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La demanda para ver l’Entrada de Ontinyent se dispara y colapsa la venta de tribunas

Los problemas para conseguir asiento generan un aluvión de quejas al multiplicarse por cinco los usuarios conectados - La web para sacar las entradas se abrió 45 minutos antes de lo anunciado para evitar la caída del servidor y se vendieron 1.500 en apenas hora y media

Rueda de prensa de la Societat de Festers para explicar lo ocurrido. MARIOLA SÁNCHEZ

Conseguir un buen asiento en tribuna a lo largo del recorrido de l’Entrada de Moros iCristians de Ontinyent siempre suele entrañar alguna dificultad. Pero nunca antes había resultado tan complicado incluso para aquellos que accedieron puntualmente a la web de reserva de asientos en el momento justo en el que se había anunciado que se abriría el proceso de venta, a las 00.01 horas de este sábado. 

Nunca antes, tampoco, el sistema de gestión de las localidades (que se adquieren a 13,50 euros cada una) había despertado una polémica de tal magnitud en la ciudad, pero es que fueron miles los vecinos que se encontraron con que, a la hora a la que debía iniciarse la reserva de las tribunas, muchas ya no estaban disponibles porque el sistema se había abierto antes de tiempo. En apenas hora y media se agotaron las 1.500 entradas que salieron ese día.

Ante la ingente cantidad de visitantes, la web de la empresa encargada de la comercialización de las sillas —Sillas Gil— colapsó por momentos y sufrió fallos que dejaron colgados a muchos usuarios que llevaban tiempo aguardando hasta la madrugada, deseosos por conseguir su sitio. Algunos vecinos relatan cómo este sábado llegaron a estar varias horas peleando sin éxito hasta la desesperación y cómo pasados pocos minutos de las doce de la noche habían desaparecido prácticamente todos los huecos para ver el evento, que vuelve a celebrarse después de dos años de parón por la panademia. 

«Estafa», «indignación», «vergonzoso». Las redes se inundaron pronto del sentimiento de indignación expresado por numerosas personas que habían intentado en vano hacerse con uno de los asientos que se instalan en las avenidas Daniel Gil y Almaig. 

La confusión, las sospechas de una «mano negra» y la demanda de responsabilidades por parte de los agraviados fue tal que la Societat de Festers —encargada de la organización de los Moros iCristians de Ontinyent— se vio obligada convocar una comparecencia pública ante los medios ayer por la tarde para explicar lo ocurrido, después de desplegar las averiguaciones pertinentes. El presidente de esta entidad, Vicent Pla Vaello, quiso dar la cara para aclarar que todo el caos responde únicamente a los problemas técnicos registrados en la web de la empresa distribuidora, fruto del espectacular incremento de la demanda de tribunas, puesto que en la madrugada del sábado llegaron a conectarse hasta cinco veces más usuarios que en 2019, con picos de hasta 3.000 conexiones a la vez. Pla confirmó que la plataforma de venta de localidades comenzó a estar operativa a las 23.15 horas, 45 minutos antes de lo anunciado. La decisión fue adoptada «de manera unilateral» por el informático subcontratado por Sillas Gil para gestionar la web, ante la certeza de que el servidor no tenía la suficiente potencia y corría el peligro de sufrir una caída total y quedar varios días inoperativo. «Fue una decisión seguramente equivocada, o que debería haber comunicado previamente a Sillas Gil», indicó Pla. 

Hoy salen más entradas 

Aunque las primeras 1.500 localidades para ver l’Entrada se agotaron en apenas hora y media, Festers anunció ayer que de hoy al mediodía saldrán a la venta 800 entradas, junto a otras 800 mañana y 800 más el jueves. De las 7.000 tribunas que se ponen a disposición de la gente, unas 4.500 se adquieren por Internet y el resto en la sede de la entidad. Para despejar todas las sospechas, Pla recalcó que otras 480 localidades son repartidas a los cargos de las diferentes comparsas y que hay una tribuna que se reserva para los compromisos deFesters. El presidente dijo asumir «toda la responsabilidad» y pidió disculpas por la situación creada, pero también rogó empatía a los vecinos y condenó el «escarnio público» al que han sido sometidos los cargos de la entidad con ataques directos en las redes. Pla también avanzó que se evaluará si la empresa de los asientos es apta para seguir prestando el servicio.  

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