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Las fallas también hacen el agosto en la semana de Fira

Nueve comisiones aprovechan el evento para aumentar los ingresos con los chiringuitos, cuyos beneficios se destinan a la mejora de los monumentos

Chiringuitos de comisiones falleras en el Jardín del Bes

Chiringuitos de comisiones falleras en el Jardín del Bes / Agustín Perales

Sergio Gómez

Sergio Gómez

Xàtiva

Hasta nueve comisiones falleras de Xàtiva han aprovechado este año el tirón de la Fira d'Agost para aumentar el capítulo de ingresos atípicos con la instalación de los socorridos y (concurridos) chiringuitos de comida y bebida que se reparten entre el Jardín del Beso (cuatro) y el propio recorrido de la Albereda y Selgas (cinco).

Los falleros han vuelto a trabajar durante la feria, en un intento de sacarle todo el jugo posible a las fiestas y exprimir al máximo los recursos para cuadrar el presupuesto del ejercicio. La experiencia está siendo satisfactoria en el terreno económico, a juzgar por el lleno que registran día tras día. "Los chiringuitos son de gran ayuda para el mundo del monumento. Son una inyección para los monumentos porque todo el dinero que se saca se dedica a ellos: tienen mucha afluencia y son muy importantes", resume la presidenta de la Junta Local Fallera, Celia Gorrita.

Cinco comisiones representan sainetes a lo largo de dos noches en el Jardí del Palasiet

Un ejemplo de la buena marcha de estos negocios es que la facturación de un chiringuito de comida del Jardín del Beso rondó los 6.000 euros el jueves, un día teóricamente más «flojo» que el resto. El aluvión de gente se manifiesta sobre todo por la noche y a la hora del almuerzo, cuando el calor da alguna tregua a los comensales.

Pero la involucración de las fallas de Xàtiva en la Fira va más allá de los puestos de venta, puesto que cinco comisiones también están presentes en la propia programación del evento. Sus falleros se convierten en actores y representan sainetes durante dos noches en el Jardí del Palasiet, tanto el jueves como este sábado.

Las fallas Espanyoleto, Sant Feliu, Sant Jordi, Ferroviària y Selgas son las encargadas de las funciones de este año. Las de hoy son "Jo sé guardar un secret" y "El 'Margarito' està molt malaltet". Subirse a las tablas no es tarea fácil. La iniciativa, que ha regresado este año al Palasiet después del éxito de público de 2022, requiere de "mucho trabajo previo de preparación con bastante antelación", subraya Gorrita.

Implicación "con mucho tirón"

"La gente se vuelca mucho, todo lo que tiene que ver con las fallas siempre tiene mucho tirón. Cuando hay falleros la fiesta está asegurada", incide la presidente de la JLF que destaca que "al final el trabajo de las comisiones se ve recompensado".

También hay mucho esfuerzo detrás del funcionamiento de los chiringuitos, que demandan la colaboración desinteresada de muchos integrantes de cada comisión —turnándose como camareros y a los fogones a lo largo de jornadas de sofocante calor—, lo que siempre puede generar tensiones. Se trata de una apuesta «arriesgada», pero a la hora de hacer balance todos los interesados coinciden en que el resultado compensa. 

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