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LA CIUDAD DE LAS DAMAS

Extraescolares

Extraescolares

El inicio del curso escolar ha traído algo de paz a la vida de muchas familias para las que el verano es una carrera de obstáculos intentando hacerse cargo de los menores de la casa, que durante el verano disfrutan de unas merecidas y necesarias vacaciones que, sin embargo, en una rara disfunción propia de esta sociedad tan contradictoria en que vivimos, no se corresponden con las vacaciones de los adultos . Para muchos padres y madres es una verdadera odisea garantizar una correcta atención a la gente menuda a la que no se puede ni debe dejar abandonada a sus propios recursos sin adulto que supervise y garantice su seguridad.

Ahora, los centros educativos que no tienen en absoluto esa función de aparcamiento de la infancia como algunos parecen creer , ocupan gran parte de la jornada pero no obstante en determinadas franjas horarias se siguen generando problemas a causa de los horarios laborales de este país, en general, bastante irracionales.

Ante esta realidad, una de las soluciones para muchas familias , sobre todo de las que se lo pueden permitir, porque el coste es elevado, son las actividades extraescolares. Un tema importante que requiere conjugar el interés de los pequeños y las necesidades de las mayores.

Para empezar hay que determinar su frecuencia. Ya se sabe que inscribirlos en más de cinco actividades o más de catorce horas a la semana es una exageración que no contribuye en absoluto al bienestar de los menores, que también tienen derecho al tiempo libre si se quiere cuidar su salud mental. Todo tiene un límite y las actividades regladas no pueden ocupar jornadas interminables sin dar tiempo a explorar los propios recursos viviendo todo tipo de experiencias, incluso el aburrimiento con el que también tienen que aprender a convivir.

Por otra parte, a la hora de seleccionar la extraescolar, hay quien se decanta por actividades de refuerzo para apoyar el esfuerzo intelectual del estudiante y opta por el inglés o las matemáticas o cualquier otra asignatura de refuerzo, dando lugar así a algo que se parece peligrosamente a una doble jornada escolar que no es para nada garantía de motivación y genera una presión innecesaria.

Hay quien quiere garantizar el óptimo desarrollo físico de la criatura y, exagerando a partir de una visión muy optimista de sus posibilidades, aspira a convertirlo en campeón olímpico o mejor aún, en estrella de algún deporte de masas. Para ello lo apunta a un itinerario deportivo francamente agotador que empieza con el karate, pasa por natación y acaba con el tenis. Un no parar. A menudo, además, se suele cometer el craso error de no preguntar al interesado sobre sus gustos y aficiones, haciendo caso omiso, desde la soberbia ignorancia adulta, al hecho de que ellos y ellas también tienen sus preferencias, merecedoras de respeto así como el derecho, aunque sean menores de edad, de ser escuchados. Hay mucho progenitor frustrado en sus aspiraciones deportivas que impone al vástago lo que no es más que una asignatura pendiente de su propia infancia.

En una ciudad como Xàtiva, donde existe una verdadera pasión por la música que se vive como protagonistas y en primera persona, hay que añadir la posibilidad de inscribirse para aprender un instrumento y poder vivir la preciosa experiencia de tocar en una banda.

En realidad, ninguna de estas opciones tiene nada de malo. Ni pensarlo. Es la acumulación de todas ellas, el atracón, lo que puede causar efectos distintos a los deseados. No sólo un descalabro económico considerable, sino sobre todo, el riesgo de generar una infancia machacada, teledirigida y privada del derecho a no hacer nada.

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