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Benigànim festeja su día grande con aforos reducidos y sin aglomeraciones

La misa en honor de la Beata Inés congrega a cientos de personas tras la suspensión de actos del año pasado

El público asistente a la misa de campaña de ayer en Benigànim. | PERALES IBORRA

Los vecinos de Benigànim volvieron ayer a profesar su fervor por la Beata Inés con su participación masiva en unos actos religiosos marcados por las limitaciones que imponen la pandemia. Tras la suspensión de los festejos del año pasado, que coincidieron con un agravamiento de las cifras de contagios en la localidad, el día grande de la patrona se pudo conmemorar con una relativa normalidad dentro de las restricciones acordadas para evitar las grandes aglomeraciones que solían formarse antes de la crisis sanitaria.

Tras la ofrenda floral ofrecida por las festeras de la Hermandad Inesina, el plato fuerte de la mañana fue la misa presidida por el obispo auxiliar de València, Javier Salinas Viñals. Eso sí, la plaza de la iglesia no lució ni mucho menos tan abarrotada como de costumbre. Frente a las 1.000 sillas que solían colocarse habitualmente para dar cabida a los visitantes foráneos que siempre acudían a Benigànim en el día de la conmemoración de la Beata Inés, ayer solo había disponibles 400 sillas para cumplir con la distancia de seguridad preventiva. En la misma plaza, tras la misa, se celebró el sorteo de los festeros patronales de 2023, una circunstancia inédita hasta la fecha .

Además, la procesión de la tarde retrasó su comienzo media hora y fue más modesta e íntima de lo normal. Su recorrido se extendió 1,3 kilómetros por las calles más céntricas de Benigànim. El jueves por la noche se procedió a la quema de la tradicional hoguera.

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