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La CHJ constata signos de mejoría en el principal acuífero de la Costera por el descenso de nitratos

Los últimos análisis predictivos muestran una tendencia al descenso de las todavía excesivas concentraciones de este compuesto químico en la masa de agua de la Hoya de Xàtiva

Botellas apiladas en la Torre d'en Lloris en 2024, cuando se restringió el consumo de agua potable por exceso de nitratos.

Botellas apiladas en la Torre d'en Lloris en 2024, cuando se restringió el consumo de agua potable por exceso de nitratos. / Perales Iborra

Sergio Gómez

Sergio Gómez

Xàtiva

Hace un año, la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) incluyó a la principal masa de agua subterránea de la Costera entre los 23 acuíferos de la demarcación que presentan un mal estado químico debido a la contaminación provocada por el exceso de nitratos, procedentes mayoritariamente de los fertilizantes de la actividad agrícola. La última planificación hidrológica a cinco años vista presentada por el organismo de cuenca constató un deterioro de la salud de la masa de agua subterránea de la Hoya de Xàtiva respecto a anteriores programaciones.

Sin embargo, el Esquema provisional de temas Importantes que la CHJ acaba de someter a consulta pública arroja datos que invitan al optimismo. La entidad ha desplegado un exhaustivo estudio, aplicando métodos estadísticos con los análisis practicados en el periodo comprendido entre 2010 y 2024, que sitúa al acuífero de la Costera entre aquellos que registran una probable tendencia decreciente a la concentración excesiva de nitratos.

El examen cuantifica en 81,01 miligramos por litro el promedio de la presencia de estos compuestos químicos en la Hoya de Xàtiva en los últimos 14 años, cuando el límite de nitratos que establece la ley para garantizar los estándares de calidad es de 50 mg/L. A partir de esa cifra, se pone en tela de juicio la consecución de los objetivos de la Directiva Marco del Agua y se reduce la disponibilidad de agua para abastecimiento humano. En zonas como la pedanía de Torre d'en Lloris o el Carraixet, está restringido el consumo por este motivo a falta de aplicar tratamientos adecuados. En cualquier caso, en el caso de la Costera se aprecia una inclinación al cumplimiento del indicador en función de las predicciones.

Después de analizar un total de 329 puntos de aguas subterráneas en la demarcación, el estudio de la CHJ concluye que casi un 25% de las mismas muestran una estabilización en la concentración de nitratos y en casi un 30% se aprecia un descenso, mientras que un 5,5% arrojan una tendencia "probable" a la baja. Más del 15% de los puntos, en cambio, siguen presentando una tendencia creciente al exceso de nitratos.

La masa de la Hoya de Xàtiva se encuentra entre aquellas en las que los años evaluados en mal estado se han dado en el periodo más reciente, desde 2018 hasta la actualidad.

Los nitratos son altamente solubles y se desplazan con facilidad hacia las aguas subterráneas y superficiales. Sus principales efectos ambientales son la eutrofización de ecosistemas acuáticos (proliferación de fitoplancton, mortalidad de fauna y desequilibrios en el ecosistema), la alteración de humedades y lagunas litorales, la degradación del estado químico de los acuíferos y el incremento de los costes de tratamiento del agua para garantizar que pueda ser consumida por la población.

Los principales acuíferos ubicados en la Canal de Navarrés y la Vall d'Albaida sí cumplen con los objetivos para considerar que se encuentran en un buen estado químico.

Inversión en Alfarrasí-l'Olleria-Montaverner

En el marco del análisis de la implementación de la nueva directiva de tratamiento de aguas residuales, una de las alternativas exploradoadas en el Esquema de Temas Importantes por la CHJ incorpora la zona de Alfarrasí, l'Olleria y Montaverner entre las aglomeraciones urbanas de la demarcación que vierten a masas de agua en riesgo, a partir de la aplicación de un enfoque preventivo que busca anticipar las intervenciones de mejora. Se trata de poblaciones cuyas depuradoras vierten a una zona propensa a la eutrofización o en riesgo de ella y a un área de riesgo por microcontaminantes.

En este ámbito de la cuenca media del río Albaida y Clariano, de hecho, la Confederación proyecta desde hace años una ambiciosa actuación para mejorar los sistemas de saneamiento y depuración de aguas residuales. El documento expone precisamente este proyecto como ejemplo de los retrasos que experimentan muchas inversiones por la lentitud burocrática, puesto que la redacción del mismo se licitó en octubre de 2015 y la declaración de impacto ambiental favorable no se publicó hasta febrero de 2022. El proyecto contempla la ampliación de la EDAR de Alfarrasí, la construcción de un tanque laminador en la depuradora de Benigànim y obras en la red de colectores de l’Olleria y Ontinyent con una inversión superior a los 18,2 millones de euros.

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