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Medio Ambiente activa el protocolo tras la aparición de liebres con síntomas de mixomatosis en la Font de la Figuera

Uno de los ejemplares cazados el pasado domingo en una zona de sierra será analizado para confirmar si sufría la enfermedad vírica, letal para la población de estos ejemplares

A la izquierda, imagen de archivo de dos cazadores en una zona de terreno natural de la comarca de la Costera. A la derecha, una de las liebres halladas en la Font con síntomas de mixomatosis.

A la izquierda, imagen de archivo de dos cazadores en una zona de terreno natural de la comarca de la Costera. A la derecha, una de las liebres halladas en la Font con síntomas de mixomatosis. / Levante-EMV

La Font de la Figuera

La detección de varias liebres en una zona de sierra de la Font de la Figuera con síntomas de mixomatosis ha activado el protocolo que la conselleria de Medioambiente dispone para estos casos. Así, uno de los ejemplares abatidos ha sido entregado a un agente forestal y la Generalitat analizará el animal para confirmar un posible brote.

Fuentes de la conselleria de Medioambiente consultadas por Levante-EMV han confirmado la recepción «de un aviso reciente procedente de Font de la Figuera relativo a dos posibles liebres afectadas por mixomatosis, de las cuales se ha remitido un ejemplar que, en el momento actual, se encuentra pendiente de los resultados de los análisis». A su vez, las mismas fuentes oficiales comentaron que «la Enfermedad Hemorrágica del Conejo (EHC) -también conocida como mixomatosis- es una enfermedad infecciosa de origen vírico, muy contagiosa y con una alta mortalidad, que suele afectar tanto a conejos domésticos como a especies de silvestres. Su transmisión depende de mosquitos culícidos y estos dependen en su ciclo de la presencia de agua, por lo que, si hay lluvias y temperaturas benignas, estos se producen inoculan el virus y aparecen liebres con síntomas de enfermedad». Y recuerdan que «en el otoño del año 2011 se dieron los primeros casos en España de la nueva variante de virus de la EHC, que había sido detectada en años anteriores en otros países europeos. En octubre de 2013 se puso en marcha el Plan Nacional de Vigilancia de la EHC con el fin de conocer en profundidad la situación epidemiológica respecto a dicha enfermedad. Actualmente, el Programa de vigilancia está basado únicamente en un componente pasivo».

«En 2017 se detectaron los primeros casos en la Comunitat Valenciana y, desde entonces, se han producido episodios esporádicos, siempre de manera puntual y aislada, generalmente coincidiendo con periodos de elevada humedad y temperaturas suaves. Durante el año 2024 no se notificó ningún caso», explican las mismas fuentes. Nicolás Pascual Micó, que accedió al cargo de presidente de la Sociedad de Cazadores de la Font de la Figuera el pasado mes de agosto, fue uno de los cazadores que participó en la salida del pasado domingo. Ayer confirmó que están esperando noticias de la conselleria de Medioambiente y la Federación de Caza de la Comunitat Valenciana: «Les enviamos un ejemplar, que tenía los ojos muy afectados. Hablamos de un virus que puede afectar mucho a las poblaciones salvajes de liebres y conejos. Se puede paralizar su caza durante un tiempo determinado si la situación es grave».

A su vez, desde la Federación de Caza confirmaron que «de momento, este año no nos han llegado avisos con confirmación de laboratorio en otros cotos de la Comunitat. Sí que, como ocurre todos los años, se reciben consultas, pero sin que hasta ahora se haya confirmado la enfermedad». «En caso de confirmación, se activan los protocolos sanitarios establecidos por la administración. Esto implica el análisis de la situación, seguimiento de la zona afectada y la adopción de las medidas de gestión que se consideren necesarias en función del alcance y evolución del brote», prosiguieron. «La actuación correcta ante un animal sospechoso es comunicarlo y remitir el ejemplar a la administración para su análisis. A partir de ahí, cualquier otra medida debe basarse en los resultados obtenidos. Mientras tanto, lo recomendable es extremar la precaución y evitar la manipulación innecesaria de animales con síntomas», expusieron. «Insistimos en la importancia de la vigilancia sanitaria. La detección precoz de cualquier patología en fauna silvestre depende en gran medida de la colaboración de los cazadores, comunicando hallazgos anómalos y siguiendo siempre las indicaciones de la administración», apostillaron desde la Federación.

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