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Pérez Borredà radiografía el primer camino de la actual autovía Xàtiva-València

En el ciclo organizado por la Uned, el profesor analiza la evolución de las principales sendas desde los tiempos del medievo hasta el Antiguo Régimen, cuando el corredor de la Costera se convirtió en la joya de la corona de la vertebración territorial centralizada

Rafael Pérez Borredà, en la conferencia.

Rafael Pérez Borredà, en la conferencia. / Salvador Catalá

Salvador Catalá

Salvador Catalá

Xàtiva

La Casa de la Cultura de Xàtiva albergó el miércoles la segunda ponencia del ciclo de conferencias organizado por la UNED, con la colaboración de l’Ajuntament de Xàtiva, dedicado a analizar la influencia de las vías de comunicación en la transformación del territorio de las comarcas centrales. En esta ocasión, la disertación corrió a cargo del profesor y geógrafo, José Rafael Pérez Borredà, quien comentó algunos ejemplos sobre la influencia de la movilidad en la economía y sociedad setabenses, antes de la revolución de los transportes en el área de influencia de Xàtiva, acaecida a finales del siglo XVIII, y que tuvo como colofón la creación de los caminos de hierro que dieron lugar a la aparición del ferrocarril.

Si Reyes Borredà atribuyó el inicio de los primeros caminos de tierra vertebradores del territorio valenciano a los íberos, que inspiraron posteriormente las calzadas romanas, el profesor Borreda se encargó de analizar su evolución desde los tiempos del medievo hasta la época del Antiguo Régimen, a mediados del siglo XVIII. Fue la Vía Augusta trazada desde Roma, la gran arteria vertebradora del espacio setabense hacia la costa levantina en dirección a Alicante y Albacete.

Los caminos se convertían en los grandes vertebradores del territorio, pero durante siglos carecieron de una política adecuada de mantenimiento, hasta que llegaron los tiempos del absolutismo ilustrado. Hasta ese momento se conservaron las antiguas vías del Imperio Romano, pero ya muy desgastas, lo que hizo que, a partir del siglo XVIII, se comenzase a desarrollar una política de ordenación territorial, que llevará a trazar nuevas vías, como apuntaba el geógrafo, José Rafael Pérez, donde se buscaba comunicar los puertos con las ciudades del interior del centro peninsular, facilitar el tránsito libre de mercancías, y controlar el territorio utilizando la línea recta, que evitase las geografías difíciles, y tener que acomodar los pasos a abruptas orografías. Ello convirtió el corredor de la Costera en la joya de la corona de la vertebración territorial centralizada, al poder comunicar Madrid con Valencia y Alicante.

Se completó el camí vell que abría el espacio valenciano hacia la Mancha a través de Vallada, Moixent y la Font de la Figuera, hacia una nueva bifurcación, que daría lugar según el ponente, a la autovía actual, cuyo primer trazado se inició por aquellos años de la Ilustración, abriendo caminos desde Moixent, hacia Alcudia, Alberic o Alginet, permitiendo atravesar de una forma rápida el complicado puerto de Cárcer y cruzar el riu Xúquer, con una nueva gran vía, que complementó con el antiguo camino.

Se amplió y mejoraron las comunicaciones terrestres del área de influencia de Xàtiva, lo que no significó el abandono de los viejos trazados, que siguieron complementando la nueva vía creada. Así, gracias a los viejos caminos, se pudo, en época medieval y moderna, mantener la estructura del castillo de Xàtiva, transportando maderas de la Canal de Navarrés, o ladrillos de la Torre de Lloris, o pudo también la administración real circular para recaudar tributos, o permitió a Enguera exportar sus lanas por caminos intransitables, o situar en Moixent, un portazgo, oficina recaudatoria que gravaba el tráfico de personas y mercancías hasta la llegada del ferrocarril, tema de la última conferencia con el que la UNED, cerrará el ciclo dedicado al histórico análisis de las vías de comunicación que han vertebrado el área de influencia de Xàtiva.

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