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El evitable cierre del último horno de leña de Enguera

La Panadería Manuel Sanz se traspasa por la jubilación de su propietario después de casi 60 años de actividad y la Asociación de comercios de la localidad hace un llamamiento para que la llama del negocio tradicional no se apague

Oscarina, que lleva el negocio con su marido Manuel, junto al horno de leña.

Oscarina, que lleva el negocio con su marido Manuel, junto al horno de leña. / Perales Iborra

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Sergio Gómez

Sergio Gómez

Xàtiva

En la calle Portal de Almansa, en pleno casco antiguo de Enguera, la emblemática panadería que regenta Manuel Sanz ha colgado el cartel de "se vende". Durante cerca de seis décadas, tres generaciones familiares han mantenido viva la llama de este negocio, el único establecimiento que queda en la localidad donde el pan de masa madre se prepara a la manera tradicional, con un horno de leña.

Pero el dueño se jubila y la falta de relevo sitúa a la panadería al borde del cierre. La Asociación de Comercios del municipio ha hecho un llamamiento para evitar que el local se convierta en un mero recuerdo. "Se busca alma emprendedora para mantener viva la tradición del pan en Enguera", reza el anuncio que la entidad ha publicado en sus redes sociales. "La Panadería Manuel Sanz es un pilar de nuestro pueblo y un referente de tradición y buen hacer. Durante años, Manolo y Oscarina han endulzado nuestras mañanas y ha sido el horno que ha alimentado a generaciones de enguerinos y visitantes. Sus panes, sus dulces, su trato cercano... son parte de la identidad de Enguera. Pero, lamentablemente, la falta de gente que quiera emprender en un negocio como este amenaza con apagar este horno que es totalmente rentable y con una clientela fiel", inciden desde la asociación.

El mostrador de la panadería tradicional de Enguera.

El mostrador de la panadería tradicional de Enguera. / Perales Iborra

Karina Sanz, hija del propietario, explica que el negocio ya perteneció a sus bisabuelos, para luego ser heredado por sus abuelos y, más adelante, por sus padres, Manuel y Oscarina. Aunque el sector tradicional del pan artesanal vive momentos difíciles por el incremento general de costes y la gran competencia existente, Karina recalca que el negocio funciona, es rentable gracias a una clientela fija que acude a comprar a diario en una zona del pueblo -conocida como "la Barreta"- donde reside bastante gente mayor y no hay próxima ninguna otra panadería. "La gente que viene está preocupada. Se preguntan adónde irán a comprar el pan ahora", señala.

De momento, ha habido personas que se han mostrado interesadas en alquilar el establecimiento, pero la intención de sus responsables es traspasarlo.

Apoyar al comercio local

La situación por el posible cierre del comercio tradicional se repite con muchas tiendas de proximidad, según lamenta la Asociación de Comerciantes de Enguera. Son "negocios viables, con historia y con el cariño de la gente, que van desapareciendo". El colectivo aboga por abrir un debate sobre la "importancia de apoyar a nuestros comercios locales y de cómo podemos fomentar el relevo generacional. ¿Qué podemos hacer como sociedad para que estos negocios no mueran y nuestros pueblos sigan vivos?", se preguntan.

Exterior de la panadería de Manuel Sanz, con el cartel de "se vende".

Exterior de la panadería de Manuel Sanz, con el cartel de "se vende". / Perales Iborra

El colectivo también llama a difundir la publicación sobre el traspaso del local de Manuel Sanz para "rendir homenaje a todos los panaderos, panaderas y comercios locales: Es una oportunidad para agradecerles tantos años de dedicación y servicio a nuestro pueblo. Agradecer a aquellas panaderías que aún quedan abiertas y aquellas que ya cerraron sus puertas, por hacer esos panes y demás productos, tan buenos y únicos. Porque el pan artesano es irremplazable, y le tenemos que dar el sitio que se merece".

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