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José Sisternes y la historia de Marbau

Fallece Josep Sisternes, histórico impresor y fundador de la papelería más antigua de Xàtiva

El fallecimiento del impresor José Sisternes Climent nos lleva a escribir una pequeña reseña biográfica dedicada a reconstruir lo que fue una vida dedicada a la edición y venta de libros, a la fotografía, a la comercialización de plumas estilográficas y objetos de escritorio. Y lo hizo bajo el nombre comercial de Marbau. Un negocio casi centenario, que aún hoy abre sus puertas en la calle Reina de Xàtiva, funcionando sólo como papelería, tras silenciar hace unos años sus máquinas de impresión, pero conservando un antiquísimo taller tipográfico, cuyas piezas merecían estar en un museo dedicado a la historia de la evolución de las artes gráficas.

Marbau nació hacia finales de los años veinte, en el momento en que tres amigos -Ismael Martí, Ramón Ballester y Vicente Úbeda- decidieron aunar esfuerzos, y fundar una sociedad con un logotipo que jugase con las iniciales silábicas de sus apellidos. Abrieron una imprenta al final de la calle Trobat, que en aquel tiempo era el centro comercial de Xàtiva, repleto de tiendas de confección, pastelerías y negocios de venta de muebles. Mejor punto imposible. Su capital fijo inicial consistió en una máquina de imprimir Richard Grans y una guillotina, con la que empezaron a imprimir folletos, catálogos, libros, revistas, etiquetas, dípticos y una larga gama de producciones de papel impreso.

Tuvo tanto éxito que su nombre identificativo perduró hasta nuestros días por encima de sus fundadores. La sociedad no duró mucho. Ramón Ballester la abandonó y fue sustituido por José Grau. Posteriormente, éste decidió independizarse y crear su propio negocio, hasta llegar a la actual Gráficas Grau. Fue también cantera de impresores y tipógrafos como Antonio Cabezón, que pasó por ser aprendiz, cajista, oficial tipográfico y maquetador de libros utilizando equipos informáticos.

El alma mater de Marbau fue Vicente Úbeda. Un tipógrafo con grandes aficiones musicales, discípulo de Rafael Marco en la Nova de Xàtiva, donde hacía sonar el bombardino cuando sus obligaciones laborales se lo permitían. Trabajaba en el diario Levante cuando no tenía edición comarcal, montando anuncios y esquelas en la sección de publicidad. La pasión por la música, la pesadez del traslado diario a Valencia, y su matrimonio con la setabense, Vicenta Climent, le llevaron a fijar su residencia definitiva en el carrer Blanc, y a aventurarse en la creación de una nueva imprenta para Xàtiva, asociada a la Federación de Artes Gráficas.

El negocio prosperó, y hacia los años 30, Marbau era ya muy conocida, y Vicente Úbeda, se convirtió en un miembro activo de la sociedad musical La Nova, de la que fue directivo y presidente, lo que llevó al compositor José Ripoll, a dedicarle un pasodoble. Sin hijos, pronto apadrinó a sus sobrinos, a causa del repentino fallecimiento de su cuñado, Antonio Sisternes, un tipógrafo formado en los talleres de la imprenta más antigua de Xàtiva, la de Blai Bellver.

Corría el año de 1936, y los niños José y Antonio, los actuales propietarios de Marbau, por entonces con siete y tres años respectivamente, que quedaron al amparo de su tío. Durante la Guerra Civil, Marbau no fue colectivizada ni saqueada, gracias a la intervención del comandante Gil Ferraut, también músico de la Nova e íntimo de Vicente Úbeda, que la incautó para que fuese destinada a publicar un diario que se editaba allí y se distribuía en Madrid entre las unidades del ejército republicano. Subsistió así a los avatares de la guerra, y se convirtió en referente de las publicaciones de Xàtiva en los difíciles años de posguerra. Así editó en 1945, bajo la dirección del arqueólogo José Chocomeli el primer libro de feria en el formato que hoy conocemos, a caballo entre la promoción cultural y el catálogo publicitario. También editó la mayoría de las publicaciones del historiador Rafael Alventosa, como el «Játiva, en tus manos», referente turístico local en la Xàtiva de los años 70. Igual que todas las publicaciones de la parroquia de la Merced, de la que fue un fiel feligrés. O algunos de los libros del que suscribe como la historia del Club de Camp Bixquert, o los dedicados a reconstruir la historia de las familias Chocomeli y Soldevila.

Hacia los años 60, el carrer de les Botigues fue perdiendo empuje comercial, y muchos negocios fueron deslocalizándose hacia los nuevos ensanches urbanos. La nueva Marbau se alzó sobre la vivienda del empresario Vicente Bernabeu, propietario de la desparecida fábrica de licores de Mompó y Bernabeu de la calle Reina. La primigenia imprenta del carrer Trobat quedaba bajo la dirección de Ismael Martí, que se separaba definitivamente de Vicente Ubeda, y regentaba en solitario durante muchos años la imprenta Martí.

José Sisternes colaboraba con su tío desde su época colegial en todo tipo de tareas relacionadas con las artes gráficas. Fue su aprendiz y relevo generacional ante la falta de descendencia directa. Adaptó el negocio a los nuevos tiempos, aumentando sus prestaciones. Mejoró la imprenta, y añadió la librería, papelería, y los objetos de escritorio, con especial atención a la distribución de plumas estilográficas. Además, supo recuperar todo el archivo fotográfico de Jesús Gallego, un gran amigo del que heredó su pasión por la fotografía y un montón de negativos de la Xàtiva anterior a la guerra, que fue ampliando posteriormente hasta casi la actualidad. Fue socio fundador de la Asociación Fotográfica Setabense de Aficionados (Afsa) creada en 1954. La acumulación de material gráfico le llevó a publicar «Xàtiva 1900-1936, records d’una època», una historia gráfica realizada para conmemorar el 70 aniversario de la fundación de la empresa, con más de 700 fotos inéditas. Constituye todo un referente bibliográfico, para el conocimiento de la fisonomía urbana de la capital de la Costera del primer tercio del siglo XX.

José Sisternes ha dejado un importante legado para la historia de Xàtiva. Un taller tipográfico de época, innumerable documentación histórica, de hemeroteca y bibliográfica, así como el mayor archivo de foto histórica que se conoce. Todo ello gracias a una vida dedicada a la promoción de las artes gráficas, donde vida personal e historia confluyeron para fusionarse en el alma de una persona, tan humilde como irrepetible.

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