Ni compartir ni respetar
"Las decisiones seguramente injustas no me merecen ningún tipo de respeto, las diga quien las diga y las haga quien las haga"

El exfiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. / Europa Press

No puedo evitar sentirme impotente cuando escucho la repetida frase: “no compartimos la sentencia, pero la respetamos”, cuando se trata de hacer frente a alguna decisión judicial cuanto menos controvertida y dudosa. Perdóneme usted, pero opino que las decisiones seguramente injustas no me merecen ningún tipo de respeto, las diga quien las diga y las haga quien las haga.
No me parecería justo que me condenasen a tres años de cárcel por robar un bocadillo del imperio del dueño del Roig Arena, y robarlo cinco minutos antes de morir de hambre, mientras que, desde un ático de lujo -con dos camas vacías- los ricos y señores se hartan de robar a la sociedad en la que viven. Hoy desde el ático, mañana desde la impunidad que les da ser intocables. Su puesto está asegurado incluso cuando se mezclan muertes y actuaciones miserables en una maldita Dana que vive permanentemente en el recuerdo. Donde un tipejo se ha hartado de mentir hasta la saciedad, y reírse en la cara de las víctimas.
Donde los golpes de estado judiciales ya comienzan a preocupar y la izquierda debe movilizarse en su conjunto ante este ataque visible y vergonzoso de un poder judicial que entra por la puerta de atrás y deja al descubierto las jugadas maestras para dominar la sociedad que va perdiendo poder democrático. Cualquiera puede enfrentarse ahora a juicios sumarísimos sin pruebas para hacer caer a un gobierno legítimo y unas instituciones legítimas a la que van acorralando con actuaciones que provocan desasosiegos e impotencias. 50 años de la muerte del dictador y sus ideas vivitas y coleando repartidas por la España vaciada y la llenada, que tanto monta, monta tanto.
Y dejando aparte las barbaridades de una derecha cerril, no comparto y tampoco respeto que la empresa encargada de suministrar agua en la zona de Bixquert, se defienda de las acusaciones de la presencia de herbicidas en la red, alegando que la terbutilazina detectada recientemente “no supone riesgo para la salud de la población”. No opina lo mismo Salud Pública.
Según explica la compañía, el hallazgo, con una concentración de 0,034 µg/l, queda muy por debajo del límite establecido en la normativa vigente y cumple “ampliamente” con los valores exigidos. Aqlara señala además que, de acuerdo con los artículos 23 y 24 del Real Decreto 3/2023, la probabilidad de que esta sustancia genere un riesgo inmediato es improbable. Vamos, copiando a una compañera de reivindicaciones, es posible que signifique que no te mueres de golpe, sino que lo vas haciendo poco a poco. Alguien dijo que si viviéramos 200 años, todos, absolutamente todos moriríamos de algún cáncer. O sea, diagnóstico fácil y coherente. Menos mal que nadie vive 200 años. Sería la monda lironda para el Calendario Zaragozano.
Hay muchas más cosas en las que no creer, ni compartir, ni respetar, que nos afectan cada día a la vida cuotidiana, y por mucho que nos digan lo contrario son ejemplos vivos de corrupción que nos acompaña cada noche cuando aceptamos que nos vayan robando el quehacer diario poco a poco. ¿Ejemplos? Los que se hacen de oro en cosas tan básicas como los tratamientos de residuos urbanos. Nunca la basura mugrienta y maloliente fue tan beneficiosa para unos pocos. En otra ocasión ya iremos hablando del plomo que nos bebemos. Eso si merece una actuación judicial, pero tal y como están las cosas, seguro que ni aceptábamos ni respetábamos las decisiones. ¿Apostamos algo?
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