El colegio de Fontanars se llena de deficiencias tras 20 años pese al sobrecoste del 100%
El centro ejecutado por Ciegsa, mencionado en una de las piezas del caso Taula, registra goteras frecuentes y desprendimientos junto a otros defectos constructivos
El ayuntamiento lamenta la decisión de Educación de aparcar la reforma del complejo, pendiente de consignación de fondos a través del Pla Edificant

Goteras y defectos en el tejado del colegio. / Compromís Fontanars

El nuevo colegio público Comte de Salvatierra de Fontanars dels Alforins se estrenó en 2004 con unos sobrecostes del 104% sobre el proyecto inicial. Eran los años de gasto descontrolado en la empresa pública de la Generalitat, Ciegsa, en aquel momento pilotada por Máximo Caturla, vecino de esta localidad de la Vall d'Albaida.
En el juicio por la gestión de la firma, uno de los arquitectos que redactó la obra explicó al tribunal que, cuando cuestionó el alto coste de poner césped artificial en el centro, Caturla --condenado por la Audiencia Provincial a 5 años de prisión por el caso de la contratación de zombis a través de Ciegsa- le repuso: "Eso se va a hacer por mis huevos", según el relato el testigo.
Veinte años después de su inauguración, el colegio -que costó más de 2 millones de euros- está plagado de deficiencias que se arrastran desde hace tiempo, en buena medida por los defectos en la construcción.
El problema más importante que sufre la comunidad educativa son las goteras periódicas que se registran en distintas zonas -sobre todo en el comedor y el pabellón deportivo- y que han provocado algún que otro susto, puesto que las cubiertas son planas, el material se ha degradado y el remate no fue el más adecuado. Además, en el centro se han producido desprendimientos de láminas en la fachada de la zona deportiva y el calor resulta insoportable en los meses con las temperaturas más elevadas por el precario aislamiento del edificio.
Aprovechando el Pla Edificant, el Ayuntamiento de Fontanars elaboró una memoria económica valorando las intervenciones más necesarias en el colegio que remitió a la Conselleria de Educación en la etapa del Botànic. Aunque no llegó a firmarse el acuerdo de delegación de competencias, la actuación quedó en el listado de actuaciones pendientes de consignación de fondos, fruto de una predisposición política de los responsables educativos.
Con el inicio del nuevo mandato político, sin embargo, la inversión ha quedado aparcada como otras muchas que buscaban la financiación del Pla Edificant, paralizado por el recorte de fondos destinados a la rehabilitación de centros educativos.
Aunque el consistorio ha destinado fondos para la reparación de pequeñas deficiencias puntuales, el alcalde ve urgente una intervención de calado para la que demanda recursos
El alcalde de Fontanars, Julio Biosca (Compromís), lamenta esta decisión y considera urgente ejecutar una reforma de calado en el CEIP Comte de Salvatierra. Aunque el ayuntamiento ha destinado fondos para la reparación de pequeñas deficiencias puntuales con tal de "evitar males mayores", carece de recursos para acometer todos los trabajos demandados.
"La escuela está sobredimensionada y tiene una estructura arquitectónica que da ciertos problemas en el día a día", resume Biosca. "El mayor problema son las filtraciones, porque la fachada no está bien aislada y cuando llueve hay muchas goteras", incide el alcalde, que también pone el foco en que el centro tiene mucha estructura de madera que, al estar al aire libre, se estropea. Igualmente, las láminas de hierro que se utilizaron para intentar impedir que entrara mucha luz a las aulas se encuentran en un precario estado.

Deficiencias constructivas en el colegio Comte de salvatierra de Fontanars. / Compromís Fontanars
La intervención propuesta planteaba retirar el material de los tejados y reponerlo, aislando y cerrando bien, junto con la rehabilitación de la fachada que mira al norte, para evitar la entrada de agua. La memoria también incidía en la necesidad de colocar protecciones solares en la fachada sur para reducir la temperatura en el interior del edificio y esbozaba la sustitución de las láminas metálicas de la fachada por otro tipo de material.
Acceso inseguro y patios sin sombra
Otro inconveniente a subsanar es la falta de seguridad en el acceso a la escuela: la actuación proyectada contemplaba la corrección del muro perimetral del complejo, para aumentar la visibilidad del paso de peatones. Para resolver la falta de espacios de sombra y el exceso de superficie hormigonada en los patios, también se ideó la plantación de nuevos árboles y la disminución de la zona pavimentada, con tal de mejorar el entorno de recreo.
Desde Compromís per Fontanars han señalado en un comunicado que todas estas carencias "hacen menguar la calidad educativa en nuestro centro y afectan en primera persona a nuestros vecinos y vecinas más pequeños".
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