Cuenta la leyenda que, a finales de 1609, un regimiento de 1.500 soldados encabezado por el Tercio de Lombardía llegó a Bicorp y levantó de la nada una fortaleza de piedra en apenas cuatro horas para combatir a los moriscos que se rebelaron contra la orden de expulsión decretada por Felipe III, atrincherándose en la Muela de Cortes. Más de 400 años después, los primeros trabajos arqueológicos que se desarrollan en este enclave protegido como Bien de Interés Cultural (BIC) del que apenas se conservan unos restos no solo han permitido reconstruir parcialmente el Fuerte de las Pedrizas, sino que han aportado nuevos y relevantes elementos para comprender mejor su dimensión histórica.

El proyecto comenzó a ejecutarse hace un año con una ayuda económica de la Conselleria de Cultura, aunque los resultados de la intervención fueron presentados el pasado domingo por la arqueóloga Trinidad Martínez Rubio a través de una ruta hasta la explanada montañosaque culminó en el Ecomuseo de la localidad, en el marco de las actividades culturales organizadas por el consistorio dentro de la 'atípica' semana fallera que ha vivido el municipio. "La idea inicial era saber qué es verdad y qué es mentira sobre el fuerte a partir de los restos y las construcciones existentes", señala la especialista.

En el marco de la actuación se ha podido recuperar la puerta de acceso y todo el trazado del refugio en su base. Además, se ha vuelto a construir un muro perimetral de un metro de altura de piedra seca siguiendo la línea original de la edificación para facilitar a los visitantes una "lectura clara" del papel que jugó la misma en un instante concreto de principios del siglo XVII, cuando se produjo el mayor éxodo forzado que ha sufrido España.

Ocupación muy puntual

Los sondeos arqueológicos en la llanura de las Pedrizas han ayudado a redibujar una planta nueva en base a los vestigios que aún se conservaban y han revelado que, en realidad, la fortificación tuvo un momento de ocupación muy puntual, puesto que solo se usó durante un mes: se construyó a mediados de octubre y a mediados de noviembre ya se había destruido. "Su finalidad fue servir de guarnición a los soldados de infantería mientras conseguían que los moriscos se rindieran", explica Martínez. Desde el fuerte se dirigió el ataque final a los insurrectos asediados en la parte más alta de la Muela de Cortes.

El público que asistió a la charla sobre el fuerte de las Pedrizas, en el Ecomuseo de Bicorp.

El decreto que en septiembre de 1609 obligó a los moriscos -musulmanes reconvertidos forzadamente al cristianismo- a abandonar sus casas en un plazo de tres días para embarcar en los puertos de Valencia provocó distintos focos de rebelión y uno de ellos se registró en Bicorp, donde los afectados quemaron la mansión-castillo de la población. El 13 de noviembre, las huestes del ejército real partieron de Xàtiva para sofocar la revuelta. El maestro de campo Francisco Miranda se encargó dirigir las obras del refugio, cuyos restos, abandonados desde la derrota morisca, se encontraban en avanzado estado de ruina antes de la última actuación. A lo largo del tiempo, sus piedras se aprovecharon para otros usos y alguna de sus dependencias fue reconvertida para usos agrícolas y ganaderos.

Difícilmente la fortaleza pudo haberse erigido en solo en cuatro horas como cuenta la leyenda, aunque ello no desmerece su importancia histórica. "Tuvo que tener algún tipo de cubierta de madera y lonas para cumplir su función de refugio", apunta Martínez, que abre la puerta a profundizar en la cuestión de la expulsión de Bicorp de los antiguos musulmanes convertidos al cristianismo en futuras investigaciones, poniendo el foco en los poblados de moriscos rebeldes que terminaron quedando despoblados en la sierra, como es el caso de Benedriz.