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Reordenan los huertos sociales de Xàtiva ante la mayor demanda y los malos usos

El desmantelamiento de los terrenos enfada a algunos usuarios que han perdido sus cosechas - Gent de la Consolació defiende la necesidad de iniciar de cero el proyecto para dar acomodo a los nuevos arrendatarios y acondicionar las parcelas

Basura amontonada en los huertos sociales tras el desmantelamiento. | PERALES IBORRA

Los huertos sociales de Xàtiva han sido completamente desmantelados esta semana. Una medida temporal impulsada por el colectivo Gent de la Consolació -que gestiona los terrenos junto al cementerio municipal- para limpiar y aplanar la superficie donde se despliega el proyecto desde 2013 con el objetivo de reordenar las parcelas, dar respuesta al incremento de la demanda que ha venido experimentándose en los últimos tiempos y poner coto a algunas malas prácticas detectadas en las explotaciones.

La presidenta de la entidad de ayuda social, Mercé Climent, subraya que la necesidad de acometer remodelación de los huertos era urgente por varias razones. «Se habían acumulado muchos trastos, algunas parcelas estaban abandonadas y otras tenían más de un usuario explotándolas, cuando a cada uno le tiene que tocar una. Tenemos mucha demanda y hemos decidido volver a comenzar a cero», explica.

Pero la decisión de arrasar los campos ha cogido por sorpresa y no ha gustado nada a algunos usuarios que los tenían en plena producción y han perdido sus cosechas. «Cuando he visto cóm o ha quedado todo se me ha roto el alma. Mi padre estaba trabajando la tierra y de golpe le dicen que va a venir un tractor a ararla sin ninguna explicación lógica. Nos parece muy injusto», lamenta María, que señala que todos los huertos estaban sembrados. Ella y su padre -que está jubilado por enfermedad- tenían plantados tomates, cebollas, ajos o lechugas.

La presidenta de Gent de la Consolació recalca que la mayoría de los usuarios estaban conformes con los planes de reestructuración de los huertos sociales, que se trasladaron a los afectados la semana pasada en una reunión. «Hacía tiempo que hacía falta actuar, mover el terreno, oxigenarlo y abonarlo todo para empezar de nuevo. Y la mejor época es ahora», indica Climent, que garantiza que cada usuario podrá mantener la parcela que tenía hasta ahora cuando se proceda a la reparcelación del suelo. «Es un poco costoso, pero necesario para continuar adelante», incide.

Diez usuarios en lista de espera

La remodelación provocará un parón de 10 o 15 días en la actividad de los huertos. Una vez completada, la intención de Gent de la Consolació es poder dar cabida a diez nuevos usuarios que habían solicitado participar en el proyecto y estaban en lista de espera. Las 40 parcelas disponibles de 100 metros de superficie volverán a asignarse a los demandantes (entre los que no solo hay personas desfavorecidas, sino también jubilados), cada una a una familia diferente. El colectivo plantea también instalar placas solares en colaboración con el ayuntamiento y poner en marcha un reglamento para acabar con las malas prácticas en las que han incurrido algunas personas y que han generado algunos problemas puntuales de convivencia. En los últimos años se han detectado ocupaciones ilegales de parcelas, conexiones ilegales a la red eléctrica, cultivos no autorizados y una acumulación incontrolada de residuos en determinados casos y sobre todo a raíz del confinamiento de 2020.

Climent reivindica los huertos sociales como uno de los proyectos de los que más orgullosos se sienten en Gent de la Consolació por su alta demanda y su vertiente social. Aunque la iniciativa aúna a varias culturas, la mayoría de los usuarios son de Xàtiva. «Hay gente mayor que te dice que estaba sentada en un banco sin hacer nada y esto le ha dado vida», observa la presidenta de la entidad.

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