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Una marca recupera los sabores olvidados de las antiguas variedades de hortalizas en Ontinyent

La finca Les Alqueries comercializa con éxito productos nacidos de las semillas tradicionales que se cultivaban en la comarca, tras una labor de investigación

Carlos Valls

Su forma es irregular y no casa con el estándar normativo que exigen las grandes superficies alimentarias, pero su sabor inconfundible devuelve a los más mayores a la infancia y atrapa en una experiencia sensorial a los más jóvenes. En el contexto de una de las peores crisis agrarias que se recuerdan, en la finca Les Alqueries de Ontinyent se la juegan apostando por la recuperación de semillas de antiguas variedades tradicionales de hortalizas autóctonas de la Vall d'Albaida que prácticamente habían caído en el olvido con el paso del tiempo y la evolución de los cultivos hacia formas híbridas.

Quien arriesga a veces gana y Carlos Valls, responsable del proyecto, no se queja de cómo le están yendo las cosas: este año ha conseguido comercializar una producción de 5.000 kilos de tomate rosa, una variedad cultivada desde hace siglos en las huertas de la comarca -con variaciones entre pueblos- cuya semilla se ha ido transmitiendo de generación en generación en las familias aunque fuera de los canales de venta, reservada para el consumo propio. Su dulzura, su gran tamaño y su fina piel son sus principales virtudes. También la mayor resistencia al calor y al clima adverso que demuestra frente a las plantaciones híbridas.

La "tomata rosa" es la estrella de la marca impulsada por Les Alqueries para dar a conocer y acercar esta y otras variedades clásicas de hortalizas a los clientes locales a través de una campaña cuyo diseño artístico corre a cargo de Natxo Borredà. La iniciativa se presentó ayer en la Casa de Cultura de Ontinyent con el apoyo y el asesoramiento de la estación agraria de Carcaixent y el Instituto Universitario de Conservación y Mejora de la Agrodiversidad Valenciana (Comav).

La intención de Valls es tejer una asociación de productores de tomate de la Vall d'Albaida para contribuir al prestigio de la cosecha comarcal. Su cosecha acaba en el mercado municipal y en manos de mayoristas, pero también abastece a varios restaurantes. A su favor juega un producto diferenciado y totalmente ecológico con un toque de valor añadido y nostálgico que nada tiene que ver con el que se adquiere en los supermercados. "El 40% de la producción se ha vendido en Ontinyent y el resto en la Comunitat Valenciana", señala. La respuesta que se ha encontrado supera sus expectativas. "La gente viene a casa buscando. La aceptación está siendo muy buena", señala. Lo mismo ocurre con otras variedades como el "cogombre de Ontinyent. "Es muy tierno y en el mercado no dura ni dos horas", apunta. A juicio del productor, "sigue existiendo una cultura gastronómica que valora las cosas de aquí como algo preciado. La industria comenzó en los años 60 en Ontinyent, pero la generación anterior era muy agrícola y la gente mayor recuerda que sus padres plantaban estas hortalizas. Ahora estamos en un momento de impás en el que las nuevas generaciones han dejado de conocer las variedades tradicionales, por eso es importante el trabajo de recuperación y el hecho de comercializarlas para que esa cultura no se pierda", subraya. De ahí el lema de su campaña promocional: "Maneres i llavors. Els sabors de sempre".

Valls estudio Geografía e Historia, pero su vocación es la huerta. Hace siete años comenz con unos cursos sobre recuperación de semillas tradicionales y, con el paso del tiempo, ha ido perfeccionando una selección de variedades que considera las de mayor importancia a nivel local por su singularidad, su autenticidad y su arraigo a la tierra. Entre su surtido de productos recuperados figuran la "tomata del pebre", la "tomata macissa", "el cogombre de la Vall d’Albaida", la "carabasseta blanca", les "carabasses de torrar", la "bajoqueta del cigarret", la "safanoria morada", el "nap de la Vall d’Albaida" y, por supuesto, el "melò d’Or" de Ontinyent, un producto que Valls señala entre los más destacados de Ontinyent junto al nabo del terreno y el pepino local.

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