Varias decenas de vecinos de Barxeta se concentraron ayer por la tarde en la zona donde se instala la unidad móvil de la entidad financiera para mostrar su descontento con la decisión de cerrar el único cajero automático que quedaba en el pueblo. «Es una poca vergüenza, nos dejan sin servicio. Tenemos allí todas nuestras cuentas y ahora igual nos vamos a otro banco», indicaban algunos de los presentes, sumándose así a la decisión del ayuntamiento de romper cualquier vínculo con la caja.