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Benigànim reivindica la figura de Leonor Ortiz Mahiques

El 24 de octubre de 1912, día en que fue inaugurada la Iglesia neogótica, el Ayuntamiento reconoció su labor filantrópica en beneficio de sus vecinos, la nombró hija predilecta y renombró con su nombre la calle en donde se levantaba la que había sido su casa.

Juan Antonio Boluda

Benigànim

Se cumplen 100 años de la muerte de Leonor Ortiz Mahiques y el pueblo de Benigànim quiere aprovechar esta efeméride para "reivindicar y dar a conocer su figura y el legado social, artístico y cultural que dejó esta ilustre benefactora en su pueblo natal". Descendiente de una de las familias más distinguidas, adineradas e influyentes del Benigànim del s. XIX. Leonor Ortiz (1834-1924) era hija del que fuera alcalde de Benigànim Juan Bautista Ortiz Tudela, la menor de ocho hermanos, dos de ellos sacerdotes, muy inmersos en la Iglesia Valenciana de su tiempo, y otro jurista, magistrado y autor dramático, tuvo además otras cuatro hermanas. Mujer de profunda espiritualidad y férreas convicciones morales e ideológicas, Doña Leonor al alborear el siglo XX, en 1902, quedó como única superviviente y heredera de la familia, y decidió obrar en consecuencia a sus ideales dedicando sus afanes, esfuerzos y fortuna a las causas que despertaban su interés y colmaban sus ideales. Participó en política dando apoyo al carlismo en la provincia de Valencia, fue promotora de la prensa católica con su ayuda económica, pero la mayor de sus obras vio la luz en 1912. Asesorada por diversos miembros del clero, en especial por la Orden Franciscana, que la consideraba una gran benefactora, decidió dejar esculpida en piedra su memoria con una obra que cien años después de su muerte aún sigue cautivando. Con gran profusión de detalles y dedicación mandó levantar una iglesia en estilo neogótico, ricamente decorada con multitud de imágenes, ornamentos litúrgicos, bellísimos mosaicos y vidrieras. Bajo la Iglesia se construyó una cripta en donde fueron enterrados los miembros de su familia. Su solariega casa fue convertida en Asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, para la asistencia de la tercera edad.

El 24 de octubre de 1912, día en que fue inaugurada la Iglesia neogótica, adyacente al Asilo, el Ayuntamiento de la Vila Real de Benigànim reconoció su labor filantrópica en beneficio de sus vecinos, la nombró hija predilecta y renombró con su nombre la calle en donde se levantaba la que había sido su casa.

Falleció el 30 de enero de 1924, la noticia de su defunción fue anunciada en los periódicos de la capital y su cuerpo recibió sepultura en la cripta de su iglesia, donde yace junto a toda su estirpe. Han pasado cien años, pero Benigànim sigue recordando a la magnánima señora Doña Leonor y se dispone a conmemorar el centenario reivindicando la figura y el legado de tan insigne bienhechora. Ante este acontecimiento, diversos actos conmemorativos, ceremonias religiosas, actividades artísticas, sociales y culturales se van a organizar desde la parroquia y el ayuntamiento. Para esta tarde, a las 19:30 horas se celebrará una misa funeral en su memoria y en su iglesia, conocida popularmente como Iglesia de l’Ortisa. El sábado 3 de febrero será jornada de puertas abiertas de la misma, y se podrá visitar la cripta. Por la tarde a las 18:00 horas y en el mismo espacio, una conferencia con el cronista Javier Herrero, nos acercará a conocer aspectos de su vida y obra, y el domingo día 4 a las 11:30 horas, en la parroquia San Miguel de Benigànim, se oficiará otra misa funeral con la presencia de autoridades. Esto será el inicio de una serie de actividades que se llevarán a cabo a lo largo de todo este año. Hoy, un siglo después de su muerte, su obra más laudable, la que fuera su casa, que convirtió en asilo de ancianos “Hermanitas de los pobres”, alberga el centro de salud de la localidad, su huerto familiar ha sido convertido en parque municipal y su iglesia, que en su día dedicó a la Virgen de los Desamparados, tras haber permanecido cerrada durante más de medio siglo. Fue abierta al culto hace cuatro años gracias al empeño del párroco D. Antonio Martínez López.

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