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LA CIUDAD DE LAS DAMAS

VOTA POR XÀTIVA

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Somos un país donde es difícil generar grandes acuerdos porque somos dados a las reticencias y la desconfianza. Aunque nos gusta formar parte de las mayorías, que al fin y al cabo son las que se imponen, miramos siempre con cariño a las minorías, que nos caen bien porque nos gusta la rebeldía y el sentido crítico. Quizás también el hecho de que nos hayan estafado o nos hayamos equivocado tantas veces contribuye a nuestra desconfianza.

Sin embargo cuando se produce esa confluencia, esa rara unanimidad, sea cual sea la causa, se genera una emoción colectiva la mar de esperanzadora y gratificante. Sirva como ejemplo aquella legendaria victoria de la selección española que hizo botar (escrito con b) hasta lo más alto a miles de españoles y españolas a muchos de los cuales el fútbol les traía al pairo, pero no podían evitar emocionarse y sentirse tan triunfantes y victoriosos como Colón cuando avistó al primer indio al que masacrar.

Es difícil lograrlo porque siempre hay seres irreductibles que ni sienten ni piensan con el cerebro que habita bajo su cráneo, y solo siguen consignas de los suyos, de su bando, de su partido, de sus ideólogos o dirigentes. Aún así, existen personajes, seres humanos, que es la categoría más discutida y complicada, que han logrado concitar admiración y estima más allá de colores y etiquetas. Podrían ponerse algunos ejemplos, pocos, pero mejor no arriesgarse a romper el frágil consenso existente.

Viene esto a cuenta de la iniciativa que se está promoviendo en Xàtiva merecedora del apoyo activo y sin reservas de todas las personas mayores de 16 años, aptas para votar, por el evidente beneficio resultante para el presente y el futuro de la ciudad. Se pide el voto para dos proyectos que aparecen entre los proyectos de ámbito comarcal de los Presupuestos participativos de la Generalitat , en dura competencia con los que afectan a otras localidades.

Los Presupuestos participativos que en nuestra ciudad fueron suprimidos/postergados de un plumazo en honor a la pandemia, se han mantenido en otros ayuntamientos y están demostrando ser una iniciativa que va adquiriendo músculo año tras año, perfeccionando los procedimientos y requisitos para acabar convirtiéndose en una excelente herramienta de participación. Claro que para ello hay que creer sinceramente y no con la boca pequeña en la participación ciudadana, aunque ésta no sea infalible y se pueda errar, amén de ser causa de conflictos y preocupaciones extras a los sufridos gobernantes.

En los de la Generalitat aparecen dos proyectos que son la creación de un Parque público de viviendas de alquiler para la gente joven en el casco antigüo de la ciudad y la restauración del ex-convento de San Doménech, Bien de Interés Cultural que hay que proteger. La primera, presentada por la Asociación Amics de la Costera a quien hay que agradecer la faena, implica la adquisición, rehabilitación y adaptación si procede, de 50 casas de ese casco antiguo tan valorado como abandonado que se ofrecerían en alquiler a precios asequibles a jóvenes menores de 35 años. Su presupuesto no es despreciable, más de 3 millones de euros. La otra, de presupuesto más modesto, se destina a la restauración de San Doménech, antes convento y hoy propiedad municipal.

Xàtiva debería votarse a sí misma. Para hacerlo se facilita ayuda desde el ayuntamiento y la sociedad civil con objeto de superar el desconocimiento y desconfianza que algunas personas sienten ante todo lo virtual. Pero sobre todo hace falta dejar atrás ese individualismo estéril, esa desconfianza endémica que nos aleja de toda iniciativa colectiva. Nuestro futuro y nuestro pasado saldrán ganando.

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