Doce municipios, obligados a atajar 65 focos de vertidos contaminantes a ríos y acuíferos

Los ayuntamientos de la Costera y la Vall incluidos en el inventario de la CHJ deberán poner en marcha un plan de gestión del sistema de saneamiento al registrar zonas de desbordamientos de aguas residuales en episodios de lluvias moderadas

Ontinyent, Agullent, Canals, l'Alcúdia de Crespins, Xàtiva, l'Olleria, Albaida, Atzeneta, Montaverner, Alfarrasí, El Palomar y Benigànim, entre las poblaciones afectadas

El embalse de Bellús es uno de los enclaves más afectados por los vertidos por desbordamientos.

El embalse de Bellús es uno de los enclaves más afectados por los vertidos por desbordamientos. / Perales Iborra

Sergio Gómez

Sergio Gómez

En el plazo de dos a tres años, una docena de localidades de la Costera y la Vall d'Albaida deberán poner en marcha un plan integral de gestión de sus sistemas de saneamiento después de que la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) haya identificado en sus términos municipales un total de 65 puntos de vertidos no tratados a ríos, barrancos y acuíferos asociados a desbordamientos de las aguas residuales en episodios de lluvias moderadas.

Esta problemática, que representa un potencial foco de contaminación, se origina cuando el agua de lluvia arrastra la suciedad y la basura que se encuentra a su paso para, a continuación, entrar en el alcantarillado, donde se une con las aguas residuales (fecales, urbanas o industriales).

En algunos casos, los sistemas de saneamiento no son capaces de transportar a las depuradoras todo ese volumen de agua y se desbordan a través de los aliviaderos, con lo que el agua termina camuflándose puntualmente con el medio natural y afectando a posibles espacios protegidos.

Una directiva europea y un Real Decreto del Gobierno Central obligan a determinados ayuntamientos a elaborar programas específicos para controlar estos vertidos por desbordamientos, que en ocasiones provocan niveles significativos de contaminación durante los primeros momentos de las precipitaciones.

De momento, la CHJ ha diseñado un inventario de puntos de vertido por desbordamientos que se dividen en función de la población. Entre las 34 aglomeraciones urbanas de más de 50.000 habitantes que están obligadas a aprobar un plan integral de gestión del sistema de saneamiento antes del 20 de septiembre de 2026, figura la comunidad de usuarios de vertidos de la depuradora de Ontinyent-Agullent, formada por los ayuntamientos de ambos municipios, en los se identifican 10 puntos a controlar cuyos vertidos suelen terminar en el Río Clariano y el Barranco del Marqués de Sierra Grossa.

El resto de las poblaciones que aparecen en el inventario deben presentar sus planes de gestión en un plazo de tres años, antes del 20 de septiembre de 2027. Es el caso de la Comunidad de Usuarios de vertidos de la partida de Sagres, integrada por los consistorios de Canals y l'Alcúdia de Crespins, en cuya red de alcantarillado se han detectado 13 puntos de vertidos por desbordamientos que son absorbidos por la cabecera del río Canyoles, en Canals, el Riu dels Sants y el Barranco del Soldat.

El Ayuntamiento de Xàtiva es otra de las administraciones interpeladas a la que se le insta a cumplir la normativa con el diseño de acciones para prevenir los vertidos contaminantes procedentes de 5 puntos de la red que suelen desbordarse en episodios de lluvias y cuya agua acaba en el Río Albaida, el embalse de Bellús o el río de Barxeta.

En los municipios de Alfarrasí, l'Olleria y Montaverner, que comparten la gestión de otra depuradora mancomunada, la CHJ identifica hasta 16 puntos de vertidos por desbordamientos que afectan a la cabecera del río Clariano, el embalse de Bellús, el Barranco de la Canal y el Barranco del Grau de Serra Grossa.

"Especial incidencia" en el embalse de Bellús

Muy cerca, la Comunidad de Usuarios de vertidos de la Edar mancomunada de Albaida, Atzeneta d'Albaida y El Palomar deberá elaborar otro plan integral de gestión del sistema de saneamientos para evitar que los residuos contaminantes acaben en el río Albaida y el barranco de la Junda.

Por último, la Confederación también ha incluido al Ayuntamiento de Benigànim entre las dos aglomeraciones urbanas de menos de 10.000 habitantes integradas en el sistema de explotación del Júcar que deben poner en marcha la citada planificación "por su especial incidencia en el medio receptor", al identificarse 6 puntos de vertidos por desbordamientos en este término municipal que afectan al embalse de Bellús y en el acuífero de la Serra Grossa.

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