Bèlgida someterá a consulta vecinal la posible instalación de una planta de biogás junto a la CV-60
El ayuntamiento se muestra proclive a la ubicación del complejo sondeada por la empresa propietaria de la planta de Llutxent, aunque deja la decisión en manos del pueblo ante la corriente de rechazo abanderada por una plataforma contraria

El alcalde de Bèlgida, Diego Ibáñez, en un pleno de la Mancomunitat de La Vall d'Albaida / Perales Iborra

La empresa propietaria de la planta de biogás de Llutxent quiere ampliar su actividad. Abonos Orgánicos Montagut está sondeando la posibilidad de implantar una nueva instalación para la transformación de residuos orgánicos en esta energía renovable en el término municipal de Bèlgida, en unos terrenos ubicados junto a la carretera que vertebra la Vall d'Albaida, la CV-60.
Hasta el momento, la promotora únicamente ha mantenido conversaciones con el ayuntamiento de esta localidad, pero aún no ha presentado ningún papel, puesto que el emplazamiento no está confirmado. Sin embargo, una plataforma vecinal ha dado a conocer los planes de la compañía y ha comenzado a movilizarse para mostrar su rechazo.
La corporación municipal de Bèlgida se muestra proclive al proyecto, aunque el alcalde, Diego Ibáñez, avanza que -de concretarse la propuesta- "será el pueblo el que decidirá" a través de una consulta vecinal. Ibáñez explica a este diario que, en un principio, mostró muchas reticencias a la empresa. Después de ser invitado a visitar la planta de biogás de Llutxent, sin embargo, su percepción cambió. "No tuve la sensación de estar en una situación de un ambiente irrespirable o tóxico", apunta. Con posterioridad se coordinó otra expedición a las instalaciones con todos los concejales del consistorio, que dejó las mismas sensaciones.
Desde el punto de vista urbanístico, el complejo es técnicamente compatible con el Plan General de Bèlgida si la Generalitat le da luz verde a través de una Declaración de Interés Comunitario (DIC), puesto que se proyecta en suelo rústico.
El alcalde hace hincapié en que la ubicación planteada junto a la CV-60 evitaría la problemática que se produce en Llutxent, donde los camiones que transportan los purines y residuos orgánicos hasta la planta de biogás tienen que atravesar el núcleo urbano de esta localidad y son una fuente de elevada conflictividad vecinal. "Nos pareció un proyecto interesante al que no deberíamos cerrar la puerta, aunque primero hemos querido comunicarlo al pueblo", incide Ibáñez. Dicho y hecho, este miércoles el ayuntamiento convocó a los vecinos a una reunión junto al propietario de la empresa promotora, en el que estos pudieron expresar sus dudas e inquietudes.

La planta de biogás de Llutxent. / Salvem Llutxent.
Visita vecinal a la planta de Llutxent
En el encuentro se evidenció la división de opiniones y la controversia que despiertan este tipo de instalaciones. El responsable de Abonos Montagut abrió la puerta a los vecinos a visitar la planta de Llutxent. El ayuntamiento ha dado un plazo para que los interesados puedan inscribirse de cara a organizar una expedición tras las fiestas navideñas. "Una vez hagamos la visita, si decidimos que la planta va a adelante será a través de una consulta. Queremos que el pueblo vote con la mayor información verídica disponible", remarca el alcalde, que no considera justificada "la alarma social que se está creando".
"No solo hemos estado en la planta, nos hemos documentado. En Europa hay muchas instalaciones de este tipo y están completamente normalizadas, aunque en España es un tema bastante nuevo. Estamos a la cola en energías renovables. Lo mejor es documentarse", sostiene Ibáñez, graduado en ingeniería química. "No queremos que por desinformación se pierda un proyecto que podría ser muy interesante para Bèlgida, porque este es un pueblo que no tiene industria. Podría ser un punto de atracción para que vinieran otras empresas que necesitaran gas para su sistema productivo". El alcalde aclara que el ayuntamiento ni se hubiera planteado la opción de implantar el proyecto en el Polígono del Tossalet que está pendiente de desarrollar. "Al lado de la CV-60 es diferente: el casco urbano más próximo está a 3 kilómetros, no habrá tráfico de camiones por los pueblos y, por lo que hemos visto, las instalaciones de Llutxent son modernas y usan tecnología punta", mantiene. En cualquier caso, Ibáñez recalca que "no hemos dicho ni que sí ni que no a la empresa: queremos estudiarlo.
La Plataforma vecinal contraria a la planta -análoga a la que existe en Llutxent- quiere organizar reuniones tanto en Bèlgida como en los pueblos colindantes de Otos y la Pobla del Duc para tratar de frenar la inversión, apuntando a sus posibles inconvenientes. Ponen el foco en la distancia de la infraestructura a unos 3 kilómetros de los núcleos urbanos de distintos pueblos de la zona.
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