Biblioteca de familias
50 años de la revolución en el nomenclátor urbano de Xàtiva
"38 nuevas rotulaciones agrupadas en cuatro ejes temáticos relacionados con la historia de España, de València, con un criterio de localización geográfica, o tomando como referencia elementos urbanos, y las relacionadas con Xàtiva"

Calle Rinconada de la Paloma, en Xàtiva, una de las que se rotuló en 1975, en una imagen de archivo. / Perales Iborra

Faltaban unos meses para la muerte de Francisco Franco, cuando Xàtiva, por acta consistorial del 15 de mayo de 1975, decidió rotular 36 calles, algunas de nueva creación, otras no. Fue histórico porque nunca antes se había realizado tan gran bautismo colectivo en la geografía urbana de Xàtiva, y no se había seguido sólo un criterio político. Por ejemplo, la República borró del nomenclátor a todo el santoral en nombre del estado aconfesional, y el franquismo, a todo lo que recordase a la República, utilizando el callejero para recordar la victoria en la Guerra Civil. Ahora, al final de la dictadura, se vislumbraba que los aires de libertad comenzaban a soplar por las calles de Xàtiva, haciendo de las denominaciones una cuestión cultural.
Podríamos englobar las 38 nuevas rotulaciones agrupadas en cuatro ejes temáticos relacionados con la historia de España, de València, con un criterio de localización geográfica, o tomando como referencia elementos urbanos, y las relacionadas con Xàtiva. Todas las nuevas incorporaciones al callejero estuvieron acompañadas de un pequeño informe de la comisión de cultura, para justificar el porqué de tal denominación, siguiendo por primera vez, no sólo un criterio político, sino histórico y geográfico, lo más propio para personalizar una ciudad, y hacer de ella un espacio urbano, con el que todos sus habitantes se pudieran identificar.
Seis fueron las relacionadas con la historia de España. Todas ellas consecuencia de la agonía del régimen. A un nuevo acceso abierto entre la carretera de Alzira y Académico Maravall se le puso el nombre de Avenida Carrero Blanco, en recuerdo del presidente de gobierno asesinado por un atentado de ETA en 1973. Al acceso a la ciudad por la comarcal 322, Avenida de Madrid, por “ser la capital de la nación”. A la Plaza de España, en la entrada a Xàtiva por la carretera de Simat, por la “patriótica necesidad de rotular vías con el nombre de la amada patria”. Y, la más curiosa, la calle Sevilla, en el plano de Ensanche de la zona norte, por ser “cuarta capital de España en el orden demográfico después de València, y tener una calle rotulada con el nombre de nuestra Játiva”. Y como guiño a la política aperturista llevada a cabo por la Iglesia Católica, se rotuló una calle de nueva apertura de la zona norte del plano de ensanche dedicada a Juan XXIII, por su encíclica "Pacem in Terris", y otra, también, de nueva creación, en las inmediaciones de la Asilo de Ancianos Desamparados, con el nombre de la fundadora de la orden, Santa Teresa de Jornet.

Calle Ausiàs March de Xàtiva, en una imagen de archivo. / Perales Iborra
Se dedicaron 7 a la historia de València, buscando alguna relación con Xàtiva. A Ausiàs March, por “su condición de poeta en lengua vernácula y su testamento fechado en Xàtiva”. A Pedro IV de Aragón “por conceder a Xàtiva el título de ciudad”. A la Avenida del virrey Luís Despuig, “por ser hijo de Bernardo Despuig, bayle de Xàtiva”. Al nuevo acceso a la ciudad por la calle de Honorato Juan, se le puso Avenida de València, por estar “ligada con su capital en la historia”. Al tramo realizado junto a la parroquia del Carmen se le rotuló con el nombre de Germanías, “por ser la ciudad baluarte de resistencia y de la represión sangrienta de 1522”. A un nuevo tramo, paralelo a la calle Reina y Juan Ramón Jiménez, se le puso el nombre de Juglares, “en recuerdo a Halí Ezigua, principal tamborero de Sancho IV”. Y al inicio de la Alameda, se le concedió un trozo al rey Jaume I, “por la concesión del privilegio de la Feria en 1250”. O al pintor Jacomart, por su tríptico en la basílica de la Seo.
Con un carácter geográfico, o por tomar como referencia algún elemento urbano, encontramos 6, la Avenida de la Ribera, otro acceso desde la carretera de Alzira, que venía a rendir homenaje a los 17 pueblos de esta comarca más ligados a la Costera. La Avenida de la Murta, en el acceso al campo de deportes, por “formar la tradicional y clásica enramà que alfombra las calles al paso de la Patrona y el Corpus”. Otras dos se rotularon como Subida de Bixquert y Plaza de Fuente 25 caños, enfrente del jardín de Carmen Pérez. O la plaza del Trinquet, a la izquierda de la actual plaza de San Cayetano, y calle del Servicio Nacional de Extensión Agraria, en el acceso a la ciudad por Torre de Lloris.

Avenida de la Ribera, en el barrio del Carme de Xàtiva, en una imagen de archivo. / Perales Iborra
Y el resto, la gran mayoría, se dedicaron a hechos relevantes, colectividades y personajes de la historia de Xàtiva. Tres relacionadas con el pasado musulmán de la ciudad, donde encontramos la calle de Aben Pascual, "sabio incomparable de la historia de España”. Rinconada de la Paloma, en honor a Ibn Hazm, autor de la obra escrita en Xàtiva, "el Collar de la Paloma". Y a Abu Masaifa, por fundar la primera fábrica de papel de Europa. Otras tres dedicadas a la historia medieval cristiana. Una a los Juglares, en recuerdo a Hali Ezigua, juglar y tamborero de la corte de Sancho IV, dos dedicadas respectivamente al conde de Urgel y el duque de Calabria, por ser los prisioneros más relevantes del castillo de Xàtiva.
Dedicada a colectivos, se rotuló la calle de los obispos, por un lado, que recordaba a todos los obispos de la Xàtiva visigótica y de los futuros papas Borja, y la de poetas setabenses, que venía a querer evocar, entre otros, al poeta Chocomeli, Ventura Pascual, Matilde Ridocci, Blas Bellver, Pascual Cuquerella, o López-Sellés. Otras dos rindieron homenaje a actividades económicas históricas de Xàtiva, como las calles de la Almazara o la Seda.
Y, por último, en el apartado biográfico, se quiso homenajear al arquitecto Juan Pavía, constructor de la Seu, a Vicente Boix, por su obra memorias de Xàtiva. Y de forma más contemporánea, a vecinos fallecidos por aquellos años, como al catedrático Ángel la Calle, profesor del Instituto Ribera, de 1943 a 1969, al pintor Joaquín Tudela, por ser un magnífico acuarelista, y al médico Salvador Úbeda, como premio “a su labor al frente de la Delegación de Auxilio Social” , al pintor Francisco Climent Mata por su trabajo al frente de la escuela de dibujo que seguía la herencia de Carchano, y por último, a Teresa Montaner Viñes, Tereseta la cadirera, por ser la “genuina manifestación del folklore valenciano”.
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