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Denuncian el robo de la cosecha de olivos en una parcela de Ontinyent

La dueña acudió al terreno durante el pasado fin de semana y se encontró con todos los árboles que tiene fuera de la zona vallada sin fruto

Uno de los pocos ejemplares que no fue «desnudado». | LEVANTE-EMV

Generalmente son robos «exprés», episodios que tienen lugar durante unas pocas horas. Los ladrones aprovechan la ausencia de los dueños y la gran distancia entre vecinos o responsables de terrenos para actuar con total impunidad. Los robos en el campo afectan en muchos casos a pequeños propietarios de casitas con extensiones de tierras de cultivo de reducidas dimensiones, que suelen acudir durante el fin de semana o en vacaciones.

En muchas ocasiones, las pérdidas económicas no son cuantiosas y los damnificados no llegan a denunciar.

Esto es lo que le ha ocurrido esta semana a la titular de una parcela en un diseminado de Ontinyent. No tiene claro si acabará denunciando, pero no oculta su frustración. De momento, prefiere mantener el anonimato: «Tenemos 38 olivos en un terreno que compramos el año pasado. Este fin de semana queríamos empezar la cosecha para hacer aceite y aliñar aceitunas para consumo propio y para poder repartir entre nuestros familiares. Sin embargo, al llegar nos dimos cuenta que nos habían ‘limpiado’ casi todos los olivos», apuntó tras se consultada por Levante-EMV.

«Me dejaron intactos los cuatro ejemplares que tengo cerca de la valla y los que están ubicados dentro, pero han estropeado todo el resto. Creo que mis perros se volverían locos al ver que había personas cerca y por eso no actuaron también en estos árboles», explicó la afectada.

«El año pasado no hicimos todos los olivos y sacamos cerca de 400 kilos. Aún me queda garrafas y puedo obsequiar con aceite a mis allegados, pero queríamos hacer más. Es frustrante ver que te han quitado lo que es tuyo sin merecerlo. De hecho, de la rabia cogí y coseché todo un olivo del tirón yo sola. Decidí que ese ya no me lo iban a robar», relató ayer la dueña del campo que ha sido pasto de los ‘cacos’.

A su vez, explicó que no tiene claro si notificará lo ocurrido de forma oficial: «De momento, quiero ir a la comisaría a informarme. Es algo que aún no he decidido», argumentó.

«Publiqué lo sucedido en redes sociales y he tenido que aguantar hasta comentarios desagradables. Algunos han dicho que era un campo abandonado, pero no es así. De hecho, fue al adecentar una zona cuando nos dimos cuenta de que nos habían robado durante la semana», apostilló.

«Los vi salir de mi campo»

El reciente robo sufrido por la dueña de una pequeña parcela en Ontinyent es el último incidente de este tipo que se ha hecho público, pero no el único. De hecho, hay dueños de campos en la localidad que sufren actos de este tipo todos los años. Así lo confirmó ayer Ángel Castillo, que comparte un terreno con su familia en la senda del Cinc Germans: «Todos los años me roban las cerezas y lo que cultiva mi padre en el huerto. Creo que a la vecina de abajo le entran por detrás, ya que no lo tiene vallado y le quitan los limones. Yo he llegado a acceder por una parte de mi parcela y ver como se iban corriendo por otra».

Castillo se encuentra actualmente en Huesca por motivos laborales: «Mi terreno tiene dos alturas y la entrada principal es por la parte inferior. Tengo seis cerezos en la parte de arriba y, si me confío, sus frutos vuelan. De todos los árboles, la última vez llené una bolsa de plástico. Respecto a la huerta, lo que hacen es robar poco a poco para que no te des cuenta, ya que sino lo cosecharíamos todo de golpe. O te espabilas y recoges los ajos y las cebollas a tiempo, por ejemplo, o te quedas sin nada», concluyó.

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