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La mayoría de los pueblos registra más muertes que nacimientos

Un total de 45 de los 61 municipios de las tres comarcas aportaron durante el año pasado una tasa de crecimiento vegetativo negativa, uno de los principales factores que ilustran la despoblación

Un vecino pasea por las calles de Anna, en una imagen de archivo. | PERALES IBORRA

Casas que se alejan de la tipología de pisos colmena que pueblan las grandes ciudades y no albergan moradores habituales. Calles en las que ya no se escucha el sonido de los juegos de los más pequeños. Negocios de toda la vida abocados al cierre. Pueblos que pierden su alma.

La despoblación es un problema social que atenaza a los pequeños y medianos municipios de la Costera, la Vall d’Albaida y la Canal de Navarrés.

Con censos cada vez más envejecidos y con jóvenes que deciden emigrar en busca de oportunidades laborales, el futuro de algunos pueblos se tiñe de negro.

Y los datos oficiales avalan esta tendencia demográfica negativa. Así, un total de 45 municipios de las tres comarcas cuentan con tasas de crecimiento vegetativos negativas: registran más fallecimientos que nacimientos.

En la Vall d’Albaida, nos encontramos con localidades de pequeñas dimensiones castigadas por la despoblación. Pinet (-39,49), Benicolet (-34,48), Bufali (-25,64), Beniatjar (-29,22) o Sempere (-26,67) son claros ejemplos. Por el contrario, las grandes ciudades como Ontinyent (3,69) o L’Olleria (1,17) sí cuentan con guarismos positivos. Teniendo en cuenta que sus niveles poblacionales se definen por cifras más elevadas, estar en el grupo de crecimiento demográfico es una gran noticia de cara al futuro. En el resto de municipios de la Vall suele cumplirse la citada tendencia. Es más fácil que los de mayores concentraciones de gente dispongan de un saldo positivo.

Así, Atzeneta d’Albaida (-3,36), Agullent (3,35), Albaida (-0,08), Alfarrasí (0,33), Aielo de Malferit (4,64), Aielo de Rugat (-10,63), Bèlgida (3,68), Bellús (-21,40), Benigànim (2,46), Benisuera (-17,84), Benissoda (1,62), Bocairent (-3,14), Carrícola (-12,12), Castelló de Rugat (1,35), Quatretonda (-13,08) tienen tasas diferentes. Fontanars dels Alforins (-2,61), Guadasséquies (4,17), Llutxent (-0,47), Montaverner (-0,43), Montitxelvo (-6,84), Otos (-13,98), el Palomar (-5,47), la Pobla del Duc (-2,62), Ráfol de Salem (-6,11), Rugat (-13,22), Salem (-6,94) y Terrateig (-14,84) completan la comarca.

En la Costera sucede lo mismo, con Xàtiva (0,39) y Canals (2,26) registrando un valor positivo. L’Alcúdia de Crespins (-0,76), Barxeta (-4,85) Cerdà (1,81), Estubeny (-13,60), Font de la Figuera (-6,12) o el Genovés (6,05) tienen realidades diferentes. La Granja de la Costera (-19,66), Llocnou d’en Fenollet (0,76), Llanera de Ranes (-5,44), la Llosa de Ranes (-2,55), Moixent (-2,53), Montesa (-6,49), Novetlé (-0,82), Rotglà i Corberà (-7,07), Torrella (-12,41), Vallada (-7,20), Vallés (-10,39) completan la radiografía.

La Canal, en negativo

La tendencia se cumple en la Canal. Según los datos del portal estadístico de la Generalitat que describen la despoblación, todos los municipios poseen un porcentaje negativo. Anna (-8,53), Bicorp (-25,52), Bolbaite (-9,89), Chella (-12,18), Enguera (-7,20), Millares (-38,37), Navarrés (-5,89) y Quesa (-20,21) registran más muertes que nacimientos.

La bolsa de vivienda joven en la Canal se convierte en un proyecto necesario

En los presupuestos participativos de este año la comarca de la Canal de Navarrés ha entrado con un proyecto clave para frenar la despoblación. La propuesta, lanzada por Carolina Mas -alcaldesa de Bolbaite y presidenta de la Mancomunidad de la Canal de Navarrés- llegó hasta la fase final y ha sido finalmente seleccionada. Según el informe de viabilidad realizado por los técnicos de la Generalitat, contará con un presupuesto de 1,9 millones de euros y será la conselleria de Vivienda y Arquitectura Bioclimática el departamento encargado de desarrollar la iniciativa. Según el reglamento provisional de los presupuestos participativos, el plazo fijado es de dos años. El objetivo principal es la compra y rehabilitación de inmuebles en mal estado emplazados en municipios de la Canal con el objetivo de alquilarlos después a residentes jóvenes de los municipios. Un proyecto perfecto para frenar la despoblación.

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