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Fallece Ángel Cerdá, empresario de éxito y alma de la banda de Vallada

Era el dueño de una conocida firma de mobiliario de diseño con sede en l'Alcúdia de Crespins y presidió con honores la UPM durante un cuarto de siglo

Ángel Cerdá Garrido.

Ángel Cerdá Garrido.

Sergio Gómez

Sergio Gómez

Xàtiva

La Unió Protectora Musical de Vallada está de luto. El pasado fin de semana falleció una de sus figuras más reconocibles. Historia viva de la banda. Un empresario laureado y un apasionado de la música.

Ángel Cerdá Garrido ocupó la presidencia de la entidad durante más de un cuarto de siglo, desde 1996 hasta 2022. Pero nunca dejó de formar parte de ella, aunque fuera simbólicamente, como presidente honorífico en sus últimos años. En agradecimiento por sus servicios desinteresados para ensanchar en prestigio musical de la localidad y conseguir algunos de sus premios más destacados, la UPM valladina le rindió un emotivo concierto de homenaje.

La huella dejada por Cerdá en la unión musical, además, quedó grabada para siempre con la composición de un pasodoble que lleva su nombre, obra del profesor Martínez Gallego, en 2023. El autor lo construyó a partir de pequeños motivos de algunas de las zarzuelas más famosas, género del que, junto a la ópera, el difunto estaba enamorado.

Al margen del ámbito musical, Ángel Cerdá fue un empresario de éxito al frente de una firma de mobiliario de diseño creada en 1998 que también lleva su nombre y que, con él a los mandos, experimentó un gran crecimiento, expandiendo su negocio a otros países. La sede de Ángel Cerdá, SL se ubica en unas reconocibles instalaciones del polígono El Canari de l'Alcúdia de Crespins, con más de 10.000 metros cuadrados de oficinas, exposición, fábrica y almacenes.

"Es difícil encontrar palabras que estén a la altura de la pena y el vacío que sentimos en estos momentos. Ángel fue mucho más que un referente profesional. Fue un hombre cercano, generoso, visionario y profundamente humano. Quienes tuvimos el honor y el privilegio de conocerle de cerca sabemos lo especial que fue, su forma de mirar el trabajo, de preocuparse por las personas y de disfrutar de la vida", recuerdan desde la empresa a su fundador en un mensaje publicado en redes sociales tras el fallecimiento de Cerdá, acompañado de una fotografía en la que aparece la extensa plantilla de la mercantil.

"Nos la hicimos este verano para él. Se la enmarcamos y se la regalamos con todo nuestro cariño, como símbolo de gratitud, respeto y admiración, para que supiera el equipo tan maravilloso que había construido y cuánto significaba para todos nosotros", continúa el comunicado. "Su legado seguirá vivo en cada proyecto, en cada espacio creado y, sobre todo, en las personas que tuvimos la suerte de aprender a su lado. Gracias por ser un ángel con todos nosotros", apostilla el texto.

La tienda de mobiliario Cuore Bello Home también ha querido trasladar públicamente su más profundo y sincero pésame a la familia Cerdá "ante una pérdida tan irreparable". "La marcha de una persona como él deja un vacío difícil de llenar, pero también un legado de valores, esfuerzo y dedicación que permanecerá vivo en la memoria de todos aquellos que tuvieron la oportunidad de conocerle y compartir camino a su lado", indican desde la firma.

Una reputada saga familiar

El difunto creció en una familia acomodada gracias a un negocio familiar de muebles de ratán heredado de su abuelo. Su padre, un liberal republicano amigo de Manuel Azaña, trasladó a su familia a Valencia tras el estallido de la Guerra Civil en 1936. Allí se formó en la Institución Libre de Enseñanza hasta que el final de la contienda lo empujó de nuevo a Vallada.

El tesón familiar y horas y horas de esfuerzo permitieron reflotar la fábrica de muebles en la posguerra tras una década cerrada y en ruinas. Junto a su padre y sus dos hermanos, Ramón y Pepe, lograron convertir de nuevo la empresa (Industrias Cerdá) en un negocio boyante, uno de los muchos pioneros del sector exportador valenciano.

Ángel, que tenía otras vinculaciones societarias relacionadas con el mercado inmobiliario y las inversiones, pertenecía a una saga familiar que combinó el olfato para los negocios con el amor por la música. Su hermano, Ramón Cerdá Garrido, fallecido en 2015 a los 85 años, asumió las riendas de la industria del mueble heredada de su padre, que llegó a emplear a 275 trabajadores hasta su cierre en 2003 por la crisis del sector. Ramón presidió la Fira de Mostres de València entre 1984 y 1996, respaldado por el entonces presidente de la Generalitat, Joan Lerma, y el alcalde de la ciudad Ricard Pérez Casado, ambos del PSPV-PSOE, contribuyendo a la modernización de la institución y a su consolidación como palanca del tejido productivo exportador valenciano. Fue también consejero de Bancaja entre 2000 y 2003 y dirigió la banda de Vallada.

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