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Tras la pista de las 64 fuentes «perdidas» en la ciudad de Xàtiva

Un historiador local recopila los casos durante años: «No he acabado, habrán más»

A la izquierda, una abuela y su nieta llenan cántaros y cubos en la antigua fuente de «botón» que había en la esquina entre Sant Josep y Enríquez. A la derecha, un trabajador en la fuente del matadero municipal, que estaba ubicado en una de las entradas de Xàtiva. |

A la izquierda, una abuela y su nieta llenan cántaros y cubos en la antigua fuente de «botón» que había en la esquina entre Sant Josep y Enríquez. A la derecha, un trabajador en la fuente del matadero municipal, que estaba ubicado en una de las entradas de Xàtiva. | / Antoni Marzal / Arxiu Municipal de Xàtiva

Xàtiva

Utilizada como lema o reclamo turístico, la denominación de Xàtiva como «la ciudad de las mil fuentes» se debe a la notable presencia de este tipo de infraestructuras en el tejido urbano de la capital de la Costera durante toda su historia. Sin embargo, todos los indicios apuntan a que ese número habrá menguado con los años. El apelativo permanecerá, pero -quizás- no es tan exacto como antes. 

Así lo demuestra el trabajo de campo que durante años lleva realizando el historiador local -y exdirector de la Casa de la Cultura y el Gran Teatre- Josep Sanchis, que ha identificado un total de 64 fuentes «perdidas» en el municipio. El próximo experto lo avisa: «No es una lista cerrada, estoy seguro de que habrá muchas más que estaban en casas particulares y habrán desaparecido. Sin embargo, identificarlas en mucho más difícil en estos casos». 

«Lo del lema de las 1000 fuentes viene porque cada casa señorial de Xàtiva tenía una fuente dentro, pero cuando vinieron el sistema de aguas potables y los depósitos todo cambió. Antes, si tenías posibilidades te instalabas una fuente propia en el patio», comentó. 

Josep Sanchis lleva un tiempo compartiendo sus «hallazgos» en sus perfiles personales en redes sociales, donde aporta datos de los enclaves y fotos antiguas o actuales: «Llevo años haciendo la relación. Al principio, fui a las fuentes principales, las que lucen, las que todo el mundo ve en las fotografías. Luego, al profundizar, que había fuentes importantes que la gente recuerda. La red de aguas potables llegó en los años 50 del pasado siglo, pero hasta entonces las fuentes eran primordiales». 

Sanchis también distingue entre las fuentes que denomina como «reales» y las que define como «vecinales». En el primer grupo engloba a aquellas de las que se hacía cargo el Ayuntamiento y en el segundo integra a las que dependían de los vecinos. 

Consultado por algún caso especial, recuerda la fuente que había en la Casa de l’Ensenyança antes de que fuera reconvertida en un museo:«Se desmontó por aquellas obras y se llevó a un depósito municipal. Era muy bonita, con mármol de ‘buixcarró’. Tenía dos bases concéntricas. Creo que ha desaparecido, aventurar su destino quizás es especular».

«La del museo estaba en un patio interior. De las exteriores recuerdo la que había hace mucho tiempo en el centro de la Plaça de Sant Pere. También era muy bonita. Creo que si se hubiera conservado será una especie de monumento artístico. Pero como al final no chorreaba agua por allí en las épocas que no había lluvia constante, se ve que la acabaron quitando», lamenta Sanchis. 

En la relación también figuran fuentes ubicadas en el extrarradio o el término municipal de Xàtiva. Josep Sanchis lo tiene claro: «Yo voy a continuar con el tema, no es algo que se haya acabado. Hay gente que ve el contenido que voy compartiendo en redes sociales y me habla de otras fuentes o me pasan fotografías, es un ‘feedback’ muy bueno. También voy al archivo y busco información de forma constante», apostilló el experto en la historia setabense.

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