Conxa Moragues Piles, de 92 años y que en junio sumará un año más, es actualmente la mujer más longeva de Alfarrasí, y ha recibido la primera dosis de la vacuna contra la covid-19. Como afirma Conxa, «vacunarse es un acto que no cuesta nada y se contribuye a que esta pandemia no sea tan agresiva para una misma y para la sociedad». También indica que se ha vacunado siempre de la gripe «por el propio bien y por el ajeno». Conxa asegura que no sufrió ningún efecto secundario tras la vacuna y que espera «con muchas ganas» que contacten con ella de nuevo para administrarle la segunda dosis.
Conxa es natural de València, donde ha residido muchos años, pero su difunto marido le transmitió el aprecio por Alfarrasí, donde él tenía familiares y era un enamorado del pueblo. Decidió comprarse un chalet para pasar los fines de semana, las vacaciones y la ancianidad. Tanto fue así que su hija contrajo matrimonio con un alfarrasinero y su única nieta se ha criado y reside en el municipio.
La pandemia y el estado de alarma se lo tomó con «mucha serenidad» esta mujer que vivió la Guerra Civil a muy temprana edad, y asegura que esta pandemia «es bastante parecida y muy pesada por el hecho de tener que estar en casa», aunque afirma que ahora las necesidades básicas están cubiertas. Conxa recuerda las sirenas del toque de queda de la guerra, y los refugios de la Gran Via Marqués del Túria, donde corría de la mano de su tío. Ante la situación actual, pide a la gente que «resista y sea responsable por el bien de todos». Expone que las generaciones actuales se enfrentan a una situación «llena de incógnitas» a nivel laboral, social y cultural.
Una de las cosas que más echa en falta es no poder reunirse con su familia de València desde que empezó la pandemia, así como no poder salir a pasear y moverse más por las calles, pero asume que son medidas «por el bien de todos». Dice que en casa no para de hacer actividades, que es muy activa y siempre la ha gustado leer, escribir y coser. Le entristece la «falta de responsabilidad» de la gente que no cumple las normas y, sobre todo, las personas que han fallecido por el virus o que no han recibido asistencia sanitaria en el momento adecuado.