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El coste ‘ético’ de la producción textil

Se fijaron un mínimo de 7.811 euros y a una semana de finalizar el plazo ya llegan al 98 %

Carles Vercher muestra una de las camisetas que forman parte de la campaña. | PERALES IBORRA

Carles Vercher muestra una de las camisetas que forman parte de la campaña. | PERALES IBORRA

Demostrar las desigualdades que sufren todos los agentes que participan en la producción de prendas textiles. Es el objetivo de la campaña de micromecenazgo que la marca Ubeefe -perteneciente a la Cooperativa La Cendra Gràfica de Xàtiva- ha lanzado junto a la enseña de Granada Misscomadres. Titulada «Pan y rosas», la iniciativa ya ha alcanzado el 98% del objetivo monetario mínimo que fijado-un presupuesto de 7.811 euros- y aún disponen de una semana de plazo para aumentar la inversión ya cosechada.

«Defendemos el producto local y vimos que podíamos demostrar que algo falla cuando vas a una tienda y te puedes comprar una camiseta pagando solamente 10 euros. O menos. Si se destina esa cantidad por el producto final es que alguien de la cadena no recibe lo que debe», explicó ayer Carlos Vercher, que junto a Helena Sauco lidera la iniciativa desde el lado setabense.

Sus cuentas son claras. Han calculado el coste ‘ético’ de producción de 200 camisetas, con diseño propio y materiales locales. Asciende a 35 euros. Una parte se refiere a los componentes: 5,80 € por el algodón, hilado y tejeduría. El corte y la confección los valoran en 2,60 euros y el diseño en 1,50 euros. La estampación cuesta 3,12 euros. La ejecución -gestión y administración- vale 1,80 euros. Añaden 40 céntimos por el packaging y las etiquetas. Los gastos imprevistos y de campaña los fijan en 2,5 euros y el coste fijo unitario -alquileres, luz, autonomo, gestoría- en 2,50 euros. Por último, destinan un 30 % del total a la creación de un futuro taller social de reciclaje y un 21 % al IVA.

En los diseños de los productos que se comercializan en la campaña se realiza un homenaje a algunas de las personas que participaron en las primeras movilizaciones del sector textil, como el «Motí de Velluters» que protagonizaron trabajadores sederos en el año 1856 en València.

«Históricamente las comarcas de la Costera y la Vall d’Albaida han sido muy potentes en el sector textil. Ahora, con el modelo de deslocalización desarrollado durante muchos años las cosas son muy diferentes. Mira el caso de Ferrys. Se han cerrado talleres y fábricas. Nosotros apostamos por lo local. Creemos que todas las partes -todos los trabajadores- deben cobrar la cantidad justa. Si el producto se devalúa, quién acaba pagando el pato son los trabajadores», argumentó Vercher.

Trazabilidad del producto

Otro de los puntos en los que hacen especial hincapié es la necesidad de seguir el origen de todos los procesos. Estudian con lupa la trazabilidad del producto. Y llegan a muchos territorios. Así, sitúan el cultivo del algodón con el que están hechas las camisetas y los bolsos de la iniciativa en el trabajo de las agricultoras de la Cooperativa Las Marismas de Lebrija (Sevilla).

El hilado se lleva a cabo en la firma Vica Textil de Ripoll y los trabajos de tejido en las instalaciones de Textil Aires de Mataró. Los operarios de Cotó Roig (Manresa) se responsabilizan del acabado y el corte y la confección se desarrolla en Textil Llorens (Canals) y Alieu (Xàtiva). Misscomadres y Ubeefe diseñan y Actitud serigrafia (Granada) y Cendra Gràfica se encargan de las tareas de serigrafía.

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