La primera lectura sobre los buenos datos turísticos del castillo de Xàtiva durante el pasado puente festivo de octubre ha incidido en destacar el récord histórico de la cantidad de visitas. Evidentemente es la que más gusta al político local de turno en el gobierno municipal, porque inmediatamente asocia el resultado con su gestión, alejando el foco de la combinación, —extraordinaria, generada por la pandemia de la COVID-19—, de otros factores, la mayoría ajenos a su iniciativa, que pueden haber provocado este notable incremento. Alertaba hace años un conocido periodista especializado en turismo sobre las lecturas interesadas de las estadísticas y exhortaba a que tanto responsables políticos, como medios de comunicación, gestores de destinos o empresas hicieran un uso más justo de ellas, ya que muchas de ellas eran técnicamente adecuadas pero no se utilizaban correctamente.

Y ello enlaza con una necesaria segunda lectura que cabe hacer sobre el positivo balance de visitantes a la fortaleza setabense en esos días festivos. Las cifras son ya lo suficientemente importantes como para generar un flujo de información que debe ser convenientemente valorado, analizado y aprovechado para mejorar la adecuación, equipamiento y servicios del castillo. Preguntarse si durante este “pico” de 2.000 visitas diarias al recinto la experiencia de la visita ha sido satisfactoria. Para ello hay que preguntar al turista que es lo que no le ha gustado, lo que ha echado en falta o lo que mejoraría. Es ésta una información valiosísima para la gestión turística local e incluso para trasladar a otras áreas de gestión municipales que están directamente relacionadas con la imagen de la ciudad que percibe el visitante, y permitiría comenzar a gestionar aquellas otras cuestiones, al margen de las cifras de récord histórico, que a los visitantes no les parecen tan excelentes.

En este puente festivo se han dado ya momentos de saturación turística y se ha sobrepasado la capacidad de acogida en los accesos al castillo de Xàtiva. Es una situación a tener muy en cuenta porque el demasiado rápido crecimiento, sin que al mismo tiempo el recurso visitado haya experimentado una adecuación y mejora de sus infraestructuras y servicios para darle respuesta, puede llevar, a corto plazo, a generar una promoción boca-oído negativa. Sería una paradoja morir de éxito turístico cuando tan solo se está comenzando a crear destino y producto.

Preguntaba el actual alcalde de Xàtiva, al principio de su gobierno, qué era necesario para regir el turismo en la ciudad. Equipo. Era y es la respuesta. Formado, cualificado, reconocido y valorado. Profesionales turísticos municipales con colaboración y asesoramiento experto externo. Así lo señalaba el Plan Estratégico de Turismo que incidía en la falta de personal de apoyo para la mejora del servicio ofrecido a los visitantes y consideraba fundamental realizar un esfuerzo en cuanto a la mejora de las infraestructuras de servicios públicos que afectaban a espacios de uso turístico, como es el caso del castillo, para mejorar la atención y las necesidades de la demanda turística. Muy poco se ha hecho en este sentido desde la administración turística municipal que no lo ha considerado prioritario.

Para abordar el futuro y atacar el fantasma del riesgo de congestión turística y exceso de capacidad de acogida del castillo, dentro de parámetros de sostenibilidad, tal vez sea preciso recuperar la figura de una gerencia experta y preparada, capaz de gestionar los flujos turísticos de acuerdo a la capacidad de carga y el tiempo de visita, de coordinar todas las actuaciones en la fortaleza con un planteamiento global y una más amplia perspectiva turística. Igualmente, la presencia activa más asidua -y no sólo de representación- de los máximos responsables turísticos y culturales municipales, sobre todo en fines de semana y festivos cuando mayor es la afluencia de visitantes, a pie de monumento, que es cuando mejor se pueden detectar las carencias, opiniones y sugerencias, ayudaría a conocer los límites de su explotación turística, como medio para mejorar las condiciones de la experiencia del visitante y orientar las decisiones que se hayan de tomar al respecto.