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DES DELS ALFORINS

Placas fotovoltaicas en la Font de la figuera

Placas fotovoltaicas en la Font de la figuera

Placas fotovoltaicas en la Font de la figuera

La Font de la Figuera ha ocupado estos días las páginas de muchos medios de comunicación porque varios fondos de inversión están interesados en invertir en esta zona y convertir el bello entorno de Terres dels Alforins en una masa gigantesca de placas fotovoltaicas.

Sin embargo, entiendo perfectamenteque haya agricultores que quieran arrendar sus tierras porque la agricultura no da para vivir. La rentabilidad de las explotaciones agrarias a los precios actuales es una ruina. La oferta de 1500 euros por hectárea durante 35 años es desde luego para pensárselo. Ese dinero no lo van a sacar vendiendo la uva, la oliva o la almendra.

Pero siendo una oferta muy tentadora, convendría estudiar muy bien quién está detrás de esos fondos de inversión, algo muy difícil de saber, no sea que en unos años desaparezcan y no sepas a quien reclamar ese dinero. No estamos hablando de empresas conocidas como Iberdrola o Endesa sino de fondos de inversión cuyo capital está repartido en muchas manos, con domicilios fiscales en países remotos.

Cosa distinta es el impacto visual que puede tener la instalación de plantas fotovoltaicas en un entorno privilegiado como es Terres dels Alforins. Ver placas donde ahora hay olivos, vid o almendros no es muy estético. Se ha hecho un trabajo intenso en este sentido por parte de viticultores y bodegueros para preservar y proteger todo este entorno.

Queremos energía limpia que no contamine, pero no queremos que nos pongan las placas solares en casa, pero luego sí queremos disfrutar de ella. Las energías renovables son el presente y el futuro. Por un lado hay que preservar el paisaje, en eso estamos todos de acuerdo, pero por otro, el agricultor que tiene unos campos que no son rentables también tiene derecho a poner allí lo que estime conveniente sean almendros, pistachos o placas solares. Y que no sea el ayuntamiento de turno, la conselleria o el plan urbanístico del municipio quien lo determine. Hay suelos perfectos para tal fin.

Soy un enamorado de esta tierra y de este territorio, los que me conocéis lo sabéis de sobra, y entiendo que es un tema complicado. Lo fácil sería decir que se vayan a otro sitio a montar las placas solares o que busquen otra ubicación. Pero al agricultor hay que darle una alternativa. Leía en este mismo periódico que un agricultor estaba talando sus naranjos porque no puede vender a siete céntimos el kilo. Imaginemos por un momento que a ese agricultor le ofrecen una cantidad de dinero por poner placas solares o molinos de viento. ¿Qué debe hacer? ¿Renunciar? ¿Es preferible dejar el campo yermo o improductivo? Me encanta donde vivo, pero entiendo también a los agricultores que no pueden vivir de su trabajo. Ningún agricultor se plantearía arrendar sus tierras si cobrara unos precios justos por sus productos. Pero por desgracia no ocurre así.

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