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Vallada rebaja un 30 % el canon del albergue rural en busca de arrendatario

El ayuntamiento vuelve a licitar la gestión del complejo para tres años tras la marcha de la anterior adjudicataria en octubre de 2020

Exterior del albergue rural municipal de Vallada, en una imagen de octubre de 2020. | PERALES IBORRA

Un año después de que la empresa que explotaba el complejo precipitara su cierre al abandonar la gestión en plena pandemia, el Ayuntamiento de Vallada vuelve a buscar arrendatario para reactivar el albergue rural del paraje de les Ermites, de titularidad municipal. El nuevo pliego que ha sacado a licitación el consistorio rebaja en torno a un 30% el canon de partida a abonar por el adjudicatario ante la necesidad de dar salida al establecimiento hotelero, que dispone de 42 plazas distribuidas en siete habitaciones y dos plantas. Si el anterior contrato de arrendamiento salió a concurso en 2018 con un precio mínimo de 10.294 euros anuales por un periodo de 4 a 8 años, el nuevo procedimiento reduce a 7.260 euros el canon a partir del cual pueden pujar las empresas interesadas, por un periodo de gestión más reducido, de tres años con opción a cuatro.

El albergue rural abrió sus puertas en 2018 después de permanecer casi un lustro cerrado y sin uso por las dificultades que experimentó el Ayuntamiento de Vallada para encontrarle viabilidad. El primer concurso promovido en 2014 quedó desierto, puesto que el complejo carecía de equipamiento. La diputación ayudó a amueblarlo y a hacer más atractiva y rentable la licitación, con una inyección extraordinaria de 100.000 euros.

La anterior adjudicataria no cubrió las expectativas de rentabilidad económica, en un momento difícil marcado por la emergencia sanitaria. El objetivo que se marca ahora el consistorio es el de ofertar un servicio de calidad a los usuarios del albergue rural, fomentando su contacto con la naturaleza y dinamizando los recursos turísticos del paraje de les Ermites. Los interesados en ocuparse del hotel tienen hasta el 8 de diciembre para presentar sus ofertas. A la hora de examinarlas, la corporación municipal valorará especialmente el precio que estén dispuestos a pagar. También obtendrán una puntuación extra las licitadoras que sean capaces de asumir una reducción de las tarifas máximas estipuladas en el pliego por el alojamiento en el inmueble, que a modo de ejemplo se fijan entre 15 y 20 euros para los mayores de 25 años, sin contar extras. El precio es más barato para los menores de esa edad. Igualmente, el consistorio primará a las empresas que se comprometan a aportar al albergue equipamiento adicional, valorado hasta en un máximo de 10.000 euros.

Dos actividades obligadas al mes

Entre otros aspectos a tener en cuenta en la baremación de las ofertas figuran las acciones de promoción y difusión del albergue trazadas por los licitadores, junto con los acuerdos de colaboración que puedan alcanzar con otras entidades para garantizar un mayor uso de las instalaciones y con la oferta de actividades complementarias relacionadas con el turismo activo y la animación sociocultural que estén dispuestos a ofrecer.

El adjudicatario estará obligado a programar como mínimo dos actividades al mes relacionadas con con la naturaleza y la agricultura ecológica. También tendrá que justificar la aplicación de medidas que fomenten la igualdad entre mujeres y hombres en el trabajo, así como acreditar una experiencia, una solvencia y un volumen de negocios mínimo para poder optar al concurso. Otro requisito es contar con un seguro de responabilidad civil por los riesgos derivados de la explotación.

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