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El muro del Arnadí y la Monxàvena

Tráfico en la carretera de acceso a Xàtiva.

Tráfico en la carretera de acceso a Xàtiva. / Perales Iborra

vicent soriano

Analizando fríamente la instalación de 765 metros lineales de muros de 3 y 4 metros de altura de puro hormigón , en los accesos a Xàtiva y dibujado en el papel cebolla de la incompetencia, por parte de la Consellería de Medio Ambiente, uno llega a la conclusión de que les barbaridades existen y seguirán existiendo, en este caso en una acción, que si la vemos bien hasta podría llegar a colocar a Xàtiva en la cabeza de ciudades recuperadas.

Me explico: se dibuja una ciudad amurallada como lo fue en su día; un metro a la derecha un metro a la izquierda, olvidando el perímetro original, y toma del frasco, carrasco, ya tenemos una nueva Morella pero con más gracia y pedigrí. Cerramos desde el Portal del LLeó, e incluso se puede plantear la demolición de la monstruosa finca de detrás del Portal que tapa todo el castillo, y que todavía hoy habría que preguntarse como se pudo consentir la construcción tan aberrante como la que nos ocupa. Y eso que todavía no había comenzado a crecer la burbuja inmobiliaria.

Pues eso, se levantan los muros y se mete dentro la Plaza de Toros que tenemos, para que venga Vicente Barrera con sus novilleros y organicen concursos a vida o muerte, que para eso está la cultura del vicepresidente del Consell. Casi, casi diseñada la nueva ciudad, con una agresión urbanística irreversible y sin precedentes, se da carpetazo final al expediente de recuperar el núcleo antiguo, y se deja caer poco a poco, olvidando los cantos de sirena que prometían una lluvia de millones que se han perdido por el camino. Habrá que cambian trípticos y carteles y buscar nuevos eslóganes potenciando el muro que nos cerrará. No puede ser el muro de la vergüenza porque ese nombre ya existe, pero lo podemos bautizar como el del Arnadí o la Monxavena. Y mientras tanto, desde la capital pueden mandar al diputado nacional Carlos Flores, a supervisar las obras, que le pillan cerca de su casa y no le costaría mucho desplazarse para seguir haciendo méritos ante su partido, olvidando viejas historia que le siguen persiguiendo, pero que le sirven para tener un sillón allá por las Cortes.

Bueno pues, hemos diseñado una nueva ciudad y nos sale gratis porque todo lo paga el gobierno de Mazón, (o sea, a tanto por uno San Bruno) incluso se le puede sacar el gasto de las pinturas que servirán para decorar con grafitis los altos muros del Arnadí y la Monxavena para que la visión sea más placentera cuando se llega desde la Llosa de Ranes, Alzira o Genovés.

Y luego cabe la posibilidad de que el alcalde Roger Cerdà (que dice que de muros nada de nada), pida la intervención del alcalde de Ontinyent Jorge Rodríguez, que ese sí que tiene poder y le ha sacado 15 “kilos” este año a la Diputación, para la Vall d’Albaida, a cambio del voto de su partido al PP. Lo de Ens Uneix tiene un mérito que no veas. Público y notorio dijo Rodríguez que su pacto con el PP es un pacto de dinero y no de amor.

A eso se le llama sinceridad pura y dura. Tu me das la pasta y yo te doy un voto de nada para que mi comarca sea beneficiada mas que ninguna. ¿Qué eso provoca y provocará recelos y manifestaciones de injusticia? Pues mire usted, es lo que hay en una institución provincial que sirve para repartir dinero entre los afines políticamente, y entre los no afines cuando es necesario hacerlo. ¿Desaparecerá algún día esta mole de favoritismo y una casa que alberga decenas de colocados de confianza?.

Venga Jorge, haz el favor de interceder y que no nos coloquen los muros o tu les quitas el voto de la Dipu. Es fácil, justo, y necesario. Que para eso están los amigos. n

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