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Ontinyent abre la vía para recuperar la gestión de la basura tras el aval técnico

El consistorio abandonará en 2023 el servicio de la Mancomunitat por sus deficiencias en busca de un modelo más eficiente

Un camión de la recogida en pleno servicio en las calles de Ontinyent, en una imagen de archivo. | PERALES IBORRA

El Ayuntamiento de Ontinyent ya dispone del espaldarazo técnico necesario para iniciar su desconexión del servicio de recogida y transporte de la basura de la Mancomunitat de la Vall d’Albaida, al que ha estado encadenado desde hace 22 años mediante una delegación de competencias. El pleno municipal dará luz verde este jueves a un dictamen elaborado por una comisión de técnicos de diferentes departamentos que apoya la decisión de recuperar la gestión directa de tan importante contrato para garantizar la adecuada puesta en marcha del nuevo modelo de recogida separada y «puerta a puerta» que el consistorio quiere extender a toda la ciudad, con el objetivo de conseguir reciclar un 70% de los residuos en 2026.

El divorcio no será inmediato. Ontinyent permanecerá en el servicio mancomunado hasta que pueda activarse la nueva concesión municipal, una vez licitados y adjudicados los pliegos, previsiblemente en octubre de 2023.

La memoria técnica no ofrece lugar a dudas. En virtud de sus conclusiones, recuperar el control sobre la recogida de los residuos permitirá al ayuntamiento afrontar los desafíos establecidos en su nuevo y ambicioso Plan de Residuos con una mayor eficiencia, calidad y autonomía, con una mejora de sus economías de escala y sin que necesariamente ello se traduzca en un encarecimiento de los costes globales y de la factura total que pagarán los vecinos.

El informe justifica la salida de Ontinyent enumerando una docena de deficiencias y disfuncionalidades detectadas en la actual gestión y control de la prestación de basura por parte de la Mancomunitat, comenzando por la «falta transparencia» a la hora de comunicar el coste real y la liquidación anual del servicio y pasando por la práctica frecuente del órgano supramunicipal «de no contestar a los escritos y correos electrónicos solicitando alguna cuestión sobre el servicio».

Agilizar los tiempos

El dictamen echa en cara a la Mancomunitat que durante 20 años «no ha asumido ninguna responsabilidad o función técnica para el control y gestión del servicio» más allá de lo puramente administrativo, dada la ausencia de una estructura de personal acorde para velar por el cumplimiento adecuado de un contrato de tal envergadura, sin una oficina de atención de quejas.

El consistorio de Ontinyent considera que el ritmo de trabajo de la Mancomunitat no es suficiente para atender las obligaciones legales en materia de residuos y las nuevas necesidades contractuales. Prueba de ello es que, mientras el ayuntamiento está ya redactando los pliegos para la licitación de un nuevo servicio que supondrá un cambio significativo en el modelo de residuos, la entidad comarcal todavía no ha iniciado los trámites para poder diseñar el futuro escenario y se ve abocada a prorrogar su contrato actual con Recisa. Mantenerse como ahora, según la corporación ontinyentina, supondría «atrasar como mínimo dos años más el cumplimiento de las obligaciones legales en materia de residuos».

Otro asunto no menor son las diferencias en las necesidades del servicio de recogida entre Ontinyent, que apuesta por el «puerta a puerta» tanto en la fracción orgánica como en el resto de residuos, y la Mancomunitat, cuya versión preliminar del nuevo Plan de Residuos contempla el quinto contenedor para la fracción orgánica en los municipios de más de 1.000 habitantes.

La actual prestación mancomunada del servicio no genera economías de escala para Ontinyent, ciudad que al representar más del 40 % de la población de la comarca no puede compartir rutas con otras localidades. Aunque el consistorio aumentará el gasto para implantar el nuevo modelo, la idea es que el coste en el bolsillo de los vecinos se equilibre, teniendo en cuenta que la reducción de la cantidad de los residuos que acabarán en las plantas de gestión rebajará el recibo del tratamiento del COR. Además, al incrementarse el reciclaje los ingresos municipales también crecerán y ayudarán en parte a financiar el importe final de la tasa.

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