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Los productores dan por perdida la denominación de origen del ajo tierno de Xàtiva

La asociación local descarta seguir los trámites por la falta de liquidez y la pérdida de unidad

Un recolector en un campo de ajos tiernos de Xàtiva, en una imagen de 2017. | PERALES IBORRA

El sueño de fraguar una denominación de origen para el «all tendre» de Xàtiva se desvanece. El presidente de la asociación local de productores del cultivo de mayor arraigo en la huerta setabense, Vicent Perucho, confirmó ayer a Levante-EMV que los intentos de alcanzar la distinción con una variedad autóctona propia «no han llegado a cuajar» y «se han quedado en agua de borrajas», hasta el punto de dar por perdidos los esfuerzos desplegados ante las administraciones. Perucho, que se confiesa «desmoralizado» y sin ánimo de continuar al frente del colectivo, apunta a la falta de liquidez y a la pérdida de unidad en el sector como principales razones para explicar el bloqueo del proyecto.

En febrero de 2020, en el marco de la última edición del FirAll (antes de la pandemia), el regidor de Agricultura de Xàtiva, Ricardo Martínez, trazó el objetivo de conseguir la Denominación de Origen (D.O.) en el plazo de un año. Ayer, el edil admitió a este diario que el proceso está en punto muerto, si bien subrayó que el consistorio ha cumplido su parte, por lo que la pelota está en el tejado de la asociación de productores, la cual lleva tiempo sin reunirse. «Hay un proyecto y unos trámites hechos y ellos tenían que aportar las certificaciones y una serie de marcas. Hicimos la solicitud, pero no podemos hacer nada a la espera de que respondan», incidió Martínez. El concejal, aún así, no arroja la toalla. Su intención es mantener una reunión con los ajeros para intentar retomar las gestiones y conseguir que puedan llegar subvenciones al sector.

Entre los productores, sin embargo, cunde el desánimo sobre esta cuestión. Quien ha ejercido como secretario del colectivo, Rafael Antón, descarta reanudar el procso y, después de haber estudiado mucho las opciones, considera inviable la posibilidad de que el cultivo pueda obtener la Denominación de Origen. «La mayoría somos pequeños agricultores. Unos venden garbas en el mercado y otros nos dedicamos a proveer bandejas a las grandes superficies. Los ajos a la hora de crecer son muy diferentes y es muy difícil igualar el producto», señala en alusión a algunos de los requisitos de la D.O que ve imposibles de cumplir.

Falta de mecanización

La asociación de productores locales se creó hace 5 años y consiguió la certificación de calidad CV para el ajo tierno de Xàtiva de manos de la Conselleria de Agricultura. Se abrió entonces un horizonte de oportunidades para adaptar el cultivo centenario a los esquemas del siglo XXI, con el objetivo de expandirse a nuevos mercados, captar ayudas y combatir la pérdida de rentabilidad apoyándose en la innovación. Pero el presidente del colectivo lamenta que, desde entonces, los intentos de avanzar han chocado contra un muro y concluye que, mientras no se mecanice la actividad, el sector continuará estancado. «Seguimos trabajando como hace 300 años. Para garantizar un cambio generacional hacen falta inversiones, tiempo y un equipo sólido», advierte, haciendo también hincapié en otros condicionantes como la mala calidad de las aguas de las acequias de riego o la existencia todavía de trabajadores «en B» en el sector. «Han fallado muchas cosas. Como presidente no voy a tirar más del carro. Para mí la asociación se acaba», anuncia Perucho. «Se hizo una estructura de gestión comercial, pero la pandemia y la falta de liquidez y de unión han perjudicado esa ilusión que había en el arranque», apostilla.

«Desastrosa», «pésima», «fatal»... Los adjetivos que emplean los productores de ajo de Xàtiva dan buena cuenta de las perspectivas con las que afrontan esta nueva campaña de recolección. El propietario de Hortalizas Soler, Rafael Antón, calcula unas pérdidas de entre 100.000 y 150.000 euros por el descenso de producción asociado a las dificultades de crecimiento y maduración que están experimentando este año las hortalizas.

El problema principal, según los ajeros consultados, podría estar en la calidad de las semillas, que por algún tipo de fallo no están teniendo la evolución deseada. Esta circunstancia se suma a la falta de horas de frío en los cultivos, al calor y a las lluvias torrenciales de los últimos meses, que a juicio del productor Rafael Perucho «han estropeado mucho la mercancía». «Las lluvias de estos días no ayudan, pero esperamos que la planta, la calidad y la cosecha mejoren un poco con el tiempo, que haga frío y se recupere», agrega Perucho.

«Hay algún tipo de fallo porque los nemátodos que hay en las raíces no dejan crecer al ajo», apunta Antón, que compra las semillas en Palma. «Si antes de un campo sacabas 600 garbas de una hanegada, este año sacaremos 60. Está pasando en todos los campos, de forma generalizada», incide el dueño de Hortalizas Soler, que ha optado por retrasar la recolección de ajos y por centrarse en trabajar el puerro para poder «aguantar» hasta mitad de diciembre. «De momento no podemos recoger nada aún», recalca Antón. Aunque la pasada campaña fue muy buena, para el productor el escenario que se vive ahora es propio de un ciclo estacional que se reproduce «cada cuatro o cinco años». «Va a ser un año malo para todo», remacha, pesimista. Los cambios en el clima, además, obligan a los propietarios a recurrir a nuevas variedades.

Un inicio de campaña «desastroso»

Hortalizas Soler calcula más de 100.000 euros en pérdidas por el mal crecimiento de la hortaliza

S.Gómez. Xàtiva

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