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El último soplador de vidrio de l’Olleria

Rafa Abdón ha sido nombrado artesano residente del Museu i Forn de Vidre de Vimbodí i Poblet

El último soplador de vidrio de l’Olleria

Sus primeras experiencias con la caña y el soplete se escenificaron en la empresa familiar, mientras observaba a sus allegados facturar piezas artesanales en l’Olleria, considerada durante siglos la cuna valenciana del vidrio soplado. Un cuarto de siglo después, Rafa Abdón sigue dejando composiciones únicas, alejadas de la producción industrial en masa. Ejerce desde hace varios meses como maestro artesano residente del tarraconense Museu i Forn de Vidre de Vimbodí i Poblet. Ha cumplido 25 años con el vidrio en las venas. Es, quizás, el último soplador de L’Olleria.

«Que yo sepa, hay otro compañero que es un año más joven que yo, pero ya no está en activo», apuntó tras ser consultado al respecto. Él, sin embargo, sigue trabajando junto al horno: «Ser el último no es un peso. Es un privilegio, la verdad».

El último soplador de vidrio de l’Olleria

Sus creaciones se han paseado por medio planeta y en los últimos años Abdón se ha centrado en el acondicionamiento de un espacio propio en Gandia. Su nuevo destino como artesano residente en un museo de Tarragona ha causado que, al menos de momento, haya paralizado su proyecto de la Safor.

«El taller del museo salió a concesión pública y decidí apuntarme como candidato. La experiencia está yendo muy bien, necesitaba tener un sitio propio. He dejado congelado el proyecto de Gandia hasta que se me acabe la concesión. El Museu necesitaba un soplador y creo que es una buena oportunidad para las dos partes», apuntó.

El artesano olleriense protagoniza demostraciones en público en el espacio museístico. Intenta llevar el arte del vidrio soplado a la gente. Por ello, valora muy positivamente la declaración de estas prácticas como Patrimonio Cultural Inmaterial: «De momento, es una alegría porque ya nos hacia falta desde hace años. En todo el país somos muy pocos los que estamos en activo realizando vidrio artesanal soplado con caña. Esperemos que la declaración por parte del Ministerio de Cultura avance en positivo y tengamos un futuro mas fructífero. Necesitamos relevos generacionales».

«Volveré a la terreta»

Cuestionado por sus planes de futuro, Abdón tiene claro que acabará retornando a tierras valencianas: «La concesión es por dos años y un opcional. No voy a estar 25 años en Vimbodí aunque me pese, ya que me siento muy querido por toda la gente del pueblo y muy alabado por todos los que vienen a verme trabajar. Desde el comienzo dije que mi futuro esta en la terreta. Volveré».

A su vez, el maestro del vidrio soplado reconoce que recuperar el oficio en l’Olleria es una tarea ardua: «Creo que no se puede hacer si nos atenemos a la forma de conocerlo de toda la vida, pero sí se podrían hacer muchas cosas para que no quede en el olvido. Hay una colección museística y una tradición de muchos siglos que tiene cierto peso. Sería una pena que no se hiciese nada y se perdiese todo un legado preñado de tradiciones». «A veces, me vienen a la cabeza recuerdos con otros compañeros del gremio cuando mi pueblo era la cuna del vidrio soplado», prosiguió Abdón.

Por último, lanzó un consejo a futuros sopladores: «Si alguien quiere aprender, hoy en día lo tiene difícil en nuestro país ya que no hay fabricas y ahí es donde mejor se ven las cosas. En Alemania y Francia sí hay escuelas. También en Estados Unidos, donde se estudia el oficio como carrera».

Rafa Abdón ha acondicionado durante los últimos años un pequeño taller en Gandia. En la foto de arriba manufactura una pieza en ese escenario. A la izquierda, el artesano durante una de sus demostraciones públicas. Abajo, muestra una cabeza humana de vidrio que acaba de ser moldeada y se encuentra en pleno enfriamiento.

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