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Entrevista | Abel Martí Ruiz Candidato a la secretaria general del PSPV de la Costera-Canal

"El PSPV necesita abrirse y reconectar con la gente. La desafección se combate con proximidad y escucha"

El aspirante abandera un cambio de rumbo en la organización comarcal del partido en la Costera-Canal con el foco puesto en volver a ilusionar a la militancia en un contexto de crispación y desencanto con la política

Abel Martí, candidato a la secretaria general del PSPV de la Costera-Canal de Navarrés

Abel Martí, candidato a la secretaria general del PSPV de la Costera-Canal de Navarrés / Perales Iborra

Sergio Gómez

Sergio Gómez

Xàtiva

Abel Martí Ruiz tiene 29 años, pero no es ni mucho menos un advenedizo en política. Lleva una década formando parte de las estructuras del PSPV y actualmente es portavoz de la ejecutiva nacional de Joves Socialistes, además de secretario general socialista en Rotglà i Corberà y miembro de la comisión permanente del Consell Valencià de la Joventut. Después de tres años como secretario de organización del PSPV de la Costera-Canal, este próximo domingo disputará el liderazgo de la organización comarcal a Roberto Granero en unas primarias que movilizan a los 400 militantes del partido en el territorio.

¿Por qué necesita un cambio el partido y qué te lleva a querer encabezarlo?

El detonante es la dana, porque empecé a estar en contacto con muchas realidades y me di cuenta de que la sensación de apatía, desinterés y distancia respecto a la política está presente en toda la gente con la que hablaba. Muchas personas jóvenes sienten que no se entiende su lenguaje y cómo se sienten y te das cuenta de que tu partido vive de espaldas a esa realidad. Hablé con compañeros jóvenes que iniciaron su etapa en Joves Socialistes y que formaban parte de la ejecutiva comarcal y comprobé que esas sensaciones eran compartidas y que el cambio hacía falta. Si estás en una estructura política vienes a transformar la realidad, no a alimentarte de la nostalgia y la resignación. Ese es el detonante: ver el clima que hay y que tu partido no llega. ¿Por qué no intentarlo? Ha sido una experiencia muy positiva, porque hemos detectado que hay gente que ha vuelto a ilusionarse.

"Cuando fui regidor experimenté problemas de salud mental. Muchas personas jóvenes se sentían identificadas con mi relato y se atrevían a abrirse conmigo porque hablaba ese mismo lenguaje. Falta contacto, emoción y mucha proximidad con las personas: así se combate la desafección"

¿A qué se debe ese alejamiento general de los jóvenes hacia la política?

El lenguaje de las estructuras políticas no se entiende y puede que ahí esté el problema: hacemos política desde las estructuras y no desde la realidad que viven las personas. Nuestro objetivo es ilusionar y transmitir a la gente la alegría, porque estamos viviendo la política de forma muy crispada, no solo a nivel nacional, sino también en los municipios, con posturas cada vez más enfrentadas y enquistadas. Es difícil transmitir ilusión y alegría en un contexto de crispación, pero la alegría es revolucionaria.

¿Cómo se combate la desafección política?

Con proximidad. Hablando menos y escuchando más. La gente está acostumbrada a que el político de turno vaya a contarle su rollo, pero pocas personas se atreven a hablar desde la emoción y lo que están sintiendo. A mí me pasó: cuando fui regidor en mi municipio durante la legislatura pasada experimenté problemas de salud mental. Afortunadamente, ya no los tengo: me dieron el alta, aunque continuo yendo a terapia y esa es otra de las cosas que me ha animado a ir hacia delante. Recuerdo que muchas personas jóvenes se sentían identificadas con mi relato y se atrevían a abrirse conmigo porque hablaba ese mismo lenguaje. Falta contacto, emoción y mucha proximidad con las personas: así se combate la desafección.

Abel Martí, candidato a la secretaria general del PSPV de la Costera-Canal de Navarrés

Abel Martí, candidato a la secretaria general del PSPV de la Costera-Canal de Navarrés / Perales Iborra

¿Cómo han sido las primeras sensaciones como candidato en las agrupaciones?

