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Mara Pedro

Mara Pedro: «La nostalgia es la esencia del fado, pero yo intento llevar mi alegría al escenario»

La apodan la "Princesa del fado" porque a sus 23 años colecciona varios premios nacionales e internacionales y protagoniza una meteórica carrera. Este sábado actúa en Ontinyent

La cantante de fado Mara Pedro. | LEVANTE-EMV

Su voz suave e inconfundible ha sido una auténtica revelación para la música portuguesa que ya se ha dejado escuchar en los escenarios de medio mundo. Este viernes pisará por primera vez València para actuar en la Mostra Viva del Mediterrani y el sábado se desplazará a Ontinyent, donde es uno de los platos fuertes de la programación cultural municipal. A pocas horas del viaje, confiesa estar «ansiosa» y «contenta» por pisar tierras valencianas.

A los 4 años se subió por primera vez a un escenario y a los 11 ya había editado su primer álbum. ¿De dónde le viene la pasión?

Realmente comencé de muy niña y sigue siendo algo para lo que no tengo explicación. Todo marchó de manera muy natural y con los primeros conciertos fui aprendiendo y ganando fluidez. Amo la música que representa a mí país y he estado muchos años cantando a mis ídolos. Ahora lo que me pide mi corazón es hacer mis propias composiciones para hablar de lo que siento, poner mi personalidad en la música.

¿Cómo se vive bajo el apelativo de la «princesa del fado»?

Supongo que viene de la niñez de mi fado y también porque en mis conciertos intento transmitir una energía muy positiva. La nostalgia es la representación de este estilo de música, pero yo intento también llevar al escenario mi alegría contagiosa y mi propia manera de ser.

El fado sigue siendo un estilo muy desconocido para el público español a pesar de la cercanía de Portugal. ¿Cómo lo explica?

La música española —como el flamenco— es tan fuerte, rica y con tanta calidad musical que es normal que eso ocurra. El fado es una música muy bonita, con muchísima melodías y que encierra cosas maravillosas, pero sigue siendo muy tradicional e íntima, en parte aún desconocida.

La melancolía, la nostalgia, el fatalismo y la frustración son la esencia del fado. ¿Intenta salirse de los esquemas?

Los poemas del fado son siempre muy fuertes y se entienden como un escape de la tristeza y de la pobreza de los barrios humildes en los que surgió esta música. Se creó un léxico en torno al estilo, yo no diría solo nostálgico, sino también místico. En mis conciertos me gusta el contraste con temas más alegres que van a conectar con el público y a hacerle experimentar con la emociones. El fado es una representación de la vida, con sus altibajos y sus momentos de gran felicidad y de introspección.

¿Hay espacio para experimentar en la música tradicional?

Como ocurre con cualquier otra música que representa a un país, es difícil contar con la aprobación de todas las personas, pero la innovación está en mi forma de ser. Aunque no cuente con el visto bueno de todo el público, ser el rostro de nuestra generación implica no seguir repitiendo la misma música ni la misma forma de hacer las cosas. Los jóvenes podemos mantener las raíces aportando ideas para poner en marcha nuestros propios planes y dar nuevas direcciones a la música.

Sus giras le han llevado por muchos países. ¿Qué ha aprendido de esos viajes?

Con las experiencias con públicos y países distintos he ganado madurez y libertad para no quedarme únicamente con un estilo de música y siguiendo los patrones de siempre. Todas esas vivencias me han dado fuerza para saber que hay otras culturas y energías y me han hecho no tener miedo a explorar la música.

¿En qué se inspira para componer sus letras?

Me encantan las letras que tienen un mensaje. Uno de mis temas habla sobre una mujer vieja que cuenta una historia sobre una población envejecida cuyos hijos tienen que migrar olvidándose de sus orígenes. Otras letras son sobre cosas más personales.

Vivimos tiempos acelerados llenos de pantallas en los que la música parece sujeta a la creación constante. ¿Le influye?

Trabajo mucho, no tengo pantallas en mi casa, me gusta vivir como un «alien», alejada de todo. Es tóxico vivir todo el día pendiente de las redes sociales.

Compagina la música con su actividad profesional. ¿Hay tiempo para todo?

Hay un tema que habla sobre el destino y sobre que es posible tener más de un sueño. No está escrito en ningún sitio que no puedas ser bueno y dedicarte a más de un sueño.

¿Cómo lleva lo de recibir tantos premios?

Es muy gratificante, pero lo que más me gusta son las reacciones tras los conciertos. Nunca cierro los ojos durante el recital, siempre miro a la cara de las personas para intentar vivir la experiencia con ellas. Estoy muy contenta con los premios, pero lo que realmente me llena al corazón es eso.

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