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Cuando Ontinyent se volcó con los heridos de una catástrofe ferroviaria en 1922

La tragedia registrada en Adamuz ha causado una ola de solidaridad y ha llevado a recordar otros episodios similares localizados en otros lugares de la geografía nacional

La capital de la Vall d'Albaida recibió el título de "ciudad muy caritativa" tras el accidente sucedido hace más de 100 años

Estado en el que quedó el tren siniestrado en Ontinyent en 1922.

Estado en el que quedó el tren siniestrado en Ontinyent en 1922. / Archivo Municipal de Alcoi

Xàtiva

El descarrilamiento de dos trenes que tuvo lugar en la localidad cordobesa de Adamuz el pasado domingo ha generado una ola de solidaridad en toda España. La tragedia ha segado la vida de decenas de personas. Ha sido terrible. Los municipios colindantes al lugar del suceso se han volcado en la ayuda, así como el resto del territorio nacional. Y en muchos lugares se han rememorado episodios similares -más o menos recientes- con fatídicas consecuencias.

Así ocurre en Ontinyent. Los más viejos del lugar -y los historiadores- han rememorado estos días el accidente ferroviario acaecido el 22 de diciembre de 1922, cuando la mitad de un convoy militar fue desenganchado y acabó chocando contra un tren de mercancías que esperaba en la estación de Ontinyent. El incidente fue devastador: aunque los números varían, en las crónicas de la época se habla de más de una decena de muertos y de más de 50 heridos de consideración. El episodio ocurrió en una noche cerrada y teñida de niebla. No había alumbrado público como el actual, ni tantos medios de locomoción para auxiliar a los heridos. Y, tal y como ha ocurrido en otras catástrofes, el pueblo se volcó. Así lo apunta Alfred Bernabeu, cronista oficial de Ontinyent: "Recordar lo que pasó y conectarlo con Adamuz es algo normal, aunque no habrá mucha gente que viviera aquello. Pasó hace 103 años, ha transcurrido mucho tiempo. Fue de noche, hacía mucho frío, los servicios de Emergencias no disponían de los medios de ahora... pero el pueblo se volcó, tal y como ha ocurrido en Adamuz".

"El abuelo de mi mujer, Rafael Galiana, era un médico joven por aquel entonces y ayudó, pero ya falleció. Queda poca gente que viviera aquella época", comenta Bernabeu, que recordó el episodio durante el acto del 9 d'Octubre celebrado en la capital de la Vall d'Albaida hace dos años.

De hecho, el secretario general de la Associació de Cronistes Oficials del Regne de València, destacó que dos años después del accidente ferroviario el rey Alfonso XIII concedió a la capital comarcal el título de "ciudad muy caritativa".

"El convoy de once vagones que transportaba el regimiento Vizcaya con destino en Alcoi se estrelló contra una locomotora que estaba estacionada en una vía de la estación. El frío y la oscuridad de aquella noche de invierno dificultaron el rescate de las víctimas; no había alumbrado y con la ayuda de la luz de las linternas se localizaron los heridos que pedían auxilio. La imagen era impactante: cuerpos destrozados entre los restos del tren... maderas y hierros segaron las vidas de 12 militares e hirieron de diversa consideración a otros 54", recordó Bernabeu.

"Se procedió a la evacuación de los accidentados; los pocos automóviles existentes y los carruajes existentes acudieron a la estación. Los médicos de la localidad se volcaron. Todo el vecindario ofreció ayuda. El Santo Hospital estaba desbordado por el gran número de heridos y muchas casas particulares los acogieron. Las monjas de la Caridad que regentaban la institución benéfica multiplicaron esfuerzos para confortar los accidentados... Días después del accidente, el ayuntamiento solicitó el reconocimiento colectivo por la tarea humanitaria realizada. Transcurrieron los meses y, por fin, el 17 de febrero de 1924 la Gaceta de Madrid (el antiguo BOE) publicaba el real decreto. El día siguiente la corporación municipal se reunía en plenario aprobando la celebración de actos extraordinarios celebrando el otorgamiento del título honorífico", expuso el cronista.

Imagen del entierro de las víctimas en Alcoy, el 31 de diciembre de 1922.

Imagen del entierro de las víctimas en Alcoy, el 31 de diciembre de 1922. / Archivo Municipal de Alcoi

Accidente en Xàtiva

El historiador setabense Pepe Sanchis también ha buceado en la historia y ha recordado un desgraciado accidente ferroviario ocurrido el 14 de diciembre de 1916 en Xàtiva. Según apuntan los periódicos de la época "fue arrollada por el correo ascendente de Madrid una desgraciada mujer que con dos hijos suyos cruzaba la vía... la víctima resultó con la cabeza destrozada y los dos chicos con heridas de pronóstico reservado.". Días después, se actualizaba el estado de los hijos en el periódico el Heraldo: "Los dos hijos de la desgraciada mujer muerta por el correo de Madrid el martes por la noche, que resultaron heridos de alguna gravedad el mayor, continua en el mismo estado, en el hospital. Debemos consignar que la pareja de guardias municipales en la estación y después los individuos del cuerpo que acudieron con su jefe Sr. Aspas, fue la primera en atender a la recogida del cadáver de la infortunada mujer y de las criaturas, dando aviso de la desgracia a las autoridades que acudieron".

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