Han sido buenas. En estos tres años como secretario de organización no he parado ni un momento, he visitado todas las agrupaciones y donde más me quieren es en las más dispersas geográficamente, porque no todas las personas están dispuestas a coger el coche 40 minutos para hacerse un café con dos personas y volver a casa. He estado acompañando a gente mayor como Vicente y Cándido (exalcaldes de Quesa y Bicorp), que estuvieron 20 años gobernando en sus municipios y que pasan de los 80 años, hablando con ellos y aprendiendo. También me he reunido con grupos de personas muy jóvenes. Ver esos contrastes en la política tradicional y lo que estamos generando en la comarca hace reflexionar.

Tu campaña apela a las raíces. ¿Ha perdido el PSPV sus orígenes, su identidad?

A veces caemos en los discursos vacíos y apelamos a los orígenes fundacionales del partido, a hace 150 años, pero nos quedamos ahí, es una foto fija hace mucho tiempo, olvidando que las raíces de las personas ya no son eso. Escogimos ese lema porque somos personas, jóvenes y mayores, que en un momento dado nos hemos visto obligadas abandonar las comarcas o a quedarnos, renunciando a una vida más allá. El querer arraigarse a tu territorio es el sentimiento más humano. Somos gente que, desde esas raíces, reconocemos que eso nos ha hecho crecer y queremos compartir todo lo que hemos aprendido y dárselo a nuestro territorio para que los que vengan detrás tengan un futuro mejor.

"Al PSPV le falta reimaginarse y dejar de pensar en las lógicas que arrastramos desde hace 40 años"

¿Qué cambios necesita el partido a nivel comarcal?

Hay que volver a abrirse. Cuando formas parte de las estructuras entras en lógicas y dinámicas que son superiores a ti. El poder o los posicionamientos orgánicos son inevitables, pero si queremos construir un proyecto político sólido y consistente en la comarca necesitamos energía y caras más conectadas al territorio donde viven. Somos la primera fuerza en las dos comarcas, tenemos la presidencia de las dos mancomunidades, la ciudad más habitada (Xàtiva) y la mayoría de alcaldías. Eso no es una casualidad, hay mucho trabajo de fondo, pero no puede ser que hablemos de posicionamientos orgánicos cuando lo que tenemos delante son las condiciones de vida material de las personas, a las que estamos fallando. Hay un auge de extrema derecha y movimientos reaccionarios a los que los partidos de izquierda no están dando respuesta. Al PSPV le falta reimaginarse, dejar de pensar en las lógicas que arrastramos desde hace 40 años, hablando de las dinámicas de las agrupaciones de toda la vida, de las familias de toda la vida del partido y todo lo que aparece tanto dentro de las agrupaciones como lo que se extrapola de los procesos que van por encima. Falta más contacto con las personas de la calle. Hay un factor de proximidad que cuanto más bajas al territorio más fuerte es: debemos intentar ser un nexo de unión. Hay muchos movimientos sociales y colectivos que no tienen conexión con el partido en otros niveles, pese a que estamos ofreciendo una propuesta política en el territorio. En estos tres años como secretario de organización he detectado que la militancia empieza a estar cansada de muchas cosas. Falta más contacto con las estructuras, porque las ven como algo lejano y cerrado. Y sin con tus propias personas hay distancia, no quiero pensar la distancia que hay con la calle.

Las últimas primarias del PSPV a nivel provincial terminaron con un marcado clima de división. ¿Le preocupa que eso se repita aquí?

Había cierto temor en la organización porque hemos vivido procesos de primarias traumáticos y los recuerdos y la memoria de esa experiencia acaba contaminando el futuro, pero el hecho de que se evidencie que hay modelos distintos de entender la vida y la política siempre es positivo. Lo he intentado aplicar a mi lógica personal: si no llego a experimentar problemas de salud mental y me atrevo a adentrarme en la terapia psicológica, esa crisis la hubiera entendido como un drama. El disenso y la crisis ayudan a ver realidades, a que pueda nacer otra cosa que es diferente. Si no, siempre estaríamos arrastrando las mismas inercias y una organización que funciona por inercia no es un organismo vivo. Se tiene que explotar más la diferencia de opiniones y de visiones y saber canalizarlas. Algunos compañeros me trasladan cierto temor porque no quieren que haya fractura. Todo depende de la voluntad de las personas, yo conozco a las personas que acompañan a Roberto y a mí y estamos haciendo de este proceso una cosa muy limpia y muy positiva para las agrupaciones. No estoy viendo un clima de polarización exacerbado. Cada uno marca sus posiciones desde el respeto y la estima. 

