Xàtiva alerta a Patrimonio de los desprendimientos en la torre romana del Castell
El derrumbe se detectó tras el intenso temporal de finales de septiembre y mantiene acordonada desde entonces la entrada a la capilla gótica de Santa María, a la espera de actuaciones

Los desprendimientos de la torre romana sobre la entrada de la capilla de Santa María. / Círculo por la Defensa del Patrimonio

Los últimos coletazos de la borrasca extratropical Gabrielle obligaron a activar la alerta roja en buena parte de la provincia de Valencia a finales del pasado mes de septiembre. El día 29, el Ayuntamiento de Xàtiva decretó la suspensión de las clases en todos los centros educativos y cerró al público el castillo para prevenir posibles accidentes.
El temporal terminó provocando desprendimientos en la torre de Sant Jordi, de base romana. Los cascotes cayeron sobre el pavimento de la entrada a la capilla gótica de Santa María, cuyo acceso permanece acordonado desde entonces por una cinta de la Policía Local.
El Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural reveló este domingo la situación en el Bien de Interés Cultural. Según ha podido saber este diario, fue la arqueóloga Reyes Borredà, especialista con una dilatada experiencia de trabajo vinculada al castillo, la que avisó a los arquitectos municipales del consistorio de Xàtiva para que tuvieran constancia de la caída de varias piedras en la torre de Sant Jordi. Los técnicos acudieron de inmediato para inspeccionar el escenario. El 2 de octubre tomaron fotografías para elaborar el correspondiente informe y ya se ha trasladado el incidente a la Dirección General de Patrimonio de la Generalitat para que se actúe en la zona. Como propietaria del castillo, corresponde a la administración autonómica autorizar cualquier intervención y disponer de los fondos necesarios.
Reyes Borredà indica a este diario que los desprendimientos se registraron después de decretarse el cierre del castillo por la alerta de intensas lluvias. La arqueóloga recalca que las piedras y el cordón policial se mantiene en el espacio afectado "no por capricho ni por desidia, sino por prevención, para que la gente no pase y tenga respeto".
Borredà explica que recientemente se ha estado actuando en la eliminación de árboles y vegetación incrustrada en la muralla del castillo para sanearla y minimizar el peligro de derrumbes, aunque la experta hace hincapié en que resulta "materialmente imposible con los medios que tenemos" acometer la actuación necesaria en la torre romana, donde se requiere de la implicación de empresas especializadas.
La de Sant Jordi era una de las dos torres más altas del castillo y su parte baja se utilizaba como prisión, aunque sufrió varios episodios de destrucción durante el terremoto de 1748 y la ocupación francesa de 1811. La base es romana, pero fue reparada en 1433.
Reconstruida en 1431 por mandato de la reina María de Castilla, la capilla gótica de Santa María es una de las pocas construcciones medievales que se conservan íntegras en el Castillo Mayor. Se trata de un pequeño templo de planta rectangular en cuyo interior reposan los restos del conde Jaume d’Urgell, que murió preso en la fortaleza en 1433, así como los de Jaime de Aragón y Arenós, el marqués de Oristano (Cerdeña) o los del último conde de Pallars, entre otros difuntos.
A raíz del suceso, el Círculo por la Defensa del Patrimonio ha vuelto a poner el foco en la conservación del castillo: aprecian una "inacción" tanto a nivel autonómico como municipal.
Ocho años para reparar desprendimientos
En los últimos años, los fuertes episodios de lluvias han hecho mella en diferentes puntos del castillo de Xàtiva. En 2016, el muro del patio de armas que recae a la cara norte del recinto sufrió un desprendimiento que dejó en voladizo la fábrica de mampostería y obligó a cerrar al paso un tramo de mirador. Tuvieron que pasar 8 años para que la Generalitat actuara. A mediados de 2024, la Conselleria de Cultura inyectó 240.000 euros a través de los fondos europeos para consolidar dos tramos de la muralla de la fortaleza. La intervención en el patio de armas se centró en eliminar el riesgo de colapso del frente de la estructura, mientras que también se llevó a cabo otra actuación en la zona de muralla recayente a la ladera sur de la fortificación, próxima a la entrada al Castillo Menor, sobre una porción de lienzo que había colapsado, provocando la caída de cascotes ladera abajo con el consiguiente riesgo no solo para el propio monumento, sino también para la seguridad de las personas.
Ese mismo año, el gobierno autonómico y el ayuntamiento reactivaron la comisión mixta que debe velar por el Castell tras una década sin reunirse y acordaron a actualización del obsoleto Plan Director del monumento, que data de la década de los 90, con el objetivo de adaptarlo a las necesidades existentes en la actualidad, a la mayor brevedad posible.
La anterior gran inversión autonómica en el Castell se destinó a la reconstrucción de la Torre de l'Esperó. La obra terminó en 2019 con un desembolso de 335.000 euros.
Las Murallas de Levante de la ciudad de Xàtiva están en la lista roja de patrimonio en peligro que elabora Hispania Nostra.
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