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Manuel Cháfer: el primer represaliado franquista sin juicio en Xàtiva vuelve a el Genovés 86 años después

Fue la primera víctima de la primera ejecución extrajudicial documentada en Xàtiva causada por la represión franquista, tras la victoria del ejército sublevado en la Guerra Civil

El acto en recuerdo a Manuel Chàfer tuvo dos partes, una de ellas celebrada en el cementerio del Genovés.

El acto en recuerdo a Manuel Chàfer tuvo dos partes, una de ellas celebrada en el cementerio del Genovés. / Salvador Català

Salvador Catalá

Salvador Catalá

Xàtiva

El pasado sábado tuvo lugar en el Centro Cultural de Xàtiva, el emotivo acto de entrega de los restos de Manuel Cháfer Cháfer, víctima de la primera ejecución extrajudicial documentada en Xàtiva causada por la represión franquista, tras la victoria del ejército sublevado en la Guerra Civil. El acto se dividió en dos partes. Una de entrega de los restos a la familia, y la segunda, su traslado al cementerio de Genovés, donde le esperaban sus hijos vivos, Adelino y Pascual, con respectivamente 89 y 97 años, que por fin iban a ser testigos del regreso de su padre, después de décadas de silencio y miedo, hasta que el tío Pascual decidió, al borde de la muerte, contar la triste historia de la atrocidad sufrida por su hermano. Empezaba así en 1998 toda una odisea para los Cháfer, cuyo capítulo final se escribía con el acto protocolario de entrega de restos, y posterior traslado a una sepultura digna.

Los restos depositados en una caja fueron entregados a la familia por Sara Mejías, presidenta de la Asociación de Víctimas de las Fosas de la represión franquista, y Aitor Noguera, arqueólogo responsable de Arqueoantro, quienes explicaron todo el arduo trabajo realizado para conseguir exhumar los restos de Manuel, mientras María Chafer, como portavoz de la familia, describía entre lágrimas de emoción, toda la labor de investigación y de papeleo burocrático desarrollada por la familia para poder dar sepultura digna al abuelo, y agradecía al Ayuntamiento de Xàtiva y la Diputación la ayuda recibida, y proyectaba la esperanza de que otras familias con represaliados pudieran algun día sacar a sus antepasados de las fosas.

Tras el acto protocolario amenizado por la guitarra de Oscar Vila y la voz de Manuel Cháfer, con temas de Ovidi Montllor, se trasladaron los restos del represaliado al cementerio del Genovés, donde el profesor emérito Paco Ubeda, repaso la biografía del gallo. Fue un joven afiliado al partido comunista, nombrado presidente del Comité en su pueblo. Allí transformó la iglesia de la localidad en una Casa del Pueblo, cambiando las imágenes de santos por retratos de Marx y Lenin. Evitó siempre como máxima autoridad que la sangre corriera en el pueblo, protegiendo a los vecinos de derechas de la represión roja en la retaguardia republicana. Algo que, por ejemplo, no se pudo conseguir en Xàtiva, con el asesinato de decenas de miembros de la Derecha Regional Valenciana, y numerosos sacerdotes.

La llegada del ejército franquista, y la detención de todos los que habían formado parte del Comité Revolucionario, ocasionó que Manuel Gallo huyera al monte. No quería tomar el camino del exilio. Se escondió en las inmediaciones de la Cova Negra durante meses. Hasta que una delación, permitió que se organizara toda una operación de busca y captura por parte de miembros del ejército y falangistas, donde según la historia oficial, parece que, al verse acorralado, se suicidó de un disparó. Pero la realidad fue bien distinta.

El Centre Cultural de Xàtiva también acogió una parte del acto en recuerdo de Manuel Cháfer.

El Centre Cultural de Xàtiva también acogió una parte del acto en recuerdo de Manuel Cháfer. / Salvador Català

La aprobación de la ley de memoria histórica ha permitido esclarecer la verdad, al poder la familia acceder a la documentación clasificada, y descubrir que el suicido fue una ejecución precedida de linchamiento. Según los certificados expedidos en su día por el cuerpo jurídico militar, y registrados por el “paisano” Rafael Femenía Prats, quien actuó como secretario, y tramitó las diligencias para certificar que, tras el suicidio, al ser cercado por las fuerzas militares, el cadáver fue trasladado al cementerio de Xàtiva, y arrojado a una fosa  el dos de octubre, frente al nicho 148.

Con aquel dato, la familia pudo saber por fin situar el lugar exacto donde se localizaban sus restos, y descubrir además con infinito dolor, que el final de sus días, había sido muy diferente al de la historia oficial del suicidio. El día 3 octubre solicitaba el juez una diligencia de autopsia para certificar las causas de la muerte. Lo que obligó a desenterrar el cadáver. La misma se realizó en la sala de la morgue del cementerio de Xàtiva, por los médicos Jose Cuquerella Codina y Salvador Pérez Úbeda, en la que hallaron “quemaduras por todo el cuerpo, no quedando espacio de piel sana”, certificando que la muerte fue violenta y producida por un arma de fuego en el cráneo, mientras era quemado vivo.

Paco Úbeda recordó que todos los que murieron por el bando franquista tuvieron sus homenajes, recuerdos, memoriales, calles, y sepulturas dignas. Nada de ello tuvieron los defensores de la República, que siguen perdidos en fosas, siendo el segundo país del mundo en número de ellas, después de Camboya. Ahora, la familia puede ya respirar en paz por fin, sabiendo que Manuel Cháfer Cháfer ha vuelto al Genovés, y conociendo la verdad de todo lo que le ocurrió, y cuya historia se ha de conocer, con el objeto de que atrocidades así no se vuelvan a repetir en la historia de España.

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