"No estoy viendo un clima de polarización exacerbado en el partido. Cada uno marca sus posiciones desde el respeto y la estima"

Sigue dando miedo airear debates internos.

No lo entiendo. Hemos estado batallando porque cada militante tenga un voto, pero cuando se plantean diversas opciones encima de la mesa la gente se asusta. Estamos dispuestos a votar en instancias federales de España, pero cuando bajamos al territorio no. No entiendo por qué una organización política tiene miedo al debate político. No lo acepto. Si entras a formar parte de la política es porque tienes un compromiso y es para romper las estructuras y consensos que hay, que no tienen por qué ser positivos. A veces son inercias para evitar conflictos. 

¿Qué demandas le trasladan los jóvenes de esta comarcas?

El problema es que se nos viene instalando el mantra de que somos la generación de cristal. Nos rodean una serie de mitos, como que somos irresponsables, con pocas ganas de compromisos, nos gusta salir de fiesta, el alcohol, las drogas, el sexo... Y no es eso: los jóvenes tienen ansiedad e insomnio. Están preocupados porque la mayoría tienen trabajos precarios, son colectivos vulnerables que no pueden dar a sus hijos las oportunidades que les gustaría, hay adicciones a las redes sociales, problemas de acceso a la vivienda… No es casualidad que haya movimientos reaccionarios que estén pescando en esas situaciones. El sistema está fallando a muchas generaciones, se está construyendo el país y todas políticas públicas de espaldas a los jóvenes. La mayoría de las políticas juveniles desde los gobiernos están destinadas al ocio juvenil. Después de haber estado emancipado en València, me he quedado sin trabajo y con 29 años he vuelto a casa de mis padres. Cuando una persona pierde su trabajo, lo que te vincula a vida adulta, todas las proyecciones que haces de tu vida se vienen al suelo. Cada vez las tasas de emancipación en España son más elevadas. En Xàtiva intentas buscar una vivienda y ¿qué joven la puede alquilar con los precios que hay? Todos deberíamos de hacer una reflexión colectiva. Continuamos imaginando el siglo XXI en términos del siglo XX y XIX. 

"Somos una comarca de paso, todo pasa pero nada queda".

¿Qué puede hacer la política para facilitar el arraigo a este territorio?

Hay responsabilidad de gobiernos de todos los colores. La Canal tiene los mismos habitantes que Canals, pero son 8 municipios. ¿Qué persona puede construir un proyecto de vida en esas condiciones? Cuando vienen tormentas se pierden las redes de comunicaciones y los ayuntamientos se comunican con los servicios de emergencias con walki talkie, los colegios cierran, no hay acceso a fibra óptica, los centros de salud se vacían porque no hay médicos que quieran ir a Bicorp o Quesa... Xàtiva tampoco está bien tratada por las políticas del Consell: somos una comarca de paso, todo pasa pero nada queda. En la Font de la Figuera aún más difícil, porque está más lejos de València. Para ir al hospital bajan a Xàtiva, que está a 35 minutos, cuando tienen el de Almansa a 15 minutos. Son cosas que dificultan la vida en las comarcas. 

Hay proyectos que se paralizan o eternizan, como el parque de vivienda joven en Xàtiva o la modernización del Lluís Alcanyís...

Como secretario de organización fuimos muy insistentes en dos inversiones claves en la comarca. En 2023 había 5 millones para Valpark en el presupuesto del Consell que han desaparecido y seguimos peleando. Sé que la alcaldesa está en contacto con el ministerio, intentando que el Gobierno atraiga esos fondos. He sido especialmente combativo con el centro de salud mental de Canals para jóvenes, que también desapareció de los presupuestos. Está el hospital, pero también las viviendas del casco antiguo de Xàtiva. Hay una falta de planificación territorial por parte del Consell enorme en la comarca. Con el tema de las infraestructuras energéticas, las plantas solares y parques eólicos, da la sensación de que están construyendo todo a martillazos. Los nuevos juzgados de Xàtiva se han anunciado no sé cuantas veces ya y la CV-60 igual. La prioridad del Consell es recortar dinero a colectivos LGTBI, consells juvenils, al movimiento feminista…

¿Te preocupa que tu juventud sea un handicap, que no se te vea con suficiente experiencia?

