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MATISOS DISCORDANTS

La regeneración urbana y social del casco viejo de Xàtiva

A poco más de un mes para que finalice la fase de alegaciones al Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico-Artístico de Xàtiva apenas hay datos sobre este importante proceso de participación y colaboración ciudadana que corrija y mejore el documento. Las declaraciones de los responsables políticos, referidas a que la aprobación definitiva del Plan «es un punto y aparte en la gestión» del centro histórico que facilitará «las diligencias para que, sobre todo los jóvenes, lo elijan como lugar para vivir» o que implicará que la ciudad no viva «de espaldas a su conjunto histórico» como «un proyecto de futuro para Xàtiva, para que la gente viva en el núcleo antiguo y desarrolle allí sus actividades, volviendo a revitalizar este espacio», chocan de lleno con la degradada realidad que vive hoy la zona que dio origen a lo que hoy es la ciudad y que lleva más de veinte años esperando una planificación sobre la que los profesionales alertan que por sí misma, como instrumento normativo urbanístico, no prevé objetivos a cumplir con plazos, indicadores y evaluación de su evolución.

Tras su aprobación definitiva habrá que aplicar decididas y concretas medidas de actuación de las que poco se habla y nada se está programando. El Plan necesitaría de un seguimiento y gestión integrada en la línea de propuestas técnicas como las de ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios) o quedará como un instrumento de planificación ya desfasado. Se están creando unas expectativas nada acordes con su alcance y si no se implementan, inmediatamente después de su aprobación, acciones en el marco de una estrategia de ciudad a medio plazo y con dotación económica, las aspiraciones de ese centro histórico de Xàtiva «residencial, dinámico y verde» serán por desgracia una quimera.

La sociedad civil, una vez más, va por delante de una clase política mediocre, interesada y noqueada por la incapacidad y la precariedad a la que ha sometido la Administración Pública que pretende regir. En ese contexto se encuentra, por ejemplo, la iniciativa, presentada por la Asociación Amics de la Costera a los presupuestos participativos de la Generalitat Valenciana, de una propuesta de parque de viviendas públicas, adquiriendo, rehabilitando y adaptando 50 casas del centro histórico setabense para ofrecerlas a un precio asequible a jóvenes menores de 35 años, persiguiendo impulsar, como estrategia, un relevo generacional en una zona con población muy envejecida, conservar el patrimonio histórico y su reactivación social y económica.

También la Plataforma de Veïns del Casc Antic de Xàtiva está llevando a cabo una encomiable lucha ante la dejación en las infraestructuras y servicios que sufren, algunos de ellos tan básicos y elementales como el suministro de agua. Y por respuesta reciben la descalificación de los gobernantes en lugar de la atención prioritaria y urgente que supondría trabajar y creer de verdad, con un proyecto serio y viable de reparación de la red, en la revitalización del casco antiguo.

Mientras, en la reciente noticia publicada sobre la última fase del programa de regeneración y renovación urbana (ARRU) del casco antiguo de Xàtiva, en el marco del Plan Estatal de Vivienda, se puede leer que el convenio aprobado por el Consell fija que las obras —que incluyen recuperación, habitabilidad, demolición y construcción de edificios, así como los trabajos de reurbanización necesarios— tendrán que realizarse antes del 31 de diciembre de este año. El concejal responsable señala que «algunas actuaciones de las fijadas no se ejecutarán ahora, porque no hay ninguna petición de propietarios que hayan solicitado la ayuda para construir una vivienda nueva». La incerteza y la imposibilidad de nuevo planean sobre las políticas de recuperación del centro histórico setabense.

El manifiesto para la recuperación del centro histórico de Xàtiva de 2015 ya definía a Xàtiva como una ciudad en la que la mayor parte de la fractura social se concentraba en el casco antiguo. Se apostaba entonces por una intervención tanto urbanística como social planificada. Sin embargo, de momento, salvo algunos proyectos puntuales de regeneración de edificios o el de un albergue para transeúntes, el corazón histórico de la ciudad sigue sin ser un espacio en el que se garanticen los servicios y derechos de sus residentes, ni la mejora de los mismos.

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