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Bèlgida renuncia a la planta de biogás tras el contundente rechazo en una encuesta vecinal

El sondeo cierra la puerta a la inversión ante la oposición ampliamente mayoritaria de los vecinos

"El proyecto podía tener un gran potencial para el pueblo, pero lo principal es mantener la paz social", señala el alcalde

El alcalde de Bèlgida, Diego Ibáñez.

El alcalde de Bèlgida, Diego Ibáñez. / Perales Iborra

Sergio Gómez

Sergio Gómez

Xàtiva

El Ayuntamiento de Bèlgida ha renunciado a la idea de albergar una planta de biogás en su término municipal.

La propuesta de la empresa Abonos Orgánicos Montagut -que ya gestiona un complejo dedicado a la transformación de residuos orgánicos en esta energía renovable en Llutxent- para implantar una nueva instalación en unos terrenos ubicados junto a la carretera CV-60, a 3 kilómetros del núcleo urbano, ha despertado una fuerte corriente de rechazo vecinal que ha terminado disuadiendo al consistorio de la posibilidad de apoyar la llegada de la inversión.

Para calibrar la percepción real respecto a la iniciativa, la corporación local ha promovido una encuesta no vinculante entre la población -fundamentalmente a través de medios telemáticos, pero con opción de voto presencial para las personas mayores- que ha arrojado un triunfo aplastante de los opositores a la planta. Según indican fuentes municipales, de los 307 participantes en el sondeo, más de 180 se posicionaron en contra del complejo de biogás, mientras que alrededor de la mitad votaron a favor.

Aunque el alcalde de Bèlgida, Diego Ibáñez, reconoce que no hay forma de controlar si en el proceso votaron personas de otros municipios, el primer edil considera que la encuesta ofrece una foto fija bastante fehaciente del clima que ha generado la planta en el pueblo y en los alrededores.

"La idea era comprobar si la percepción que detectábamos entre la gente era real y hemos visto que efectivamente lo era. Cuando se inician proyectos de este tipo, quienes están en contra se mueven mucho y los que pueden estar a favor no dicen nada. La encuesta demuestra que hay una amplia mayoría en contra de la planta y hemos decidido desistir. Lo principal es mantener la paz social: se había generado un ambiente enrarecido en el pueblo", resume Ibáñez.

El alcalde, graduado en Ingeniería Química, sigue considerando que el proyecto -con el que Montagut pretendía ampliar la actividad que desarrolla en Llutxent- tenía "un gran potencial para un pueblo como Bèlgida". Sin embargo, comprende las dudas y el miedo de los vecinos y aboga por garantizar la convivencia y por evitar que el conflicto pueda escalar más.

"Seguir adelante o estudiar la propuesta lo único que haría es enrarecer más la situación y no creemos que sea conveniente. A nivel personal me parecía un proyecto muy interesante si se hacen las cosas bien, pero vamos a respetar lo que dice el pueblo. Las plantas de biogás generan polémica porque muchas son antiguas y arrastran deficiencias. Se difunden mensajes muy catastróficos que calan en la gente por el miedo a lo desconocido", opina Diego Ibáñez, que en un principio rechazó la idea de albergar el complejo, pero más tarde cambió de opinión cuando visitó la planta de Llutxent.

"Me sorprendió positivamente y me dio mucha confianza: no vi un ambiente tóxico y utiliza tecnología punta. Los regidores del ayuntamiento tuvieron las mismas sensaciones, por lo que decidimos presentarlo a la ciudadanía junto a la empresa sin haber ningún acuerdo ni compromiso", recalca.

La tramitación no se ha llegado a iniciar

La compañía promotora no ha llegado a presentar ningún papel relativo a la iniciativa en el ayuntamiento. Está sondeando diferentes emplazamientos y, antes de iniciar la tramitación de la actuación, quería comprobar si podía existir un nivel de aceptación considerable en Bèlgida, sin el cual no se ve factible la inversión, que técnicamente sería compatible con el Plan General.

A priori, el emplazamiento junto a la CV-60 evitaría la grave problemática que se produce en Llutxent, donde los camiones que transportan los purines y residuos orgánicos hasta la planta de biogás tienen que atravesar el núcleo urbano de esta localidad y son una fuente de elevadísima conflictividad vecinal.

Por su parte, la Plataforma vecinal contraria a la planta de biogás de Bèlgida ha celebrado la renuncia del ayuntamiento al proyecto, que rechazaba apuntando a su cercanía con los núcleos urbanos de distintos municipios. "Esta victoria es del pueblo, de la gente unida, del respeto y de la convivencia. Juntos hemos demostrado que la voz del pueblo importa", han manifestado desde el colectivo en sus perfiles sociales.

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