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La irrupción del caqui amenaza la hegemonía de los cítricos en el campo

Un informe de la conselleria de Agricultura apunta al «crecimiento reciente» de este frutal

Ejemplares de árboles de caqui de un año de vida en una parcela de Xàtiva, ayer. | PERALES IBORRA

Ha sido una vía de escape para los agricultores valencianos durante los últimos años, aunque las presente cosecha no registre las perspectivas halagüeñas de ejercicios anteriores. El caqui ha ganado terreno en las parcelas de las comarcas de la Costera, la Vall d’Albaida y la Canal, amenazando la hegemonía de los cítricos como cultivo principal.

Así lo atestiguan los datos aportados en un informe realizados por técnicos de la conselleria de Agricultura, que se enmarca dentro de la «Estrategia de regadíos 2020-2040». Los autores del documento vertebran su análisis de forma geográfica. Por una parte, estudian de forma individual el patrón de regadío de la Vall d’Albaida. A su vez, integran en un mismo capítulo los datos pertenecientes a la Costera, la Canal de Navarrés y el Valle de Cofrentes-Ayora, quizás influenciados por la cercanía de los recursos hídricos compartidos en estas comarcas.

Así, en el documento se atestigua que «el patrón de cultivos de las tres comarcas es bastante diverso», aunque se cita expresamente a la irrupción del caqui como elemento diferenciador de los últimos tiempos.

Vayamos por partes. Los técnicos comentan que la Costera es una comarca «eminentemente citrícola», con más del 60% de su superficie regada dedicada al mandarino y al naranjo dulce. Aunque subrayan que esta hegemonía se ha visto reducida recientemente por la irrupción del caqui «en cerca de 1.000 hectáreas». Apuntan que tras los cultivos citados, también se han de reseñar el olivar —principalmente en la parte alta del Cànyoles—, el albaricoquero y las hortalizas.

En la Canal de Navarrés, por su parte, los cítricos tienen menos peso, y apenas llegan al 40% de la superficie cultivada, seguidos muy de cerca por los olivares.

Y la conclusión es similar: «También se observa un crecimiento reciente del caqui, que supera a otros cultivos tradicionales como el albaricoquero y el nogal».

Aguas subterráneas

Por lo que respecta a la Vall d’Albaida, en el documento se expone que el principal cultivo de este comarca ya es el caqui, con 1.658 hectáreas. Asocian el liderazgo de este frutal «a la expansión reciente del riego de aguas subterráneas». También apuntan que el viñedo, «con más tradición en la comarca», ocupa 1.058 hectáreas, pero se extiende sobre otras 374 en forma de vivero. Otros cultivos destacables son el albaricoquero (938 hectáreas), «también arraigado históricamente en el valle». A su vez, los cítricos, a partes casi idénticas entre mandarino y naranjo dulce, se extienden sobre 1.691 hectáreas totales, por delante del olivo (625 hectáreas) y el ciruelo (456 ha).

Abandono de campos

Aunque en los últimos años ha crecido su presencia en el campo por su rentabilidad, lo cierto es que la presente no es una buena temporada para los productores de caqui en las tres comarcas.

Así, los campos Vall d’Albaida, por ejemplo, han sido de los más castigados en terreno económico por los efectos de las últimas heladas y por los daños causados tras una primavera muy húmeda, que ha afectado a los ejemplares en pleno proceso de floración.

Las estimaciones lanzadas hace un par de semanas por La Unió de Llauradors cifraron en un descenso de la producción cercano al 50 % si se tenían en consideración los registros de las campañas anteriores. Los bajos precios tampoco ayudan y todos estos factores se están traduciendo en el abandono cada vez mayor de campos en plena producción.

Los expertos aconsejan prudencia a los productores, ya que las mermas pueden ocasionar un ajuste de precios al alza al haber menos cosecha que otros años.

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