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"Por tradición histórica, Xàtiva tiene que plantar Fallas en el mes de septiembre"

Los artistas apelan a la historia de la ciudad con la fiesta josefina y defienden que es la segunda que plantó monumentos, tras València

«Cremà» de la falla Espanyoleto de Xàtiva en 2019, último año con fiesta antes de la pandemia  | PERALES IBORRA

«Cremà» de la falla Espanyoleto de Xàtiva en 2019, último año con fiesta antes de la pandemia | PERALES IBORRA

«Xàtiva es la segunda ciudad que plantó Fallas, tras València, y se debe a la fiesta. Históricamente le debemos a las Fallas plantar en septiembre». Xavier Herrero, artista fallero setabense, apelaba ayer a la tradición histórica de la ciudad para animar a las comisiones a aprobar la celebración para este 2021. Tal como publicaba este diario, la gran división entre falleros amenaza las fiestas en septiembre —la JLF se reúne el lunes para decidirlo— y los artistas reivindican festejos este año. Paco Roca también se refería a esa tradición: «Xàtiva debe dar ejemplo, históricamente es una ciudad importante en las Fallas, tiene una tradición, y los falleros deben pensar en ello»; y Xavier Urenya añadía que «plantar es ya una necesidad, por salvar las Fallas y la cultura». Urenya señalaba que la capital de la Costera pertenece al G8 fallero —las ocho principales juntas falleras de las ciudades con mayor tradición—, y manifestaba que «la mayoría han dicho que sí van a plantar. Xàtiva tiene que mirarse en ellas porque si estas pueden, Xàtiva también. Puede y debe», vindicaba.

Los artistas también reconocían que, económicamente, es imperioso tener fiestas este año, y desgranaban la situación que atraviesa el sector, con algunos talleres planteándose el cierre por falta de actividad. «Hay mucha gente parada y es necesario reactivar la actividad», evidenciaba Manolo Blanco, mientras que Paco Roca ponía de manifiesto que con la situación excepcional de la pandemia de la covid-19 «llevamos mucho tiempo aguantando, estamos sobreviviendo, y si no hay Fallas en septiembre sería ahondar una herida ya abierta». Además, los artistas coincidían en que la fiesta beneficia económicamente a otros sectores, como indumentaristas, floristas, la restauración o el turismo. «Los artistas no somos los más afectados, somos la punta del iceberg, pero las Fallas arrastran a más sectores, como la hostelería. ¿Los falleros han pensado en todos los afectados si no plantan en septiembre?», se preguntaba Xavier Herrero, que manifestaba que «es una excusa, es por comodidad», que las comisiones aduzcan falta de dinero para plantar ahora y el próximo año. «Que gasten lo que tengan», decía. Manuel Blanco añadía que «el mundo de las Fallas mueve otros sectores y si él se reactiva nos reactivamos todos». Opinaba igual Xavier Urenya, «hay que salvar las Fallas porque hay muchas cosas en juego, muchos oficios, y la gente no se da cuenta».

Otro de los motivos que apuntaban para la celebración es la degradación de los monumentos. «Los materiales de las estructuras cuando más tarden en quemarse, más problemas pueden ocasionar», alertaba Roca. «Tenemos unas fallas caducadas. Los monumentos a nivel estético sufrirán, aunque es solucionable. Pero a nivel constructivo no. No se debe retrasar la quema», añadía Herrero. Algunos monumentos, si se plantan en septiembre, se quemarán dos años después de estar listos.

Blanco evidenciaba la necesidad de iniciar un nuevo ejercicio. «Tenemos que estar moviendo el de 2022, por eso hay que plantar ya. Hay que quemar y cerrar un ciclo para comenzar otro nuevo». Una voluntad que manifestaban todos. Urenya pedía «retomar la ilusión y pensar en un nuevo ejercicio», mientras que Herrero indicaba que «tenemos un atasco de negocio y creativo. Lo mejor para todos es que se hagan Fallas en septiembre, no se debe aplazar». Roca afirmaba que «hay que hacerlas. No serán igual, pero tenemos que acoplarnos y en 2022 remontar todos». Y apelaban a la solidaridad de las Fallas para que haya fiestas.

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