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Incertidumbre en el sector avícola de la Vall por la enfermedad de Newcastle: "Mi granja está parada y no sé por cuánto tiempo"

Tres positivos más en el perímetro de cuarentena de Llutxent obligan a sacrificar a decenas de miles de pollos de engorde, mientras los ganaderos viven la situación con preocupación a la espera de su control definitivo

Un grupo de pollos de granja, en una imagen de archivo.

Un grupo de pollos de granja, en una imagen de archivo. / LAVANDEIRA JR

Sergio Gómez

Sergio Gómez

Xàtiva

La preocupación por el impacto económico derivado de la propagación de la enfermedad de Newcastle se extiende en el sector avícola de la Vall d'Albaida.

Las autoridades veterinarias de la Generalitat han notificado tres nuevos focos del virus en sendas granjas de pollos de engorde ubicadas en el municipio de Llutxent, según informó el pasado viernes el Ministerio de Agricultura.

Estos focos se consideran secundarios al primer brote confirmado el pasado 29 de diciembre en una explotación con 15.000 broilers en la misma localidad y se localizan dentro de la zona de restricción establecida en los últimos compases de 2025.

Las tres granjas afectadas tenían un censo de 28.500, 16.500 y 20.100 pollos respectivamente que tienen que ser sacrificados. En estas explotaciones se detectó un aumento anormalmente elevado de mortalidad. Las encuestas epidemiológicas realizadas apuntan a la proximidad geográfica con el foco primario como la causa más probable de introducción del virus en dos de los nuevos focos, mientras en el tercero se han detectado claros vínculos epidemiológicos, dado que el propietario es el mismo que el de la granja del foco primario.

La ubicación de los focos de la enfermedad detectados en Llutxent.

La ubicación de los focos de la enfermedad detectados en Llutxent. / Ministerio de Agricultura

Adicionalmente, las autoridades veterinarias de la Generalitat han efectuado el sacrificio preventivo de otra granja con 17.000 pollos que se encontraba muy próxima a unos de los focos ya confirmados, y existen otras dos sospechas clínicas que están siendo investigadas por parte de la administración autonómica en sendas granjas de pollos de engorde localizadas en la zona.

Las pérdidas son cuantiosas para los propietarios de las explotaciones con casos confirmados, pero también se extienden en menor medida a otras granjas que se encuentran en el perímetro de 10 kilómetros sujeto a restricciones. Vicent Benavent es un avicultor que opera en Benigànim a quien el brote ha cogido «por suerte» sin animales en su explotación, cuya producción está gestionada por una empresa.

Sin embargo, el ganadero se enfrenta a la incertidumbre de no saber cuándo podrán comenzar a entrarle aves para reanudar la actividad. «Pueden ser 15 días o un mes y medio. Tendrían que haber entrado pollos en la granja el viernes 2 de enero, pero ahora estoy parado, a la espera de que se aclare el asunto para que me vuelvan a meter en la programación. Cuando lleguen, los animales tendrán que estar vacunados contra la enfermedad», indica a Levante-EMV.

Benavent, que confía en que la situación pueda controlarse pronto, recalca en cualquier caso que sus perjuicios no tienen nada que ver con los de aquellos a quienes han tenido que matar pollos por infección o por precaución. Su granja está en la zona de vigilancia y este hace hincapié en los exhaustivos controles e inspecciones a las que están sujetas este tipo de instalaciones. «Estamos más vigilados de lo que la gente se piensa», incide. Benavent explica que hasta ahora no se vacunaba a los pollos porque hacía tiempo que la enfermedad de Newcastle no se manifestaba. «Dicen que en la comarca no se veía desde hacía 30 o 40 años. Yo no la había visto nunca», señala el experimentado avicultor, que remarca que las empresas son las principales perjudicadas por las pérdidas porque afrontan las grandes inversiones en las granjas.

Cuarenta granjas confinadas

Los Servicios Veterinarios Oficiales (SVO) de la Generalitat están adoptando una serie de medidas de control, que incluyen la inmovilización inmediata de las explotaciones afectadas desde la sospecha del foco, la realización de la encuesta epidemiológica con el objetivo de conocer el posible origen de los brotes y explotaciones en riesgo por movimientos de personas y vehículos o el sacrificio de todo el censo de las explotaciones afectadas (de momento formado por 97.000 pollos) y la destrucción de cadáveres, pienso y demás materias contumaces que pudieran vehicular el virus en una planta de tratamiento autorizada.

Además, se ha establecido una zona de restricción (ZR) alrededor de los focos: 3 kilómetros de zona de protección y 10 km de zona de vigilancia. En la zona de 3 km hay, además de los focos, 2 explotaciones comerciales activas, y en los 10 km funcionan otras 37. Además de realizarse las correspondientes inspecciones clínicas y de bioseguridad, se está procediendo a la vacunación frente a la enfermedad de Newcastle de todas las granjas situadas en la zona de restricción.

La hipótesis más plausible sobre la reaparición de esta enfermedad, de la que no se tenía constancia de casos en España desde 2022, está vinculada a la posible entrada del virus a través de aves silvestres migratorias, aunque la investigación epidemiológica sigue en curso.

La enfermedad de Newcastle es altamente contagiosa para las aves, pero no existe riesgo en el consumo de carne de ave cocinada, huevos o productos procesados derivados. La higiene de la cadena alimentaria y los controles oficiales garantizan la seguridad del consumidor.

Tras la confirmación de los últimos focos, España ha perdido el estatus de país libre de enfermedad de Newcastle ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), con sus consiguientes repercusiones en materia de exportación, al verse afectadas las condiciones que han de ser acreditadas en los diversos certificados sanitarios de exportación.

La Conselleria de Agricultura ha publicado un listado que incluye alrededor de 120 explotaciones avícolas afectadas por las restricciones impuestas, tanto en el perímetro de 3 kilómetros de los focos como en el de 10, aunque decenas de ellas se encontrarían inactivas. La mayoría son granjas de gallinas para la producción de huevos o carne, pero también hay espacios con palomos de colombicultura, patos, faisanes, pavos, ocas o perdices.

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