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El "ullal" del Pont Nou de Ontinyent pertenece a un pasadizo de una antigua fábrica de papel

El historiador Pepe Gandia analiza los antecedentes de la zona y sitúa el hallazgo a través de fotografías históricas

El Ayuntamiento ha anunciado sus intenciones de estudiar su recuperación

Un hombre pasea por delante del Pont Nou de Ontinyent, en imagen captada ayer.

Un hombre pasea por delante del Pont Nou de Ontinyent, en imagen captada ayer. / Perales Iborra

Ontinyent

La puesta en marcha de unas obras con el objetivo de planificar proyectos urbanísticos de envergadura notable en grandes ciudades con siglos de historia a sus espaldas puede conllevar el descubrimiento de antiguos vestigios que formaron parte del esqueleto urbano en un momento determinado y acabaron siendo olvidados por su falta de uso. Es lo que ha ocurrido recientemente en Ontinyent, donde la aparición de un «ullal» -según lo definieron desde el Ayuntamiento- en las obras del Pont Nou ha reabierto la posibilidad de echar un vistazo al pasado de la capital de la Vall d’Albaida y redescubrir algunos restos del esplendor industrial del pasado de la ciudad.

Desde el Ayuntamiento anunciaron hace semanas sus intenciones de «estudiar el posible aprovechamiento y recuperación de la zona de paso» tras salir a la faz pública el hallazgo arqueológico.

Detalle del «ullal» descubierto en elPont Nou de Ontinyent, que ha estado décadas tapiado y sin uso.

Detalle del «ullal» descubierto en elPont Nou de Ontinyent, que ha estado décadas tapiado y sin uso. / Perales Iborra

Ahora, el historiador Pepe Gandia ha despejado las diferentes incógnitas suscitadas sobre el origen del inicio del túnel, tapiado y cegada durante décadas. Tras ser consultado por Levante-EMV, el experto explicó ayer que «el descubrimiento es una buena noticia, ya que en Ontinyent no vamos sobrados de ejemplos de patrimonio de este tipo. Me ha resultado muy interesante, la verdad. Después de la sorpresa inicial, hemos podido encontrar evidencias del pasillo en fotos de finales del siglo XIX y principios del XX. Hablamos de una zona con un gran interés histórico. En la porción de terreno donde se prevé la ampliación del parque de las Mamás Belgas -conocida entonces como la Penya Roja o el teularet- se instaló a finales del siglo XVIII una de las fábricas de papel más importantes del pueblo. Y luego, en la posguerra, se ubicó allí mismo otra empresa textil muy relevante en la economía local de la segunda mitad del XX: la fábrica Pérez Moltó». Según constata la información compilada por el historiador, la fábrica de papel tuvo varios propietarios hasta su cierre:«El último era Gonzalo Laporta Laporta. Todo empezó a finales del siglo XVIII y pasó por varias manos. He conseguido datos hasta 1910, después el rastro se desvanece. Los indicios apuntan a un cierre de las instalaciones y a la llegada posterior de la firma Pérez Moltó».

Fotografía antigua en la que se señala el "ullal" redescubierto.

Fotografía antigua en la que se señala el "ullal" redescubierto. / Levante-EMV

A sí, el «ullal» habría sido utilizado por los trabajadores de la fábrica de papel y por los dueños de huertas ubicadas en las inmediaciones. «Si se puede reabrir el pasadizo, es como recuperar una parte del patrimonio local. Yo me imagino que cuando hicieron el Pont Nou no podían condenar a los usuarios que lo utilizaban, tenían que dejarlos entrar. Por eso, se haría el pasadizo, para respetar el paso por la antigua senda», comentó ayer Pepe Gandia.

«Parece ser que a los pocos años aquello resultó insuficiente para las necesidades de la fábrica y se construyó un nuevo camino de acceso a la fabrica. Esta zona de paso sería tapiada con el tiempo y olvidada y cubierta por la maleza», prosiguió el experto consultado.

Recuperar las torres

A su vez, Pepe Gandia definió como una «oportunidad» el proyecto del, parque inundable: «Apostar por estas obras en una zona con un pasado industrial de 200 años es positivo, sobre todo si se puede recuperar algún elemento y poner paneles explicativos en las torres del complejo de Pérez Molto. La de Paduana sí se conservó».

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