Suscríbete Levante-EMV

Levante-EMV

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

DIMARTS MERCAT

Taxi con luces de neón

44

Xàtiva se une para reivindicar la permanencia del juzgado de violencia de género Fotos: Perales Iborra

El anuncio del Ministerio de Justicia, mediante Decreto, de trasladar a Alzira el juzgado de violencia de género que viene prestando sus servicios en Xàtiva, en el partido judicial de la Costera y la Canal de Navarrés, vuelve a poner de manifiesto el desconocimiento del territorio y las consecuencias que suponen algunas de las decisiones totalmente erróneas y sin sentido que vienen llevándose a cabo en diferentes materias que suponen una merma para unos y un aumento de servicios por parte de otros.

El tema de la Justicia y los juzgados no es un tema nuevo ni desconocido. Si se repasan las hemerotecas, se verá como en el tiempo se han intentado tomar decisiones que perjudicaban claramente a la capital de la Costera y consecuentemente provocaron protestas y acciones disuasorias por parte de los afectados. Y siempre bajo el prisma de comprimir el territorio, sin llegar a comprender la importancia de la rayita que divide las comarcas y los servicios que se prestan en cada una de ellas.

Dotaciones como la Justicia o Hacienda, suponen enriquecer los servicios de cada capital de comarca, y aunque en algunos casos sea necesario reagrupar, debería hacerse con sentido común y nunca desnudando a un santo para vestir a otro. Que Xàtiva tenga los juzgados de violencia de género significa que acoge a las víctimas del machismo casi de inmediato, y en ningún caso se marea la perdiz, sino que es el punto de inicio para denunciar todos aquellos casos que requieren protección hacia las mujeres que han sufrido algún tipo de maltrato. Llevarlas en un taxi hasta Alzira para que denuncien allí, puede ser un chiste de mal gusto, porque ya me dirán ustedes esperar un taxi a la puerta de casa a que salga la maltratada. Solo les falta añadir que el taxi tenga luces de neón anunciando el servicio que presta. Verdaderamente de locos.

Y para más cachondeo, la consellera de Justicia, Gabriela Bravo, se burla en la cara de la representación municipal que se entrevistó con ella para conocer de primera mano el Decreto, y la consellera prometió (suponemos que lo haría cruzando los dedos en la espalda) que intercedería ante este decreto, pero solo tres días después la portavoz del Consell anunció que el reagrupamiento significaría un cambio a mejor y no había vuelta atrás.

Otra que no conoce el territorio, sino que acepta a pies puntillas una decisión indecente que hay que cumplir como consigna del Ministerio. Lo de siempre. La disciplina de partido, como la intervención de Joan Lerma en la presentación de un libro, donde defendió la «gran actuación» del gobierno de España abandonando al pueblo saharaui en beneficio de Marruecos. Lo de siempre.

Decenas de mociones en los diferentes ayuntamientos y colectivos, han caído y van a caer en los próximos días para intentar que la división del territorio no dependa de una chincheta en un hipotético mapa. Alcaldes y concejales de todas las tendencias ya se han manifestado en contra. No se puede tirar por la borda el trabajo llevado a cabo por feministas y colectivos para erradicar la violencia de género o al menos facilitar a la mujer maltratada un servicio conforme merece este tipo de acciones.

El juzgado de violencia de género no puede cambiarse por un taxi con luces de neón. Eso sí que es de juzgado, pero de guardia.

Compartir el artículo

stats