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Fermí Sala: "La identidad se ha de respetar pero no puede obstaculizar reformas necesarias"

Arquitecto responsable del nuevo diseño de la Plaça de la Concepció de Ontinyent

El arquitecto Fermí Sala durante su explicación del proyecto, el pasado lunes | LEVANTE-EMV

El arquitecto Fermí Sala durante su explicación del proyecto, el pasado lunes | LEVANTE-EMV

¿Qué balance hace de la sesión informativa del lunes? Fue la primera ocasión para explicar el proyecto de reforma.

La experiencia fue positiva, era necesario un debate, un diálogo, entre la gente y el ayuntamiento. Yo, como parte del staff del consistorio en esta ocasión, traté de desarrollar el por qué de cada elemento de la reforma de la plaza. La gente preguntó, y yo respondí. En este caso somos servidores públicos, y es positivo comparecer porque con el diálogo se van los nubarrones.

Puso en duda que la plaza cuente con protección integral, algo en lo que el vecindario había insistido.

Cuando nos presentamos al concurso para diseñar la plaza, nos informamos de los antecedentes y de la reglamentación. Y el Plan General tan solo describe la disposición de la plaza, obviando otros elementos como la alineación del arbolado. Por otro lado, el Plan de Mobilitat Urbana Sostenible (PMUS) señala varias recomendaciones sobre la Concepció, como la eliminación del tráfico, y señala la plaza de Santo Domingo como modelo. Nuestro proyecto se acogía a esas recomendaciones y las ampliábamos. Queremos obtener un espacio que sea ampliamente peatonal, algo que en el debate tuvo bastante apoyo.

Hay otras propuestas que encontraban más oposición.

Había opiniones diversas. El zig-zag del pavimento, por ejemplo, es un símbolo identificativo, y entiendo que los vecinos quieran que se mantenga, a pesar de que no cuente con la citada protección.

¿Se mantendrá?

Hay un libro de Italo Calvino en el que se cuenta cómo una ciudad no es aquello que está construido, sino la memoria que acompaña a aquello que está construido. El zig-zag es un elemento que cultiva esta memoria, y lo respetamos. Absolutamente.

A la hora de encarar un diseño, ¿cómo se puede cuidar un concepto difuso como el de esa memoria, la identidad de un lugar?

Manteniendo las características más identificativas del espacio. En esta plaza, entendimos que eran las alineaciones de los árboles, por ejemplo. Pero también buscábamos crear una plaza para gente que no tiene un recuerdo tan formado de ella, y la recuperación del Peixcauret era una oportunidad: quisimos reordenar las especies vegetales de esa parte de la plaza para crear la sensación del jardín que era anteriormente.

Pero hoy en día también han de tenerse en cuenta otros aspectos.

Al cabo, en la reforma de un espacio es positivo echar mano de los elementos de la memoria de la ciudad, pero también es necesario introducir mejoras: arbolado para tener más sombras, una mejor topografía, eliminar barreras arquitectónicas... La plaça de la Concepció no puede no ser accesible, la memoria no puede obstaculizar el progreso en ese sentido. Cuadrarlo es un reto.

¿Cómo se encara ahora el rediseño del proyecto, atendiendo las peticiones ciudadanas?

Cuando se cierre el proceso de participación, el ayuntamiento extraerá unas conclusiones que se habrán de incorporar, como modificaciones. Pero no tiene más dificultad. Creo en la propuesta que realizamos, pero estamos enmarcados en un proceso, y hemos de aceptar las directrices que se extraigan.

¿Esperaba este nivel de respuesta por parte de la ciudadanía?

Es normal, la gente tiene interés en el espacio. Y se ha reflejado la diversidad de la sociedad. Los comentarios más airados han sido mínimos, el ánimo ha sido de diálogo y debate sano. Y es lo que toc, los tiempos han cambiado y las metodologías de participación ciudadana están plenamente implantadas.

¿Cree que puede haber fallado la manera de comunicar el proyecto?

Es complicado valorarlo. Lo que se ha demostrado es que Ontinyent tiene una estructura asociativa que funciona, se veía en la sesión informativa. Me hubiera gustado reunirme antes con estas agrupaciones, para detallarles toda la propuesta. Puede que el interlocutor pudiera comprenderlo, y asumirlo, o seguir pensando lo mismo. Pero siempre es positivo.

¿Cree que los proyectos arquitectónicos han de contar con procesos participativos?

Aquellos que afecten a espacios públicos sí, siempre. Y se ha de cuidar el proceso. Fernando Távora, en La ordenación del espacio, señala en un momento dado que para que haya un proceso participativo, el diálogo entre las partes ha de ser fluido. Los contenidos han de ser compartidos, y para ello los técnicos probablemente hemos de buscar un registro accesible, pese a que en ocasiones se hayan de tener en cuenta cuestiones complejas cunado hablamos de arquitectura. El esfuerzo lo hemos de hacer nosotros, no el ciudadano.

«La participación es necesaria»

«Para que se dé un proceso de consulta ciudadana, el diálogo entre las partes ha de ser fluido»

A.Gisbert. Ontinyent

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