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Cuatro universidades se posicionan contra la planta solar del Castell de Montesa

Facultades de València, Alicante, Castelló y Madrid destacan la relevancia de la fortaleza y advierten que la instalación «malograría su sentido histórico»

El Castell de Montesa desde las montañas al norte, posible emplazamiento de una planta solar | PERALES IBORRA

El Castell de Montesa desde las montañas al norte, posible emplazamiento de una planta solar | PERALES IBORRA

El ámbito académico también ha respondido a la llamada de auxilio del Ayuntamiento de Montesa ante las amenazas paisajísticas de las macrogranjas de placas solares. Tres universidades públicas valencianas, a la que se suma la Universidad Autónoma de Madrid, han remitido cartas en las que trasladan su apoyo al municipio y a la comarca de la Costera y en las que suscriben su posicionamiento contrario al macroproyecto fotovoltaico que afectaría a Montesa, el Castell y su entorno.

La Facultat de Geografia i Història de la Universitat de València en pleno, en primer término; el Departament d’Història, Geografia i Art de la Facultat de Ciències Humanes i Socials de la Universitat Jaume I de Castelló, en segundo lugar; el Departament d’Història Medieval, Moderna i Ciències i Tècniques Historiogràfiques de la Universitat d’Alacant; y los departamentos de Historia Antigua, Medieval y Paleografía y Diplomática, junto al de Historia Moderna, de la Universidad Autónoma de Madrid, se han sumado a la propuesta, secundada en sus correspondientes ámbitos por los catedráticos universitarios Rafael Benítez —de València—, Carles Rabassa —de Castelló de la Plana—, Armando Alberola —de Alicante— y Fernando Andrés —de Madrid—.

Los distintos equipos de especialistas en Historia de las cuatro facultades coinciden en que la macroplanta solar propuesta dañaría de manera irreparable el patrimonio histórico valenciano al deteriorar gravemente el entorno paisajístico del castillo-convento de la villa de Montesa, que fue sede de la Orden Militar del mismo nombre entre los siglos XIV y XVIII. Todos coinciden en que la posible ejecución del proyecto haría que la fortaleza y el Vall de Montesa perdiesen parte importante de su sentido en términos tanto paisajísticos como históricos. El excepcional emplazamiento del Castell, en la entrada natural de Castilla hacia Valencia, quedaría notablemente desdibujado con la invasión del gris pizarra de las placas solares.

Los historiadores destacan que la declaración del castillo como monumento histórico-artístico nacional «en fecha tan temprana como 1926» da cuenta de su relevancia histórica, como casa de una institución de enorme importancia en el antiguo Reino de Valencia en las épocas medieval y moderna, por lo que defienden que la preservación del paisaje habría de ser «prioritaria». Las cuatro universidades aclaran que apuestan por las renovables, pero exigen de las distintas administraciones respuestas coherentes y respetuosas con el territorio.

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