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LA CIUDAD DE LAS DAMAS

ES la educación, estúpido

ES la educación, estúpido

ES la educación, estúpido

Es la educación, estúpido!! Y no se pretende insultar a nadie sino solamente hacer un remake, uno más, de aquella famosa expresión que pasó a la historia como eje de la campaña de un presidente americano que sabía mucho de economía pero andaba escaso de otros valores.

A pesar de la casi absoluta coincidencia en que es la educación la madre de todos los corderos, la piedra preciosa, la poción mágica capaz de curar la mayor parte de los males de la Humanidad, seguimos consintiendo carencias abrumadoras en nuestro sistema educativo como es la ausencia, el ninguneo, el borrado de las mujeres y de sus aportaciones al progreso de la Humanidad.

¿Que no es para tanto? Hagánselo ver. Sólo una filósofa aparece entre los diez pensadores que el alumnado debe estudiar para preparar la prueba de acceso. En 600 años de literatura castellana, hasta el XX, la única autora que se suele citar en los manuales es Santa Teresa de Jesús. En conjunto, los referentes femeninos representan tan solo el 7,5% del total de figuras que aparecen en los libros de la ESO, según riguroso estudio de la profesora valenciana Ana Lopez-Navajas.

En el ámbito de la historia del arte, abundando en la materia, las mujeres que aparecen son pocas, con tratamientos tangenciales que no valoran especialmente sus aportaciones artísticas. Modelos muchas, artistas pocas y en todo caso a partir del siglo XVIII. Antes, vacío total.

Y así, es difícil esperar que chicas y chicos adquieran no solo un nivel aceptable de conocimientos culturales, sino el convencimiento de que el sexo de las personas no hace a nadie mejor ni peor, y que las mujeres han hecho contribuciones, para nada despreciables, al progreso económico, social y cultural de la Humanidad. Es cuestionable que las jóvenes puedan aprender así, faltas de referentes y de perspectiva histórica que está en su mano llegar a donde se propongan porque dependerá de su esfuerzo y su talento.

En materia artística, la invisibilidad de las mujeres es tan evidente que motivó a dos profesoras de arte, una de ellas vecina de esta ciudad, a movilizarse para denunciar el ocultamiento y presionar para que fueran modificados los currículos de Historia del Arte en Secundaria y Bachillerato incorporando los nombres y las obras de tantas mujeres artistas que alguien se empeñó en olvidar. Ellas, creadoras de la Plataforma ciudadana La Roldana, junto a otras iniciativas similares, han conseguido más de 170.000 firmas de apoyo que han hecho llegar a su destino para que se tomen las medidas de rectificación necesarias.

Es la educación la que debe cambiar mentalidades, la que establecerá nuevas formas de relación entre las personas donde no ha de caber ningún tipo de desigualdad o discriminación. Y para eso lo primero que hay que enseñar es que la Humanidad ha progresado por las aportaciones imprescindibles, desde el conocimiento y la sabiduría, desde el talento y la creatividad de los seres humanos, es decir, de mujeres y hombres sin que nadie merezca todo el mérito ni ninguna deba ser excluida de este reconocimiento.

Es preciso incorporar referentes femeninos, y también garantizar un uso inclusivo del lenguaje evitando ese masculino exclusivo y prepotente. Todo suma, o resta, para construir una descripción del mundo que habitan personas de diferente sexo, entre otras muchas características que conforman una realidad diversa y enriquecedora.

Al enseñar una visión del mundo sin mujeres, un mundo repleto de protagonistas masculinos que realizan grandes descubrimientos y hazañas para la humanidad, están enseñando un mundo en el que la mujer no cuenta. Y ya es hora de dejar de decir mentiras.

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