Es una cuestión de “privilegios”. Cuando una persona asume un puesto y está ocupando un espacio tiene resistencias a que vengan nuevas personas que puedan incorporarse a ese espacio. Me preocupa en cierta medida, esto ya lo he vivido. Llevo mucho tiempo en política y siempre hay una condescendencia de las personas más adultas hacia los jóvenes. Parece que la edad determina las capacidades, cuando hay jóvenes mucho más maduros que otras personas más mayores. No se trata de enfrentar generaciones, también es un problema de país, en la política siempre se ha enfocado como dos extremos enfrentados, cuando en medio hay muchos matices y caminos por recorrer. En política orgánica he participado mucho y noto que hay incomodidad cuando los jóvenes ponen cuestiones encima de la mesa que ponen a otras personas delante del espejo y eso es porque lo que dices está lleno de realidad. Entiendo que en un partido que tiende a estar envejecido hay cosas que disocien, pero tampoco acaba de encajar que un grupo de jóvenes hable de raíces, cuando no es una cosa muy fija o inamovible. El hecho de haberme relacionado con personas adultas me ha permitido adquirir una madurez. Desde los 19 años me he sentado a negociar con personas de 60 y eso te hace más maduro, te da un tinte diferente. La juventud puede ser un obstáculo, pero también es un revulsivo y a las organizaciones políticas les hace falta. La política que se hacía en 2015 en el Botànic no tiene nada que ver con la que se hace ahora. El año que viene el mantra político será otro. Ese revulsivo ayuda a construir relatos. Si no nos atrevemos a desmontar esos tópicos va a costar mucho transformar la sociedad. 

"Hay que reconectar el partido con el tejido social que hay en la comarca"

¿Es factible ampliar alcaldías en 2027 en el contexto actual?

Soy consciente de que el hecho de escoger a una persona u a otra como secretario general no va a hacer que se ganen más alcaldías, pero el objetivo de aquí a dos años es estar al lado de esas personas. En el Genovés te trasladan lo complicado que es hacer política en la oposición, cuando el equipo no tiene experiencia acumulada. Las estructuras tienen que estar ahí. No podemos caer en el error de que, como tenemos mayoría de alcaldías, ya está. Hay que estar al lado de la oposición y también acompañar a esas alcaldías. El alcalde sabe como es su pueblo, pero hay cuestiones en la que tienes que ayudar. Un punto de nuestro programa es activar un plan de comunicación para dar recursos a las agrupaciones, formación, claves sobre cómo relacionarse a través de las redes sociales o cómo se hace una campaña electoral permanente. También notamos que hay dificultades con el lenguaje administrativo, si el alcalde acaba de aterrizar y no sabe cómo funciona. En estos tres años he tratado de dar cobertura en ese sentido, pero ahora estamos en condiciones de ir un poco más allá. Mejorar alcaldías es un objetivo, aunque lo principal no es centrarnos en el factor electoral concreto de esa campaña, sino en reconectar el partido con el tejido social que hay en la comarca. Hay que ser capaces de comunicarse con esas personas y que sientan que el proyecto también es suyo. Si partimos de esa base será mucho más fácil tener más mayorías en procesos electorales. 

"Mejorar alcaldías es un objetivo, aunque lo principal no es centrarnos en el factor electoral concreto de esa campaña, sino en reconectar el partido con el tejido social que hay en la comarca"

Sea cual sea el resultado de este domingo, ¿podrán integrarse las dos corrientes de las primarias?

Sí. La voluntad es ayudar al partido, uno no puede entender política como un juego de suma cero. Hay proyectos en los que la gente confía más o menos, pero la disposición a hacer el partido más grande independientemente de la responsabilidad y lugar que ocupe cada uno está siempre ahí. No habrá un cisma como mucha gente dice. No sé cuál será el resultado del domingo, pero nuestro programa y las cosas que estamos planteando en esta campaña están contribuyendo a que las personas se sientan más identificadas con la política. En una organización como el PSOE, con un espíritu de transformación e incluso a veces de revuelta y revolución contra estructuras institucionales, sociales y políticas imperantes, creo que era necesario volver a esas raíces, porque fuera hay gente que lo está pasando mal y personas que no expresan como se sienten por miedo a la soledad, a sentirse excluidas. La política no puede estar apelando siempre a la pelea y a la crispación. Independientemente del resultado, nuestro proyecto no se agota el domingo: tiene mucho camino por delante. Nada de lo que pase será determinante para que haya malos rollos en el partido, pero creo que algo ha comenzado a cambiar en el sistema y era necesario crear este espacio.

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