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Las granjas en cuarentena por el virus aviar de Llutxent podrán recibir pollos inmunizados en febrero

El Centro de Calidad Avícola de la Comunitat Valenciana (Cecav) confía en la erradicación de la enfermedad de Newcastle una vez se complete el proceso de vacunación tras la efectividad de las medidas adoptadas que han evitado el contagio en 41 de las 45 explotaciones del perímetro de vigilancia

Pollos en una granja de la Vall d'Albaida.

Pollos en una granja de la Vall d'Albaida. / Perales Iborra

Sergio Gómez

Sergio Gómez

Xàtiva

Las casi medio centenar de granjas afectadas por las restricciones derivadas de los focos de la enfermedad de Newcastle detectados en Llutxent comienzan a ver la luz al final del túnel. Ya se conoce una fecha concreta para devolver la normalidad al perímetro de vigilancia de 10 kilómetros establecido por las autoridades veterinarias de la Generalitat a finales de diciembre con el objetivo de frenar la expansión del virus.

Previsiblemente, a partir del 9 de febrero se levantará el bloqueo a la introducción de nuevos pollos en las explotaciones, que obligatoriamente tendrán que estar vacunados contra una enfermedad de la que no se tenía constancia en España desde 2022.

"Ahora mismo estamos medianamente tranquilos porque, una vez acabemos de vacunar estas zonas, creemos que no habrá más casos", indica el director gerente del Centro de Calidad Avícola y Alimentación Animal de la Comunitat Valenciana (Cecav), Pablo Catalá Gregori, que confirma a Levante-EMV la ausencia de nuevos focos de Newcastle desde el día 2 de enero. Una situación que apunta a la efectividad de las medidas adoptadas, en las que Cecav ha colaborado junto a la Conselleria de Agricultura, la Asociación Avícola Valenciana y Tragsa.

"Hemos conseguido contener la enfermedad de una forma relativamente rápida. De las 45 granjas incluidas en la zona de vigilancia, solo 4 han resultado afectadas directamente y hemos conseguido proteger al resto", explica el especialista avícola, que recalca que en sus más de 20 años en el sector nunca se había identificado una cepa en suelo valenciano como la de Llutxent.

El Cecav desplegó un intenso trabajo en plenas fiestas navideñas para proporcionar resultados analíticos rápidos en su laboratorio y proceder a los sacrificios de ejemplares, con tal de controlar la crisis. "El 23 de diciembre se registró una sospecha clínica por la gran cantidad de bajas en una granja. En un principio creíamos que era Influenza (la conocida como gripe aviar), pero el resultado dio negativo y por la tarde confirmamos que se trataba de Newcastle. Dimos la alarma y al día siguiente mandamos a nuestro equipo para iniciar tareas de despoblación en la zona. Cuando llegamos, el 80% de los animales de la explotación ya había muerto. Al resto los sacrificamos con un método humanitario que emplea C02. Los cadáveres se entierran en una fosa encapsulada", relata Catalá.

Bloqueo de movimientos y desinfección de camiones

En total, se detectaron cuatro focos de la enfermedad en Llutxent. Los sacrificios se efectuaron en estas explotaciones afectadas y en una quinta en la que se practicaron por prevención, al estar muy pegada a los brotes. "Se han tomado todas las medidas que recoge la normativa para estos casos: se estableció una zona de restricción y otra de vigilancia, se han bloqueado todos los movimientos de las granjas y, si se tiene que hacer alguno, se tiene que pedir autorización a la autoridad competente", incide el gerente del Cecav. Además, se ha establecido un punto en Llutxent donde cada camión tiene que parar para desinfectarse las ruedas antes de entrar en las granjas.

La entrada de nuevos animales a las granjas que están vacías, sin embargo, podrá retomarse a partir del 9 de febrero, puesto que la regulación establece que tienen que pasar al menos 30 días desde la limpieza del último foco activo. Hasta ahora, además, se ha procedido a la inspección veterinaria de los ejemplares llevados al matadero. "Se ha intentado vaciar toda la zona, dejarla sin animales a modo de cuarentena, y a partir de ahora todos tendrán que ir vacunados contra enfermedad", remarca Català.

A diferencia de la gripe aviar, para la enfermedad de Newcastle sí que existen vacunas contrastadas que funcionan muy bien. Hasta hacía poco, no había hecho falta vacunar a los pollos, pero durante al menos un periodo de 6 meses a 1 año, todos los ejemplares de la zona tendrán que estar inmunizados. "Aunque se están haciendo pruebas en Europa, para la gripe aviar no tenemos una vacuna probada efectiva que funcione bien", apunta el gerente del Cecav, entidad que también está realizando encuestas de bioseguridad en las 45 granjas de la cuarentena para reforzar la seguridad en el sector de la Vall d'Albaida.

Pablo Catalá agradece la ayuda de los ayuntamientos del perímetro, especialmente del primer edil de Pinet, Gonzalo Català, que "se ha involucrado mucho".

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