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Xàtiva evoca la figura de Semprún para reivindicar una Europa comprometida con los derechos humanos

El presidente de l'Associació Buchenwald, Enric Garriga, disecciona la vida del activista en una conferencia en la Casa de la Cultura

La conferencia en la Casa de la Cultura de Xàtiva.

La conferencia en la Casa de la Cultura de Xàtiva. / Levante-EMV

Salvador Català

Xàtiva

El pasado jueves, la Casa de la Cultura de Xàtiva acogió una conferencia a cargo de Enric Garriga, presidente de l’Associació Buchenwald, sobre la figura de Jorge Semprún, víctima del campo de concentración de Buchenwlald, y activista de una Europa comprometida en la defensa de los derechos humanos.

Invitado por Xàtiva Unida, con la participación del Ayuntamiento de Xàtiva, el conferenciante fue presentado a los asistentes por el regidor de cultura, Alfred Boluda, con el objeto de recuperar la figura de aquel intelectual, del que se conmemora el centenario de su nacimiento, acaecido el 10 de diciembre de 1923, y cuya biografía se pretende recuperar como referente para fomentar la participación política en las próximas elecciones al Parlamento europeo, intentando evitar el voto hacia opciones extremistas, poco proclives a la defensa de los derechos humanos

Jorge Semprún Maura fue un escritor, intelectual, político y guionista cinematográfico español, cuya obra fue escrita, en su mayor parte, en francés. Fue ministro de Cultura de España entre 1988 y 1991. Su pertenencia a la clase alta de la sociedad española, le permitió el conocimiento del alemán, lo que le ayudó a poder salir vivo de Buchenwald. Su familia estaba de vacaciones en el País Vasco cuando se produjo el golpe de Estado que dio inicio a la guerra civil. Durante la contienda residió en La Haya, donde su padre era embajador de España. En 1939, tras la derrota de los republicanos, la familia se instaló definitivamente en París. Ocupada Francia por los nazis, combatió entre los partisanos de la Resistencia. Se afilió en 1942 al Partido Comunista de España. En 1943, tras ser denunciado, fue detenido, y deportado al campo de concentración de Buchenwald.

 Según el conferenciante, Semprún sufrió de tres experiencias que marcaron para siempre su existencia. La imposibilidad de hablar del tema, que él pudo mitigar con la literatura. Escribió algunas obras recordando el tren de mercancías para ganado que lo deportó al campo, o la horrorosa sensación de olor a piel quemada, que le acompañó en el subconsciente hasta el fin de sus días. La comprobación de la existencia del mal absoluto, y la posibilidad de que su banalización pudiese llevar a convertir personas normales en crueles asesinos, todo conseguido a través de un proceso de deshumanización de las víctimas, y que el ponente compara en la actualidad con el odio hacia el migrante, del que se olvida en numerosas ocasiones, que son seres humanos en lucha por alcanzar una vida mejor.

Vientos de guerra y extremismos

Recordó Garriga las penalidades sufridas por Semprún en un campo de concentración que llegó a albergar a cientos de miles de prisioneros, obligados a trabajar en condiciones de esclavitud, produciendo armas para el Tercer Reich, mientras los dirigentes de las SS vivían dentro del complejo en cómodos chalés, ajenos al padecimiento de unos trabajadores forzados que morían de agotamiento. Los conocimientos de alemán de Semprún le permitieron evitar las fábricas, y trabajar en las oficinas del campo, lo que le permitió salir con vida, para cumplir el juramento de luchar contra el fascismo, y por la construcción de una Europa libre y en paz, idea que se comenzó a gestar, con la segunda Declaración de los Derechos Humanos, en 1948, nacida a raíz del genocidio.

Enric Garriga postula que su filosofía debe recuperarse ante una Europa que se ve de nuevo amenazada por vientos de guerra, y de extremismos que no respetan las libertades, ni la igualdad de todos los seres humanos. Por tal razón, y en memoria de Semprún, Enric Garriga lanzó una arenga al público concurrido, en la que veía como única solución para evitar de nuevo la irrupción de los neofascismos en la vida parlamentaria europea, la de fomentar la educación en valores y del asociacionismo en defensa de la libertad, la igualdad y la solidaridad.

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